Saturday, April 9, 2011

“El Árabe” Walid Maked García







No es “Cabeza de Turco”...
Es “El Turco” con cabe
za

Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 090411

“… El mayor crimen está ahora, no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar…”
José Ortega y Gasset (1883-1955)

Ya en nota anterior quedó suficientemente sustentada la dinámica en los hechos, se impone ahora en el caso del broker Walid Makled García, una combinación de intereses políticos y comerciales tanto del lejano Barack Obama como del cercano Juan Manuel Santos Calderón, en función y frente a las inconsistencias, fluctuaciones y derivas de la revolución del teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías, que lo pretenden tratar y convertir en una simple y dúctil moneda de cambio y en una modernizada versión del “Cabeza de Turco” o del endógeno “Chino de Recadi”.

Desde la época de Las Cruzadas, ha sido esa –la técnica del “Cabeza de Turco”–, la dinámica donde se lanza en la emergencia al circunstancialmente seleccionado sujeto sobre quien se construye todo un concertado y orquestado escenario de sostenidos ataques, para señalarlo como el único y excluyente responsables de un crimen o de una secuencia de crímenes.

Nada nuevo

Así, mientras Walid Makled García sirve de mampara política a los fines de cada uno de los dos inculpadores foráneos, en el interno nacional y con ese expreso apoyo y tolerancia internacional, el inculpador Hugo Chávez Frías y sus asociados “revolucionarios”, desvían totalmente la atención y a la larga, sobre el pusilánime, conveniente y escandaloso silencio de la inteligentia venezolana, cubrirán –sólo por los momentos– con un espeso manto de tranquilidad, la identidad de esos “autores tras los autores”.

Mientras en la insoslayable tolerancia de la real politk, esos intereses internacionales satisfacen sus prioridades coyunturales del momento a la espera de mejores vientos, se esconderán entonces tras esa mampara de Walid Makled García, los nombres y las posiciones oficiales de los verdaderos jefes de la banda y los máximos receptores de los enormes dividendos líquidos generados por los crímenes.

En el caso del broker de la cocaína Walid Makled García, fueron más de sesenta meses sólo en el flujo y reflujo de toneladas de billetes verdes; de los miles de millones de dólares líquidos producto del tráfico y del oficialmente protegido tránsito de cocaína por el territorio de Venezuela.

“Self made man”

Walid Makled García, alias “El Turco” o “El Árabe”, hijo de un inmigrante sirio que abandonó su empobrecida tierra en busca de mejores oportunidades, quien radicado desde su arribo en uno de los estados más pobre del país, funda familia con una nativa y se dedica al área que mejor conoce: El comercio.

Nacido Walid en Tinaco, Cojedes, desde temprana edad tuvo que lidiar y adaptarse al hostil medio social de la pobreza y de la precariedad para la subsistencia; medio donde solo los audaces de curtido cuero sobreviven y allí comenzarían los retos y a forjarse en las habilidades que con sólo tres décadas de vida y sólo con un quinto grado de educación primaria, lo llevarían a codearse en igualdad de condiciones con un hábilmente seleccionado entorno para ese su “negocio” que con el tiempo, consolidaría los medios y las capacidades para la holgada vida propia, la de su familia y la de su clan: La piratería de carretera y la comercialización de los bienes robados y el pronto pago de dividendos líquidos aguas arriba y aguas abajo.

Experiencia

Fue precisamente esa, su especialidad “comercial” en la administración de su red, la que desde su mismo principio de acumulación de experiencias, con el tiempo en expreso le definió el camino e impuso la fría y muy bien pensada selección de su entorno social, comercial y, especialmente, en la de la selección de esos asociados que con el tiempo, formarían parte integral e indispensable de la relación “comercial” como un eficiente “hacedor de dinero”.

Así, paso a paso se relaciona con esos universitarios, diplomados o no, tanto de las escuelas militares y de policía, como de los emergentes personajes con previsible futuro en la política y la economía venezolana.

En la dinamizada actividad de su “negocio”, se convierte así no sólo en uno de los más generosos –periódico y sostenido– contribuyente del famoso “Pote del Regional”; sino también, en el más generoso “amigo” de soleados y por solearse de la Guardia Nacional, del Ejército y de la Marina, de jefes policiales de distintos organismos uniformados o no; de fiscales y jueces.

Así trabaría estrechas y rentables amistades con futuros prominentes miembros del TSJ, de funrionarios de ministerios y otros entes del gobierno central y los gobiernos regionales; diputados nacionales y regionales, de jefes medios, altos y muy altos de distintos cuerpos de policías.

Tan desarrollada habilidad, que el broker Walid Makled García en algún momento llega a pagar a un delegado del minpopoinjust para que un preciso y determinado comisario “amigo”, sea designado en un preciso cargo y en preciso momento de su interés.

“… A mi me reclutaron…”

Allí quedaron a la luz del tiempo, de la constancia y de la eficiencia “comercial”, las habilidades y de las capacidades acumuladas por Walid Makled García y su organizada estructura destinada a la captura, disposición, depósito y flujo de almacén para la comercialización y para la “creación de dinero liquido, fresco”.

Más aún, un flujo de dinero líquido con limitadas posibilidades para un trazado de origen.

Y así como le llegó a Ricardo Fernández Barrueco “Ricardo X”, le llega a su vez a Walid Makled García la oportunidad de su vida con los hechos políticos del año 2002.

Ya bien relacionado con el precipitado entorno político del momento, apenas percibe esa punta de una veta de oro, la explota.
Se lanza y pone a disposición de la “revolución” toda su flota de camiones y las capacidades de sus empresas para el manejo de cargas y mercancías a lo largo y ancho del territorio.

Lo demás es ya conocido, concesión oficiales que llueven: En los depósitos, áreas y equipamiento para las operaciones en Puerto Cabello; concesiones para operaciones en el Aeropuerto Internacional de Valencia; concesiones muy especiales para la comercialización de urea; compra y operación de la línea aérea Aeropostal; credenciales oficiales expedidas por el TSJ, Guardia Nacional y servicios de policía, son sólo apenas algunas de las ventajas comparativas de las cuales fuera expresamente dotado Walid Makled García y su estructura de operaciones.

Lealtad o negocio

Algún romántico interpretará como un gesto de lealtad lo que en términos prácticos no fue más que una necesaria operación de Walid Makled García y sus reclutadores, destinada a una rápida diversificación de las capacidades para la creación y captación de un mayor flujo de dólares en circulación en el mercado nacional e internacional.

El 11/06/05, luego de seis meses de haber sido detenido como segundo jefe del frente 16 de las FARC y jefe de red de tráfico de cocaína, José Adrián Rodríguez Buitrago, Raúl Buitrago alias “Chepe”, José María Corredor, Jaime Sánchez y Carlos Alberto Henao, mejor conocido en Venezuela como “El Boyaco”, se le fuga a una comisión de la DISIP.

En una extraña y nada explicada pirueta, El Boyaco es sacado del edificio central de la policía de seguridad y llevado por escoltas de la DISIP a un acto cultural de un grupo colombiano en El Poliedro; allí se le desapareció a la comisión que lo escoltaba.

A partir de ese momento y no es casual sino causal, el tránsito y la salida del tonelaje de cocaína por el territorio de Venezuela y hacia los mercados de USA y Europa, se multiplican por diez; la Unión Europea llegó a cifrar ese tránsito en unas 700 toneladas por año.

Conclusión

Walid Makled García desde muchacho y en ese mundo de los riesgos y las oportunidades, estaba y está perfectamente consciente del terreno que pisa y de la calidad de los “socios” con los que se vinculó y que le reclutarían por lo menos seis años atrás.

De reclutador para su negocio de la Piratería de Carretera, pasó a ser reclutado y conocedor del medio y de los medios, sabía las condicione que en cualquier momento coyuntural adverso lo convertirían en la pieza a desechar; tal como ya le había quedado evidenciado en el caso Ricardo Fernández Barrueco.

Asumiendo los riesgos se hizo de una fortuna que él mismo cifra en un mil doscientos millones de dólares americanos; mientras la edificaba, comenzó secretamente por hacer y guardar registro testimonial y documental –escrito, en sonido e imágenes– de sus relaciones “comerciales” con los factores de poder político, económico, social, judicial, militar y policial.

Hoy cuando pretenden cortar y colgar su cabeza en la proa del barco de la revolución, se resiste al sacrificio y sólo está poniendo condiciones para una negociación.

De allí que, Walid Makled García resulta para estos oportunistas depredadores y representantes de la revolución bolivariana, antes que Cabeza de Turco, un turco con cabeza.

La jugada y el campo no es para inexpertos manipuladores de la política, menos aún, para cobardes; la experiencia en la lucha cuerpo a cuerpo, siempre ha brindado ventajas.

Ya lo veremos, si es que Juan Manuel Santos Calderón lo extradita a Venezuela.

Área de reclusión cinco estrellas, impuesto silencio a los medios, control absoluto de los desempeño de policía, fiscales y jueces y eso, hasta que un escándalo tape el otro y pase el bullicio en los medios.

Después, en el silencio de una noche cualquiera, el suicidio en uno de los extremos de la ecuación o, en el otro, el regreso de todo el clan a las tierras de sus ancestros, pero eso si, con las maletas llenas de los verdes billetes por los que tanto se arriesgó por su clan.

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