Friday, September 17, 2010

No se materializar la Seguridad Pública

Sin la expresa voluntad política
(texto corregido y aumentado)
Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 180910

“… son sólo las autoridades recipiendarias del apoyo popular y responsables del ejercicio del gobierno de sus sociedades las que deben decidir cómo, cuándo y de qué manera deben abordarse los conflictos y la problemática delictiva existentes en dichas sociedades, haciendo un uso oportuno, proporcional y controlado del andamiaje institucional que forma parte del sistema de seguridad pública…”
Marcelo Fabián Sain 2002

Resulta indiscutible que el término de la filosofía marxista para referirse al conjunto de conocimientos o fenómenos de la producción sobre los que se basa la estructura social, viene en auxilio para ensayar una síntesis de lo expuesto en múltiples notas.

De la paulatina degradación a la degeneración del concepto de Estado en expreso detrimento del bien público –los intereses comunes pautados en el cuerpo de normas de la sociedad– opera en la práctica y la expresión material del voluntarismo, que impone inevitablemente sobre éste los intereses privados de individualidades y grupos operando al interior de toda la maquinaria del Estado.

Antes que servidores públicos, sólo se sirven del Estado.

Sus asociados


Se incorporan a ellos otros derivados, las expresiones materiales del crimen y de la criminalidad, que operando dentro de la emergente dinámica económica de las “ventajas comparativas”, activan, expanden y mantienen, una estructura de producción de bienes y de servicios, muy bien ajustadas a las más eficientes gerencias empresariales operando a sus anchas en una estructura funcional integrada de Estado/crimen/criminalidad, alimentada y retro-alimentada en el hacer y en el dejar de hacer ilícito de los funcionarios electos y “selectos”.

Indiscutiblemente, se instaura así una praxis que bien poco y nada tiene que ver con la organización y funcionamiento de un Estado en el sentido estricto de la idea, del concepto y de la función que le es propia.

Una dinámica que antes que representación y garantía del orden público –por la sostenida conducta de sus funcionarios– viene a constituirse definitivamente en el Estado promotor, propiciador y soporte del desorden público.

Un Estado que vulnera expresa y severamente la vida y el hacer del ciudadano común, el de a pié.

Roto el contrato social, no existe posibilidad alguna para el administrado de convivir pacíficamente.

Su seguridad, la de su familia y bienes, pasa a ser un complejo de circunstancias arropado y atrapado por una angustiante dinámica binaria: Plata y/o plomo.

Y la sociedad como tal, presionada hacia un sostenido proceso de disolución; absolutamente inerme ante el crimen y la criminalidad, cuya praxis viene a ser y es por ese hecho, la expresión visible del Estado.

Frente a ese hombre de a pié

¿Puede algún experto en política o cualquiera otra rama del saber afín, diferenciar en qué punto, dónde, cuándo es posible separar netamente el hacer y efecto del crimen y de la criminalidad, con el hacer y efecto de eso que eufemísticamente aceptamos se denomina corrupción?

¿Cuándo en las consuetudinarias matanzas de ciudadanos ejecutadas por funcionarios policiales, se puede distinguir entre el efecto de una acción de la “corrupción” y cuándo lo es del crimen y de la criminalidad?

¿Viene o no entonces a configurar esta acción e inacción del Estado ante los crímenes individuales y en masa de una u otra modalidad, una política de Estado?

¿Cuándo, de qué forma, en qué momento, bajo cuáles criterios y cómo diferenciar en estos cientos de asesinatos individuales y en serie, cuándo es el crimen y la criminalidad y cuando se trata de una política del Estado, si es que lo es?

¿Cuándo y cómo es posible hacer una diferencia neta entre los intereses privados de unos funcionarios del Estado y cuándo son los de los otros, los de los operadores del crimen y la criminalidad?

¿O es que estamos ante la presencia y la acción de un Estado renegado?

Indiscutiblemente: “... La lucha contra la impunidad [resulta] entonces vital para el establecimiento [y la consolidación] de sociedades realmente democráticas... La verdad debe ser esclarecida y socializada como elemento que ayuda a crear memoria histórica y que revindique valores humanistas... los procesos judiciales tienen [entonces] una función de pedagogía política...”

El Estad
o

El Estado ha sido y seguirá siendo siempre una creación intangible, inmaterial; es una idea que radicalmente proscribe el instinto como forma de existencia y de preservación de la vida en una comunidad de individuos y que distingue a los seres humanos como superiores dentro del género animal; que sólo es posible captar, entender y llevar a la práctica por sus propios beneficiarios: Los ciudadanos.

La idea y concepto de Estado tiene un fundamento evidentemente utilitario, el de poner fin a las luchas del hombre con el hombre y promover una coexistencia humana pacífica y ordenada: “... La sociedad humana existe como consecuencia de un orden que es impuesto por el Estado... adquiere, así, el carácter de una institución fundamentalmente convencional que es creada para imponer el orden y que puede ser disuelta no bien los individuos estimen que ya no presta la utilidad que ha motivado su creación...” .

Viene a ser la idea occidental sobre la cual se construye primero el andamiaje y luego el sólido edificio del gentilicio y de gobierno de una comunidad de ciudadanos instalada en un territorio –colectivo que, consciente, consistente y voluntariamente, ha superado ya con creces la forma de vida de las cavernas, de la organización tribal y de la feudal–, con miras y con el objeto de alcanzar, en lo interno a ella y a su territorio, un estadio superior de vida en sociedad y alrededor de un aceptado y dinamizado fin común; y fuera de ella y su territorio, en paridad con otras sociedades, gobiernos y Estados.

La soberanía

Para esta idea y concepto el fin de la Guerra de los Treinta Años con la caída del Imperio Romano Germánico y la firma del Tratado de Westfalia (24 de octubre de 1648), significó el principio de lo que hoy es reconocido y aceptado como concepto y función del Estado moderno y soberano.

Tres años después de esa fecha, Tomas Hobbes en su texto “Leviatan”, aportaría la asunción teórica de que la soberanía residía en el pueblo y éste, desarrollando de común acuerdo un contrato modelo, desplaza la anarquía que impone el estado natural de las cosas.

Un contrato voluntario del ciudadano a cambio del cual recibe seguridad y orden por parte de esa idea, de ese ente creado, del Estado, quien asume por tanto y a los efectos internos y externos de la sociedad, el monopolio de la violencia.

Ese planteamiento teórico político unido a los de muchos otros autores –Juan Jacobo Rousseau con su Contrato Social, a los de Max Webber, reafirmando la tesis de Hobbes, y mucho más reciente, ya en el terreno menos teórico y más pragmático, John Foster Dulles quien en plena cúspide de la Guerra Fría sintetizara algunos de los términos de ese contrato– nos permiten abordar desde el ángulo de lo ya adelantado y a todo lo largo del trabajo, algunas de las más trascendentes características de ese Estado moderno occidental.

Son: a) unas leyes que reflejan el juicio moral de la comunidad; b) una maquinaria política que revisa la pertinencia de las leyes en la medida en que las necesidades de la sociedad lo impongan; c) un cuerpo ejecutivo suficientemente capacitado para administrar la ley; d) una maquinaria judicial idóneamente capacitada para atender y dirimir cualquiera sea la controversia entre el Estado y los ciudadanos y entre éstos entre sí, y de acuerdo a lo que está pautado por la ley y, f) suficiente bienestar en la población, tanto, que no la precipite a la desesperación y menos aún a la adopción de vías de hecho, de la violencia.

Los antecedentes

Si bien es cierto que el descubrimiento y poblamiento de la América Hispana surge de la acción de dos imperios –el de España y Portugal–, quienes al colonizar estas tierras ignorando –donde existían– las estructuras de organización autóctonas, crearon dos centros de poder.

Como afirman Julio A. Cirino y Silvana Elizondo, imponen una forma de organización social y de gobierno: “... La tradición estatal fue trasvasada en este proceso, como trasvasadas fueron las sociedades. Minorías blancas, integradas inicialmente por criollos y nutridas a partir de la inmigración de fines del siglo XIX, fueron las protagonistas de la construcción del estado independiente, quedando las poblaciones indígenas, en caso de existir, sometidas a prolongados procesos de exclusión que llegan hasta hoy en día...

… No habría existido en Ibero América una incompatibilidad filosófica entre la sociedad y el estado, ya que ambos fueron 'importados' de la Europa moderna, a diferencia de la colonización en Asia o en África, donde la población blanca fue siempre ampliamente minoritaria. La numerosa población indígena propia de México, Centroamérica y la América Andina fue controlada por diversos instrumentos político-jurídicos, pero no fue integrada políticamente hasta tiempos muy recientes...” .

La práctica


También es cierto que, a estas alturas de la historia, a más de quinientos años y no menos de dos mil ininterrumpidos relevos generacionales autóctonos desde aquellos eventos, salvo la referencia histórico académica con fines propios a esa disciplina, toda otra referencia en el orden político no tiene otro fin distinto al de expresar, además de la crisis existencial derivada del complejo de inferioridad que aqueja y carcome al resentido social en su expresión populista, y en más de un caso, al de alimentar el voluntarismo y la fantasía de algún interesado caudillo en su pretensión por imponer un imposible retorno de la actual sociedad venezolana a la época tribal, del guayuco, la choza, la curiara, la lanza, el arco y la flecha; la del conuco y de la economía de subsistencia.

Quizás en el delirio, concebir una nueva gesta libertadora nacional y hasta latinoamericana, arrancando con todo de nuevo, desde el mismo principio, desde allí, de la tribu a la creación de un nuevo Estado.

Partiendo quizás de un febril criterio de que así como las viejas naciones estados como Francia, España y el Reino Unido fueron creadas –antes que como una expresión política de la comunidad nacional preexistente– mediante la represiva cooperación impuesta por sus administradores y por la fuerza de las armas a esa población; ignorando que ya la simple consideración aritmética ubica tal delirante pretensión en el campo de una utopía .

Y sus efectos

Siguiendo dentro del mismo criterio esbozado, en materia política, la derivada realidad venezolana de hoy tiene por tanto mucho más de histeria que de historia.
El caudillismo y el personalismo ha adoptado siempre –exacerbado en el actual período– formas proto–estatales y definitivamente no institucionales, reñidas ambas y en lo absoluto con la idea y el concepto clásico de Estado a la cual hemos hecho referencia.
Se trata de una dinamizada conducta propia a los provincialismos autóctonos del siglo XIX, continuada y potenciada en el populismo de siglo XX, y que, lejos de desafiar la lógica de esa idea del Estado, antes por el contrario, la encoleriza: La ha llevado y lleva “... a expresiones maximalistas...” .

Erosión de la idea, del concepto y de la función.


Los caudillos de hoy en sustancia están bastante diferenciados de los del ayer post colonial, se distinguen precisamente por ese maximalismo en sus pretensiones –controlar toda, absolutamente toda expresión de poder–, mientras que a la vez e irremediablemente unido a la pretensión, pese a todos el esfuerzo aplicado por el caudillo y su corte en el empeño, tienen un efecto contrario.

Minimalista en su expresión práctica sobre las capacidades del Estado y en cuanto a la satisfacción de los deberes, obligaciones y responsabilidades que le son inherentes al concepto.

Gobierno, población y territorio, son los tres reconocidos clásicos componentes de esa idea y concepto del Estado, sobre cada uno de ellos, por separado en principio luego en escalada por obra de la acción pretendidamente reguladora del caudillo, se comienza por observar las primeras y definitivas señales de una ruta hacia el debilitamiento de la idea y del concepto; por albergar en el seno de cada uno de esos componentes citados, el germen y las consecuencias desintegradoras. Eso que denominaríamos por contraposición, minimalismo.

Aquí estamos


Los componentes más importantes y trascendentes que como variantes describen la materialidad de ese minimalismo que se impone en dinámica contraposición a la pretensión maximalista del caudillo civil o militar del cual se trate.
Componente gobierno:

Deficiencias cada vez más evidentes en las capacidades de gobierno, independiente de las razones políticas o prácticas que pudieren ser alegadas y en cualquiera sea el aspecto del cual se trate, conducen más temprano que tarde a la aplicación del concepto que define la ingobernabilidad.

Componente territorial:

Áreas sin ley, especialmente en sus fronteras, en los espacios geográficos retirados del centro de poder y de difícil acceso y en las hacinadas concentraciones humanas de los barrios y rancherías; en los sectores de marginados dentro o en la periferia de las ciudades; crecimiento exponencial de la acción cada vez más letal de los delincuentes, con su secuela de asesinatos, incapacitados y heridos.

Componente poblacional:


a) Un derivado estado de conflicto social permanente, de descontento, concurrente con la abierta o soterrada persecución política y la inevitable violación de los derechos civiles de los ciudadanos; b) ataques y daños contra la propiedad pública y privada; c) la percepción o el presagio de una guerra interna; d) se derrumban los indicadores económicos potenciados por el cierre de empresas, crecen los índices del desempleo, de la pobreza, florece e incrementa la economía negra y el contrabando; e) la moneda nacional se derrumba en medio de una sostenida preferencia por la moneda extranjera.

Lo que no entiende

Muy distintas fueron las circunstancias internas y externas que privaron en distintos órdenes en cuanto al antiguo caudillaje del siglo XIX y quienes pretendieron durante la última mitad del siglo anterior y que pretenden aún emerger como tales a principios de éste.

Baste señalar:

a) Mientras en aquel pasado la incomunicación natural entre los asentamientos humanos hizo posible para el caudillo de turno incrementarlo y controlar por la violencia y por completo regiones y hasta países en su totalidad aislándolos de la influencia foránea o extra-frontera, hoy los medios de transporte unidos al desarrollo de la infraestructura física para el desplazamiento entre comunidades y el más acelerado de la tecnología de la comunicación, lo hacen prácticamente imposible.

b) La caída del Muro de Berlín y el derrumbamiento de la Unión Soviética, marcó el fin del enfrentamiento entre los dos poderosos bloques de referencia y con ello de la era bipolar.

c) La emergencia de "actores para estatales" y su acción de guerra contra la potencia dominante y sus aliados, cuya más determinante y significativa acción, sin lugar a dudas, lo constituye la organización y ejecución del ataque coordinado contra tres símbolos del identificado poder dominante –el Trade Center de Nueva York, el edificio del Pentágono y la propia Casa Blanca (fracasado), 11 de septiembre de 2001–, que ha traído como derivada consecuencia, cambios radicales tanto en la concepción política y geopolítica de la seguridad del Estado dominante y sus aliados, como del equipamiento, disposición y empleo de la capacidad militar en esta nueva modalidad de la guerra –la asimetría– y de las relaciones internacionales entre los Estados que integran la comunidad de naciones.

Sin futuro

El minimalismo político impuesto a la sociedad y a Venezuela como país y en tales circunstancias, lejos está de presagiar para una u otra éxito en campaña alguna –social, política, diplomática, militar o económica–; antes por el contrario, ambos, en los primeros años del siglo XXI, se enfrentan a la más severa disyuntiva de toda su historia como gentilicio y como Estado soberano miembro de la comunidad de naciones.
O desaparecen como unidad política, desintegrados –población y territorio– por una acción interna y externa que luego de enormes pérdidas humanas los separará y dividirá en comunidades independientes y parcelas de territorio, o, se consolidan por la acción política al asumir a plenitud de hechos políticos y de actos de derecho, las responsabilidades que las permanentes determinantes políticas y geopolíticas imponen a cualquiera sea el Estado que pretenda existir como tal.

Los particulares de uno y otro extremo de la disyuntiva, han de ser expuestos y analizados a la luz de la dinámica interna e internacional, determinantes a todos los efectos.

Disfrute de signos exteriores de poder

El más grave problema al cual se ha enfrentado Venezuela a todo lo largo de su historia política, se refiere precisamente a la deficiente e inconsistente materialización de la idea, del concepto y de la función del Estado manifiesta en la ausencia de expresa voluntad política de las elites en el poder, para hacerlas efectiva.

Sea por ignorancia, por incapacidad, por falta de formación o hedonismo en la mejor de las situaciones, en otras –las más perniciosa– por imponer por sobre lo público los intereses privados propios y de los asociados a gobierno y élites.

Antes que verdaderos servidores públicos, la casta política de ayer y de hoy, se ha servido y sirve de lo público en su desempeño populista y clientelar.

El Estado no ha tenido ni tiene para la mayoría de ellos, otro fin distinto a aquel que se equipara al botín de guerra, muy propio de los piratas, bucaneros o filibusteros que asolaron islas y costas de tierra firme en el mar Caribe
Es así que, salvo honrosas excepciones, en su gran mayoría y desde antes y después la caída del gobierno de Marcos Pérez Jiménez, más que el ejercicio del poder, quienes han llegado a la máxima magistratura, lo que han hecho es disfrutar de lo que nos atrevemos a hacer gráfico como los signos exteriores de poder.

Por eso hemos sostenido por años que tres han sido las complicaciones políticas más trascendentes en la Venezuela histórica y la contemporánea: a) la evasión del conflicto; b) la ley del menor esfuerzo y c) la derivada irresponsabilidad.

Traducido ello a consecuencias políticas.

Una, la de carácter catastrófica sobre la idea, el concepto y la función del Estado, ha significado en términos sociales y políticos, una silente pero perniciosa escalada hacia el fracaso.

Primero mediante la incipiente erosión seguida de la paulatina y sostenida transferencia, y finalmente, hacia donde ya nos encontramos: La pérdida absoluta del monopolio de la violencia por parte del Estado.

En otros términos, la característica que por sus efectos resulta ser la más trascendente sobre la seguridad pública y en cuanto a la idea, el concepto y la función del Estado venezolano contemporáneo, es que hoy, éste, el Estado, se encuentra en la circunstancia de tener que discutir y contender con otros actores –sean éstos individualidades o colectivos privados, estatales, no estatales o para estatales, afectos o no– en el terreno de la idea, del concepto y de los hechos, la legitimidad de su monopolio en cuanto a las capacidades y del propio ejercicio de la violencia.

Eclipse del Estado.

Sobre los efectos derivados en dos extremos de un mismo planteamiento, podemos estudiar los prolegómenos y los subsiguientes eventos de esta indiscutida obra de los últimos cien años de acción de la elite política venezolana.

El primero, por acción, el producto de la expresión de una voluntad de esa elite dirigente –en funciones de gobierno, de oposición o de simples observadores y/o beneficiarios–, quienes en su momento y en el ejercicio de un poder legítimo en funciones de gobierno que les había sido conferido, legítimo en función de representantes de la sociedad en y ante los órganos de tutela, supervisión y control del ejercicio del poder, legítimo en función del prestigio alcanzado ante los gobernados y la posición política, social, económica, religiosa o profesional reconocida –todos, cada quien en su campo, conscientes o no de las consecuencias, justificadas o no, acertados o no en su momento, en uno u otro extremo del planteamiento– tomaron, ejecutaron y dejaron ejecutar una u otra expresa decisión.

El segundo ámbito, por omisión –es decir, la expresión, en los mismos términos, las mismas condiciones, orígenes o causas, por los mismos actores de la misma elite, de una manifiesta expresa voluntad en contrario– dejar de hacer o hacer a contrapelo en cualquiera sea la variante de la cual se trate.

Sea negándose a cumplir con lo pautado por la norma rectora, el contrato social; sea posponiendo o difiriendo la oportunidad de tratamiento del o los conflictos o cuasi conflicto que, en su momento, demandaban la toma de decisiones que de absoluta e intransferible responsabilidad como gobierno, como oposición o como reconocidos y aceptados voceros del colectivo venezolano.

Temor, cobardía, incompetencia, incapacidad, conveniencia, complicidad, corolario de la nefasta ley del menor esfuerzo, o cualquiera sea el término de pertinente aplicación, no ha sido ni es lo vital y trascendente a la luz del enfoque adoptado; lo realmente culminante de todo este continuado y sostenido transcurso político y social de cien años, son los efectos derivados de lo que hemos calificado como, evasión del conflicto.

Acción

Esa primera, grande y trascendente decisión política tomada en el primer período de gobierno electo después de la caída del régimen de Marcos Pérez Jiménez, y que significó una de las primeras expresiones de mayor impacto y definitivamente contrarias a la idea, al concepto y a la función del Estado.

Desde aquel momento y decisión, por las razones válidas o no que pudieren ser alegadas, se dió el inicio a una continuidad que culminaría con la anulación del concepto y la vigencia de la división de poderes en el Estado venezolano.

A partir de esa decisión el Ejecutivo arrancó el proceso que lo llevaría a controlar las decisiones judiciales, independiente de la instancia de la cual se tratare.

Mediante maniobras y negociaciones con representantes de las organizaciones políticas, sociales, económicas, eclesiásticas, sindicales y militares, y el silencio de la sociedad, se lograron acuerdos que cercenaron por completo la autonomía del Poder Judicial.

Ilegitimidad de desempeño

Toda aquella independencia y autonomía de la cual pudiere hacer referencia la teoría política, jurídica y el cuerpo de leyes de la República, fue en expreso ignorada.
Por órgano de operadores internos y externos a la maquinaria de la Administración, y en beneficio del poder de turno, se ejecutaron los términos derivados de múltiples y secretas negociaciones políticas.

Nació la “Tribu de David” y luego otras con otros apelativos, hoy la llaman “Banda de los Enanos”; todas actuando dentro de la misma dinámica y en función de los mismos intereses crematísticos, políticos o no.

Y de allí en adelante y hasta nuestros días, el nombramiento, la designación de magistrados, de jueces, secretarios y demás personal auxiliar en el Poder Judicial, pasó a ser una expresa y precisa resultante del reparto de posiciones de acuerdo a los intereses más crematísticos que políticos del partido en el gobierno y de las concesiones que éste hacía a los de la oposición y a otras expresiones de poder, y derivado en cada caso y momento, de los acuerdos y conveniencias puntuales de los “representantes” y “negociadores”.

Nuevas formas para mantener el control del Poder Judicial fueron implementadas a medida que avanzaba y se consolidaba el aniquilamiento y se incrementaba el control del Ejecutivo sobre el Poder Judicial, desde el Consejo de la Judicatura hasta la más reciente, la Comisión para la Reforma del Poder Judicial.

Todas, prevalidas y operando dentro del mismo criterio: Embalar hasta anular cualquiera fuere la expresión de independencia en las decisiones jurisdiccionales.
Sustentable el criterio de que independiente del texto constitucional –texto de 1961 o alguno de los tres o cinco textos de la de 1999–, la teoría o el autor al cual se quiera someter para el análisis la dinámica política y jurisdiccional comentada, salta a la vista la inconsistencia entre la práctica y la idea, el concepto y su praxis, la función y sus derivados en el Estado y éstos a su vez, comparados a los criterios y términos pautados para la división de poderes, a la tesis de pesos y contrapesos en las realidades del ejercicio del poder político en Venezuela.

En definitiva, ha existido y existe un solo poder real en Venezuela: el Ejecutivo.
Ya queda evidenciado que el control sobre el Poder Judicial es lo adecudamente amplio como para controlar con suficiencia las causas que allí se acepten ventilar, que allí se diriman y las decisiones que de allí emanen.

En cuanto al Poder Legislativo, si bien pudiere alegarse la existencia en el pasado una cierta autonomía e independencia del poder dominante, esto no ha dependido ni depende de la voluntad de los actores políticos, sino del número de escaños en manos del partido de gobierno y de las habilidades de éste para negociar prebendas y beneficios particulares con grupos e individualidades opositoras o neutrales; así que tal independencia del Legislativo, ha sido y sigue siendo aleatoria en algunos casos, y en la mayoría, condicionada a los montos en los acuerdos, beneficios y negociados puntuales.

La representatividad de los electos a los escaños en el Congreso o Asamblea, no tiene ni pretende proyección temporal alguna superior al tiempo de permanencia en el cargo y las prebendas y los directos beneficios personales que puedan acumular y disfrutar a su retiro.

Al electo nada lo vincula o refiere a quienes lo eligieron, no existe mecanismo alguno de rendición de cuentas ante quienes le eligieron, salvo aquel que se circunscribe a la reelección o no a un siguiente lapso.

La representatividad, la experiencia así lo señala, se amolda a los intereses del partido, de la plancha, del providencial “lobby” económico o financiero que lo conquista y soporta en un determinado desempeño, y en la gran mayoría de los casos, al caudillo o líder de turno y la conveniencia económica o política del momento.

En cuanto a los otros dos poderes del Estado creados en el texto de 1999, Poder Moral o Ciudadano y Poder Electoral, baste la mención de que los tres integrantes del primero –Fiscal General, Contralor y Defensor del Pueblo– y los cinco integrantes del segundo, en su primer período fiscal de actividad, han sido nominados y designados expresamente por el Ejecutivo y nombrados por la mayoría simple del Legislativo,
indiscutiblemente afecta al caudillo de turno.

Cualquiera sea el ángulo de observación que se selecciones en cuanto al tema de seguridad pública, lo trascendente de esta configuración del Estado y de las capacidades reales de los poderes en el supuesto juego político de pesos y de contrapesos en la Venezuela de estos últimos cien años, como ha quedado suficientemente sustentado, afirmamos, es la energía de una constante:

La manifiesta, operante y vigente voluntad política de la elite en el poder, puesto que, cuando abordamos y tratamos la idea y el concepto de corrupción , no podemos circunscribirnos y observar exclusivamente los efectos de aquellas formas y expresiones simples o complejas más visibles y palpables.

Corrupción

La corrupción tiene un ángulo de observación y de análisis, y unos efectos perniciosos mucho más trascendentes; del que pocos autores se ha ocupado en el pasado, pero que ahora es punto de atención como expresión dominante y limitante en el hacer del Estado.

La corrupción tiene su más dinamizada, aciaga y contundente expresión, precisamente sobre la idea, sobre el concepto y sobre la función del Estado.

En otros términos, la importante, verdadera y realmente operante corrupción, es aquella que tiene su más intensa, activa y perniciosa influencia en la configuración, organización y en el desempeño del Estado como entidad política y como concepción rectora de la forma de organización social y de gobierno.

Verdad irrefutable.

Que desde allí, desde esa penetrada, inestable o errática idea, concepto y función del Estado, la corrupción, por la simple dinámica de los hechos descienda en cascada penetrando, contaminando y condicionando todos los intersticios de la armazón y a todo lo largo y ancho de la estructura funcional del Estado y que ésta se exprese en las visibles, distintas y variadas formas en el hacer y del dejar de hacer corrupto de los funcionarios en las posiciones de alto, medio y más bajo nivel jerárquico de una Administración, no es más que una derivada e inevitable consecuencia.

Podría afirmarse sin temor a errar, que esta visible modalidad de corrupción funcionarial, existe por que existe la primera, la corrupción política: El “Mascarón de proa” del buque insignia de los piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros.

La omisión

Vistos ya algunos efectos perniciosos –deseados o no– de la voluntad política y sus decisiones, abordemos el caso contrario, también expresión de voluntad pero en la ausencia de decisión, o de decisiones de efectos contrarios a los previstos en ese contrato social que tanto hemos referido.

A estos efectos, nos referiremos a la calidad y vigencia de unos de los más importantes atributos del Estado en función de estar en capacidad para imponer su voluntad sobre todo el territorio y sus gobernados.

Son las expresiones que en su conjunto han erosionado severamente las capacidades del Estado para aprisionar y mantener el monopolio de la violencia legítima.

Esta pérdida del monopolio en las capacidades y en el ejercicio de la violencia por parte del Estado venezolano, ha sido un proceso quizás lento pero definitivamente sostenido y que tiene unas primeras expresiones durante el trienio 1945–48 y luego comienza en forma soterrada a partir del primer gobierno electo luego de la caída del régimen de Marcos Pérez Jiménez.

En aquella oportunidad, el Ministro del Interior Carlos Andrés Pérez, por razones de tipo personal que luego fueron cubiertas bajo el manto de la lucha antisubversiva, importó desde Miami a un primer grupo de sus amigos y custodios de seguridad.

Naturales cubanos supuestamente entrenados a quienes incorporó, unos como efectivos en la nómina del cuerpo de seguridad de Estado, a otros a unas unidades clandestinas de “inteligencia” y para el combate contra desafectos al gobierno y contra lo que luego de la primera división del partido de gobierno, se organizaría como guerrilla urbana y suburbana.

Casi de inmediato el grupo de “importados cubanos” comienza a crecer en individualidades y especialidades. Por supuestas o reales necesidades logísticas de esos ya importantes grupos, comienzan a ingresar a Venezuela oficial y oficiosamente, ingentes lotes de armas individuales, municiones, explosivos, explosores, y las habilidades, manuales y técnicas terroristas.

Por su parte los recién organizados cuerpos de seguridad, comienzan a su vez a equiparse en armamento y munición. El “conectado” traficante en armas Samuel Cummins coloca su primer importante pedido de desechos de guerra, los sub-fusiles Madsen MI destinados a la policía uniformada, seguido de un segundo pedido de sub-ametralladoras Madsen MII para los cuerpos no uniformados.

Cada nueva situación de real o supuesto peligro para la democracia –militar o guerrillero– o cada nuevo jefe policial que llegaba a un cargo directivo, exigía nuevo equipamiento en cada vez más modernas y letales armas individuales, sin que por tanto, órgano alguno de la Administración ejerciera supervisión sobre origen, certificación de lotes y proveedor, y asumiera un control pertinente sobre la importación, almacenamiento, distribución y disposición de las armas y municiones y de otros equipos letales en proceso de compra o los ya importados.

Los grupos alzados en armas, por su parte, comienzan a recibir clandestinamente desde dentro, mediante el trasvase de suministros bélicos y desde fuera de las fronteras, mediante el contrabando de equipos individuales para la guerra: fusiles automáticos, ametralladoras, proyectiles, granadas y explosivos.

Ya a mediados del segundo período de gobierno electo, luego del “Viraje Táctico” declarado por la subversión, comienzan a replegarse los grupos alzados en armas, algunos de cuyos líderes negocian con representantes de gobierno su desmovilización.
Sin embargo, las armas y pertrechos bélicos en manos de estos grupos, no fueron, en su momento, requeridos, ubicados e incautados por los responsables del Ejecutivo.

Ese segundo gobierno, en sus últimos meses previos a la entrega del poder al partido opositor ganador, organiza la Oficina de Asuntos Especiales (OAE) y nombra en el cargo a un representante de ese partido opositor. Este nuevo jefe policial, procede a reclutar personal de operadores sobre el terreno y a incorporar a su plantilla a un gran número de los “importados cubanos” ya residentes en el país.

Continúa el proceso de desmovilización de la guerrilla en las mismas condiciones, mas por razones políticas del nuevo gobierno, se le otorga a la operación un rango de decisión política de la Administración, bajo el epíteto de “La Pacificación”, lo cual incrementa el número de individualidades que se suman al proceso de desmovilización, muy en especial de los integrantes de los cuadros de mando de los grupos subversivos; éstos –si no todos– en su gran mayoría reciben ayuda monetaria inmediata y luego, son financiados con fondos secretos del Ministerio del Interior por órgano de la OAE y son enviados al exterior en supuestas misiones de estudio.

Lo trascendente del asunto: Las armas, los explosivos, las municiones y demás equipos y pertrechos para la guerra, en su mayoría tampoco son ubicados, requisados o incautados.

Paralelamente, una nueva negociación debilita aún más el Estado en cuanto a su monopolio de la violencia.

Por razones de Estado –aducidas en función de la debilidad del gobierno y que pudieren luego ser alegadas como eximentes de responsabilidades–, el jefe de la OAE como representante del nuevo gobierno en funciones, acuerda en principio con los representantes de los naturales cubanos incorporados a esos servicios, luego por esa vía, enlaza la negociación con los jefes de los grupos opositores del gobierno cubano residentes en Miami.

Palabras más palabras menos, el asunto concluye en los siguientes términos: “A cambio de que los operadores del exilio cubano no ejecutaran acciones de terrorismo en contra de los ciudadanos e intereses venezolanos en su territorio y fuera de él, especialmente en los Estados Unidos, el gobierno venezolano le garantizaba a todos y cada uno de los naturales cubanos residentes en Venezuela, dos contraprestaciones, a) a todos los cubanos que habían trabajado y trabajaban en los cuerpos de seguridad, dentro o fuera de ellos, dentro o fuera del territorio, se les garantizaba en mejores condiciones tanto los ingresos monetarios como las prebendas de las cuales habían disfrutado durante el período de gobierno anterior; b) el exilio cubano, dentro y fuera de territorio venezolano, no sería perseguido ni objeto de investigación o medida alguna por parte del gobierno venezolano, antes por el contrario, se les garantizaba el apoyo en su lucha contra Fidel Castro”.

Precisamente, de ese grupo de cubanos exilados residentes en Venezuela e incorporados a los cuerpos de seguridad, con el apoyo de algunos de los residentes en USA y otros países latinoamericanos, emergerían los responsables en la planificación, la selección de los autores materiales y la elaboración del explosivo en la voladura del avión de Cubana de Aviación.

Evasión del conflicto


Dentro de ese mismo contexto de evasión del conflicto por parte de los funcionarios responsables de la seguridad pública en los subsiguientes gobiernos –Ministros y jefes militares y policiales– se inscribe la expresa inacción del Estado en los casos de los actos bélicos realizados –por grupos en armas operando dentro del territorio y en la zona de la frontera occidental– contra puestos, destacamentos y comisiones militares instaladas y operando al interior de nuestras fronteras: Alcabala de Oropé, Las Tres Salias, Puesto de Cararabo, voladura del jeep de la Guardia Nacional en El Cutufí, ataque y masacre de la comisión de Guardia Nacional en el Río Abdobadú, son algunas a citar.

De esa misma dinámica surge la organización y ejecución de los asesinatos en serie o masacres en la frontera occidental de país y que luego conocemos y hemos identificado en notas anteriores como la edificación del Corredor Seguro para las Drogas.

En ninguna de éstas y otros actos de guerra contra Venezuela y al interior de sus fronteras, ha quedado evidenciada la expresa voluntad de la Administración en la defensa de la soberanía del Estado.

Desde la fecha de ocurrencia de estos ataques hasta la fecha de redacción de este trabajo, ninguna de las Administraciones que se han sucedido unas a otras, ha tomado la decisión o realizado operación alguna destinada a la investigación e identificación de los responsables materiales de los asesinatos, su búsqueda, captura, sometimiento a juicio y condena.

Antes por el contrario, como ha sido evidenciado, jefes políticos, militares y policiales venezolanos de la actual Administración, tienen como interlocutores válidos y en función de intereses comunes, a jefes guerrilleros de aquel entonces y de ahora.
Esos mismos sujetos quienes, desde aquella época y hasta ahora, han ocupado las jefaturas máximas de los grupos que han ejecutado –y siguen ejecutando– esas y otras acciones bélicas contra Venezuela, su ejército y su población; los mismos que han sido y siguen siendo los responsables, los jefes políticos, estrategas, organizadores y comandantes tácticos de esas operaciones de guerra contra Venezuela.

Temor a las consecuencias derivadas de una reacción legítima; comodidad o cobardía tanto en los jefes políticos como en los jefes militares y policiales; ayer se negoció e importó cubanos “gusanos” desde Miami, hoy se negocia e importa, por las mismas razones, cubanos castristas desde la isla.

Conveniencias tácticas en el orden político o crematístico; utilidad estratégica en proyectos políticos de alcances intra o suprafronteras y a mediano o largo plazo; cualquiera sea el origen o la causa, el beneficio o proyecto, el resultado, en términos de Estado, se materializa en un exclusivo hecho político: Venezuela no ha estado ni está en capacidad para materializar su soberanía.

La Administración, de antes y de ahora, carece de la voluntad y de los atributos políticos, militares y policiales, de estructura para decidir y hacer la guerra dentro o fuera de sus fronteras, por tanto, el carácter monolítico del Estado –territorio, población y gobierno– y su palpable y manifiesta voluntad política, debilitados como están, no está en capacidad para generar frente a enemigos reales o potenciales, la idea de peligro o de riesgo cierto frente a su reacción ante una amenaza o ataque.
Se trata de la materialidad, de lo derivado de la idea, del concepto y de la función contenida en el vocablo disuasión .

Otra evasión de conflicto


Así hemos tomado la referencia de algunos hechos ejemplarizantes de la expresa y manifiesta debilidad demostrada por la elite política –en gobierno y oposición– y los responsables de la Administración venezolana en el área de seguridad pública y en cuanto a grupos armados –supuestos abanderados de intereses políticos– actuando al interior de su territorio, sean éstos, operadores políticos con intereses intra o extra-frontera o miembros de organizaciones delictivas o guerrilleras autóctonas.
Nos corresponde mencionar otros hechos políticos demostrativos ya en el terreno de intereses privados y no políticos, colocados por sobre y en detrimento de los intereses del Estado.

La política se rinde ante el crimen


Dos situaciones en otro campo de ilícitos son de mencionar por su importancia, la una en el terreno del tráfico de drogas, la otra en cuanto a las actividades en Venezuela de representantes del Crimen Organizado internacional, de la Mafia, la originaria, la siciliana.

El treinta de septiembre de 1983, luego de un proceso de información e investigación de treinta meses, se logra la incautación –para ese momento– del cargamento más grande de cocaína en una sola operación, 667 kilos.

Dos reacciones de la Administración fueron evidenciadas, la primera, sacar provecho publicitario del decomiso; la segunda, evitar que la investigación subsiguiente continuara y culminara con la identificación de los cómplices y los otros responsables de la operación, especialmente el ámbito financiero.

Por una parte permitiendo la fuga al exterior del operador principal, el oficial retirado de la marina Lizardo Márquez Pérez y por la otra, evitando y obstaculizando toda posibilidad de desarrollo ulterior de las indagaciones.

Sin embargo, quedarían perfectamente establecidas las vinculaciones en el almacenamiento y transporte de la droga, tanto de oficiales de la FAN en situación de retiro como un oficial general activo comandante de guarnición, y en la operación financiera, la injerencia directa del asesor político y potencial jefe de campaña presidencial del candidato de gobierno, el propio Ministro de Relaciones Interiores en funciones para ese momento.

Lizardo Márquez Pérez sería luego detenido en Miami y aportadas múltiples evidencias desde Caracas, condenado a cuarenta años por un tribunal federal norteamericano.

Crimen organizado


Otra investigación criminal adelantada con el soporte de agencias norteamericanas, canadienses, inglesas e italianas, evidenció la presencia y actividades ilícitas del crimen organizado en Venezuela: la familia del clan Cuntrera Caruana.

Desde que se presentó el informe escrito preliminar con las constataciones realizadas en territorio venezolano y las vinculaciones directas con bandas del crimen organizado operando, entre otras ciudades y países, en Nueva York, Chicago, Lóndres, Canada e Italia, la Administración venezolana guardó expreso silencio.

Meses después, en las preliminares para a entrega de gobierno, devolverían el informe a la unidad emisora, pero sin decisión.

Las ulteriores investigaciones pusieron al descubierto algunas otras vinculaciones del grupo delictivo Cuntrera Caruana con funcionarios de alto y medio nivel en el Ejecutivo, entre ellos, de quien había ejercido en ese período de gobierno el cargo de Ministro de Relaciones Interiores.

En ese siguiente período de gobierno, tampoco fue posible la admisión del informe y menos aún continuidad en la investigación y una decisión. Fue necesario que cada gobierno afectado implementara una campaña de presión política y mediática nacional e internacional, para que el gobierno, en los extremos, decidiera la expulsión del país de los tres hermanos Cuntrera.

Sin voluntad política

Otras evidencias demostrativas de esa ausencia de voluntad política en los funcionarios responsables por el Estado y expresamente dirigida a mantener el monopolio de la violencia, son de mencionar.

En el caso de los asaltos a bancos, instituciones financieras y transportes de valores que ya hemos citado, la evidenciada inacción del Estado deja a libre albedrío de los particulares interesados, los pertrechos bélicos y a su voluntad, el uso de la coacción y de la amenaza y en sus extremos, del uso directo de la violencia letal sobre los ciudadanos en función de sus intereses crematísticos; también en estas acciones, como citamos, encontramos que de una u otra forma, en el antes el durante o después de cada acción, funcionarios de mediano y alto nivel, por acción u omisión, sirven de apoyo a esos intereses.

En el caso de secuestros a ciudadanos, demanda y pago de rescate, citamos situaciones donde funcionarios delegados directos del más alto magistrado de la República, saltando e ignorando los comandos policiales competentes, han sido los comisionados para negociar montos de rescate, transmitir a los familiares de los secuestrados las exigencias monetarias, para obtener los fondos líquidos de manos de los familiares de las víctimas y, luego, en supuestas operaciones clandestinas, entregar el rescate –o parte de éste– a los secuestradores.

Léase secuestros de Mely Carrero y Richard Boulton, el designado públicamente como “Rambo Venezolano”, fue el representante del presidente de la República y encargado expreso para negociar montos de rescate, formas de pago y demás detalles en las relaciones con los representantes de las FARC y ELN colombianas. Ocuparía de seguida por dos veces el cargo de Ministro de Relaciones Interiores.

No termina allí

Mas el complejo asunto no termina allí, ha venido escalando hacia más delicadas situaciones.
Durante los cuatro años de este último período de gobierno, suficientes evidencias han sido expuestas por los medios de comunicación –no refutadas y menos aún investigadas por los órganos competentes–, referidas a la dotación de armas y equipamiento militar –fusiles, granadas, munición y uniformes– a grupos de civiles que han sido organizados y entrenados por el propio gobierno y por fuera de la estructura funcional del Estado, para la defensa de sus intereses políticos de permanencia en el poder; otros grupos que se identifican con la ideología de gobierno o como soportadores y que públicamente hacen exhibición y demostración de su equipamiento militar, también reciben apoyo directo o indirecto de funcionarios del gobierno.

Otra circunstancia que ya referimos anteriormente, que brinda demostraciones fehacientes de que la acción de los cuerpos de seguridad en su supuesta guerra contra la delincuencia, no es la derivada de una voluntad y decisión de la Administración, al contrario, demostrativa precisamente de la dramática ausencia de esa expresión de voluntad y decisión de los responsables por el Estado.

Ésta la constituye, la existencia de grupos policiales o para-policiales dedicados casi en expreso a la captura, secuestro y eliminación física de ciudadanos comunes tildados de delincuentes, malandros o azotes de barrio.

Que estos ciudadanos asesinados registren o no antecedentes policiales o penales, no puede ser el argumento que se esgrima en descargo, puesto que, ninguna costumbre, norma o decisión legítima del Estado, puede otorgar ni otorga a nadie, tal poder para la aplicación de la pena de muerte; por cierto proscrita en el cuerpo de leyes.
No menos de un acumulado que supera los cientos de asesinatos es el resultado de tal ausencia de control en el uso ilegítimo de la violencia letal por parte de funcionarios adscritos a organismos del Estado, o a entes para–estatales.

Quedó expreso en el comentario realizado en el trabajo, lo que está en juego en estos crímenes en serie no es en lo absoluto el bien público, antes por el contrario, evidencias pueden ser afloradas por cualquiera sea la investigación criminal que se realice, que confirmarían en cualquiera sea la instancia, el hecho de que estos hechos criminales están circunscritos y estrechamente relacionados a los intereses de particulares operadores estatales o no, sean esos intereses circunscritos a los propios criminales y ejecutores de las matanzas, sea, a quienes contratan sus “especializados” servicios.

A tal situación han de agregarse los derivados de una manifiesta voluntad del Ejecutivo en función del apoyo a movimientos subversivos o indigenistas latinoamericanos en proceso de organización de alzamientos o rebeliones.

En especial el caso de la subversión colombiana operando a su libre albedrío dentro del territorio venezolano y en la zona de la frontera occidental. Ya el asunto ha invadido buena parte de la zona fronteriza y en el estado Zulia y Táchira se hacen evidentes la presencia no sólo de grupos armados colombianos, sino también de grupos de naturales venezolanos en proceso de organización e implementación de capacidades bélicas guerrilleras y en operaciones puntuales de cobro de vacunas, secuestro de ciudadanos, tráfico de armas, drogas, asesinatos y otros ilícitos.

En paralelo con esta situación, al menos públicamente difundido y sin que haya sido suficientemente refutado por representantes del Estado, las unidades –civiles y militares– de la fuerza pública destacadas en la zona fronteriza, paulatinamente han sido reducidas en capacidades; menos efectivos de combate, equipos y financiamiento; despojadas o debilitadas en sus niveles de apresto y capacidades bélicas.

Entonces

Estamos entonces en presencia de suficientes evidencias que demostrarían a cualquier observador neutral, que el Estado venezolano, por las causas que fueren alegadas –cobardía, incompetencia, co-autoría, complicidad o voluntad expresa de precisos funcionarios en ejercicio de gobierno y en precisas posiciones de poder– por años ha venido siendo sostenida y paulatinamente despojado tanto del monopolio de la violencia como de la capacidad para hacer la guerra.

Hasta el punto que, grupos con capacidad autónoma para el ejercicio y la aplicación de violencia letal, soportados en la inacción del Estado y prevalidos de tal organización, equipamiento y capacidad bélica, controlan –o están en capacidad de hacerlo– parcelas del territorio venezolano, imponen su voluntad sobre la población residente o de tránsito en esas áreas y ejercen control sobre algunas actividades de producción, transporte y comercialización de bienes; además cobran impuestos –vacunas o protección–, legislan al imponer sus propias leyes donde determinan las conductas sujetas a penas y administran su propia justicia, dictan y ejecutan cualquier tipo de sentencia, entre ellas y muy en especial, la de muerte a ciudadanos no beligerantes.

En otros términos, los más significativos y trascendentes atributos de la idea, del concepto y de la función clásica del Estado –monopolio de la violencia, legislación, administración de justicia y aplicación de penas–, en la Venezuela contemporánea están dispersos, desconcentrados y en manos de actores no estatales –de múltiples individualidades, grupos e intereses políticos, sociales, económicos, financieros y militares– sobre los cuales el Estado, además de no tener ni la información ni la capacidad técnica para disuadirlos, persuadirlos o neutralizarlos, tampoco tiene la voluntad política mucho menos el poder y la pertinente capacidad instalada tanto para desarmarlos como para someterlos a su voluntad.

Debilitado el Estado acepta como se observa, un poder compartido y deberemos admitir en consecuencia lo ya que de ello se infiere:

El Estado venezolano se encuentra en la grave circunstancia social, política, económica y militar, de tener que enfrentar en forma asimétrica, disminuido o en igualdad de condiciones, discutir y contender con otros actores estatales o no, tanto su existencia como su soberanía.

Efectos


Desde el ángulo adoptado para la apreciación del asunto –la acción y la omisión–, entramos necesariamente entonces en el terreno de la existencia o no del Estado como idea, concepto y función; al menos, si éste se sujeta a los términos que propone la teoría política y aquellos que estaban previstos en el texto marco que lo creó y que consolidaría luego en no menos de otros 25 textos; son los particulares aceptados y aprobados por votación mayoritaria en un referéndum.

Un segundo plano del análisis, obliga a una apreciación derivada y se refiere ésta, a la legitimidad o ilegitimidad de la acción rectora del Estado por órgano de la Administración.

En consecuencia, si el Estado venezolano no posee y no tiene bajo su estricto y suficiente conocimiento unido al control, disposición y uso del monopolio de las capacidades y de los medios de coerción, amenaza y de aplicación de la violencia, de legislación, de administración de justicia y de aplicación de sanciones de acuerdo a los términos de su propia carta constitutiva, por tanto en igualdad de derechos y garantías sobre todos y cada uno de los habitantes y transeúnte al interior de sus fronteras:

¿Cómo puede garantizar su propia existencia como unidad política?

¿Cómo puede hacer valer en el terreno práctico su soberanía?

En cuanto a los habitantes permanentes o en tránsito en su territorio:

¿Cómo puede materializar el respeto de los derechos los ciudadanos en el ejercicio pleno de sus libertades y la seguridad para su equidad moral y física, de la vida y de la integridad de sus bienes?

Disolución del Estado

Ese es el más grave derivado de la situación que hemos venido analizando a todo lo largo de la exposición; si ello puede o no ser identificado, analizado y definido por los estudiosos y expertos en la materia –nacionales o no– como parte de un concurso de severas circunstancias determinadas por un acumulado de signos exteriores irrefutables, o de la inapelable demostración de la existencia de un sostenido y severo debilitamiento y potencial derrumbamiento o colapso del Estado venezolano como entre jurídico actor en la comunidad de naciones.

No nos corresponde puesto que no es nuestra especialidad ni tampoco es el tema de este trabajo; mas no podemos obviar la consideración de algunas otras categóricas variables –intra y extra-fronteras–, para poder rematar la apreciación que pretendemos sobre la seguridad pública en Venezuela, que si es el tema central de nuestro interés.

Ingobernabilidad

Tres conceptos concurrentes conforman, según los expertos, la figura geométrica de un triángulo, que aplican para definir la ingobernabilidad: a) la corrupción; b) la debilidad institucional y c) la pobreza.

Para algunos autores y estudiosos de los procesos políticos en “Estados Fallidos”, en proceso de debilitamiento o ya definitivamente colapsados, el primer elemento de interés para el estudio y de donde se desprenden como derivados los otros dos, lo constituye el debilitamiento institucional.

Esto nos llevaría a aceptar que en algún momento esa indispensable institucionalidad del Estado formal existió, se consolidó e hizo válida en toda su amplitud la idea, el concepto y la función del Estado.

Mas como hemos visto en la exposición del caso venezolano, ésta no ha sido la situación.

Tomando como punto de referencia lo que asumimos como el arranque institucional y el desarrollo de la institucionalidad, observemos el asunto.

Esta vez, retrocedamos en el tiempo y tomemos la referencia desde el Golpe de Estado que condujo a la caída del gobierno de Isaías Medina Angarita en 1945 y el ascenso al poder y comportamiento del partido político que durante los tres años subsiguientes –y hasta su derrocamiento por otro Golpe de Estado y ascenso al poder de Marcos Pérez Jiménez en 1948–, diera los primeros pasos para la institucionalización “democrática”.
Partido que, derribado ya el régimen dictatorial en 1958, regresaría al poder y asumiría de nuevo el gobierno, para dar “su” continuidad a esa supuesta o llamada institucionalización.

Si esa llamada institucionalización, como ha quedado evidenciado y por las razones que pudieren ser alegadas, comenzó por saltarse los términos estatuidos por las normas constitutivas, esa institucionalización fue inestable, imperfecta, contradictoria e inconsistente desde el momento en que esa doctrina traducida en “obra política” de aquella época a esta parte, no ha logrado aún el perfeccionamiento institucional del Estado, que se expresa en esa indispensable y normada separación de poderes.

Si antes por el contrario, los efectos de la obra han dado como resultado la existencia de un solo poder que privando e imponiendo su voluntad por sobre los otros poderes, lo ejerce sin contrapesos, sin mecanismo alguno que controle, supervise o limite su hacer y dejar de hacer, antes que debilidad institucional –de la cual no podríamos hablar puesto que nunca, como vemos, ha existido y ni se ha consolidado la idea, el concepto y la funcionalidad institucional–, deberemos aceptar el fracaso, y en su lugar entonces, el concepto de Estado Frustrado.

Y, en consecuencia, contradiciendo a los expertos y para hacerlo gráfico en una figura geométrica:

En el vértice superior de un triángulo colocaremos el término corrupción puesto que, como hemos concretado, es esa dinámica la que ha impuesto por décadas su predominio y dominado la muy precaria sino inexistente institucionalización del Estado. Institucionalidad fallida antes que débil, que colocaremos al extremo izquierdo de la base del triángulo, al otro extremo de éste, la pobreza: su resultado .

Conclusión

La evasión del conflicto, la ley del menor esfuerzo y la ausencia de rendición de cuentas, irresponsabildad, derivan en:

El Estado como botín, el disfrute de signos exteriores de poder antes que su ejercicio, erosión de la idea, del concepto y de la función de Estado, superposición de los intereses privados por sobre y en detrimento de los públicos, pérdida del monopolio de la violencia que a su vez significa una soberanía compartida.

Sostenemos que son esos, entre otros, los términos en los cuales ha de plantearse el dramático fracaso doctrinal de las elites, y del resultado de la praxis política en Venezuela en los últimos cien años.

Dentro de ese fracaso, hemos navegado y navegamos a la deriva, y a ese fracaso estamos enfrentados como gentilicio.

Saturday, August 28, 2010

Secuestros en Venezuela: Dinámica perversa

Tragedia para las madres y los secuestrados…

Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 280810

“… Nuestras discordias tienen su origen en las dos más copiosas fuentes de calamidad pública: la ignorancia y la debilidad…”
Simón Bolívar (1783-1830)

Hoy tenemos de nuevo que abordar el tema de los secuestros en Venezuela y sus ya conocidas y trilladas circunstancias que en mayor o menor grado, están presentes desde el inicio de este gobierno.

Si bien múltiples evidencias no investigadas quedaron a la luz pública y establecieron la posibilidad de que existieran sólidos vasos comunicantes de la modalidad delictiva del secuestro, con definidas políticas de exclusión y los desempeños clandestinos de grupos paramilitares y parapoliciales, destinados a aterrorizar y por esa vía, imponer condiciones de inseguridad tales que, sobre los sectores sociales altos y medios impulsaran al desplazamientos voluntario y/o forzado de población.

También viene a ser verdad, que las más recientes y determinantes incidencias en las relaciones internacionales, han impuesto severas limitaciones y hasta rupturas en las antes fluidas relaciones de representantes del Ejecutivo y del partido de gobierno, con representantes de los distintos grupos paramilitares alzados en armas y operando a un lado y el otro y a todo lo largo y ancho de la frontera occidental del país y, especialmente, en el desarrollado, estabilizado, mantenido y rentable “Corredor Seguro para las Drogas”.

Secuestros

En el 2009 se ejecutaron 16.917 secuestros en Venezuela, según lo establece la encuesta oficial “ENVOSC-2009” ordenada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE); publicada pero mantenida en secreto y no oficialmente divulgada en mayo de 2010 y hoy, luego de su clandestina remisión, pública en los extractos de El Nacional y con acceso integral en la red.

Esta vez, otro caso y de nuevo, la obligada y sentida palabra de aliento a otra madre que llora sin consuelo sobre el cadáver de su hijo, a pesar de haber satisfecho todas las demandas de los secuestradores y entregado a cabalidad el dinero demandado como rescate.

Pero… siempre hay un pero

En: “… La Victoria, estado Aragua, marcharon ayer para protestar por el secuestro y asesinato del estudiante de sexto semestre de Administración Tributaria, cuyo cadáver fue hallado en un basurero en Los Teques el fin de semana pasado. Lo asesinaron de varios tiros…”

Sonia Cabrera, la madre de Eulidel López Cabrera alega: “… agentes de la policía científica conocían información del sitio y la hora en que se haría la entrega del dinero. ‘Por la forma en que actuaron los secuestradores, y como este Gobierno está podrido y hay tanta corrupción en las instituciones, nosotros pensamos y presumimos que fue el Cicpc que recibió el dinero y no los secuestradores’…

… la comisión del Cicpc que se encargó del caso del secuestro les pidió que no acudieran a los medios de comunicación. Desde el primer momento la desaparición del joven fue manejada por la delegación de la policía científica de Maracay…

… habían localizado el sitio, sabían quiénes eran los secuestradores y cuántos participaron. ‘No sé qué intervino para que los secuestradores no recibieran el rescate… simpatizante del oficialismo… le envió correos electrónicos al ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Tareck el Aissami… pero no recibió respuesta…” (Laudelyn Sequera; El Nacional 28/08/10)

Y no es la primera vez

No es el primer caso de madres que a costa de lo que sea reúnen el dinero y pagan los rescates de sus hijos secuestrados.
Tampoco es la primera vez que el dinero del rescate se pierde en manos de funcionarios del CICPC.

También es cierto que aún pagando el rescate, algunos secuestrados regresan vivos, otros no. O mueren en un lance de un supuesto rescate armado; o aparecen luego abandonados en cualquier paraje dentro o fuera de las ciudades.

Preguntas que tienen respuestas

¿Por qué matan al secuestrado hijo Eulidel López Cabrera, después de que su madre Sonia Cabrera entrega el dinero del rescate?

El principal e irrefutable testigo en un secuestro de niños mayores, adolescentes y adultos, ha sido, es y será, la víctima quien antes, durante o después de la captura, confinamiento y liberación, puede ver, luego describir y reconocer a uno o varios de los secuestradores.

Los otros detalles

En el caso Richard Boulton la madre señora Wilkermann entregó una primera parte del rescate a funcionarios del CICPC y se perdió el dinero; luego en dos años negocian y pagan de nuevo el rescate y lo liberan vivo, pero silenciado.

Existen entonces diferencias sustanciales entre el secuestrado y liberado vivo Richard Boulton del 2002 y el secuestrado Eulidel López Cabrera del 2010, quien fuera tiroteado hasta darle muerte y luego su cadáver liberado en un basurero público.

Ya lo hemos adelantado en la parte introductoria; muchos son los hechos expresamente no investigados y que en su momento y en once largos años de crímenes, han señalado suficientes elementos de convicción, vinculantes en algunos delitos graves, secuestros en especial, con decisiones y desempeños políticos expuestos como objetivos de la revolución.

Diferencias orden político

También se perdió el dinero en el secuestro de Richard Boulton, su madre, la señora Winkerman, entregó personalmente al CICPC, el acumulado que había logrado en el momento para el pago de la primera cuota del rescate.

Luego el CICPC, bajo el mando de Miguel Dao Dao, monta una nada discreta y hasta aparatosa operación de “Entrega Vigilada” y fracasa; avisada y detectada la operación, nadie acude a recoger el dinero.

Miguel Dao Dao regresa fracasado a su despacho y guarda el dinero en la caja fuerte en su oficina.

Miguel Dao Dao alegaría después que a los días subsiguientes, cumpliendo las instrucciones precisas del Ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia (minpopoinjust) Ramón Rodríguez Chacín, se presenta a su despacho Henry López Sisco, éste le reclama y él le entrega personalmente, el dinero del rescate recibido de manos de la señora Wilkermann.

Henry López Sisco, para ese momento, actuaba como “Asesor Técnico” pagado por la familia de Richard Boulton, posición a la cual había sido designado oficialmente y sugerido a los representantes de la familia, por su socio de veinte años de aventuras “militares” (10 masacres, 100 cadáveres, El Amparo y Los Amparitos y el Corredor Seguro para las Drogas), Ramón Rodríguez Chacín.

Ramón Rodríguez Chacín, desde su posición como titular del minpopoinjust, era en aquel momento de inicio de la revolución, recordemos, el “Rambo Venezolano”.

Así fue oficialmente llamado y designado expresamente en cadena de televisión por Hugo Rafael Chávez Frías y asumió en consecuencia, como enlace directo con Miraflores y negociador con las fuerzas paramilitares en la frontera occidental: FARC,
ELN y otras endógenas.

Pública y oficialmente ejerció Ramón Rodríguez Chacín esa función, en el caso del secuestro de Mely Alejandra Carrero en 1999
.
Las de otro orden

En el caso Richard Boulton, fueron paramilitares operando en la frontera quienes asumieron la custodia hasta que fuera liberado vivo; eso, después de 730 días de cautiverio y de negociación. Si bien se perdió la primera parte del dinero del rescate, en ese tiempo se negoció y se hizo un doble pago.

En el caso de Eulidel López Cabrera, fueron apenas 12 días de cautiverio y espera; fueron otros los ejecutores y custodios con un único pago que se quedó en el camino; entregado el dinero del rescate –quizás cuando ya era cadáver– y luego abandonado en un basurero; posteriormente es identificado por sus deudos en la morgue

Richard Boulton es secuestrado en los primeros años de la emergente y triunfante revolución; ésta con sol de frente, la popularidad al máximo, los enlaces directos y la coordinación con los secuestradores y afines, al máximo nivel del Ejecutivo.

Eulidel López Cabrera, es secuestrado en el peor año de la revolución, el sol a la espalda y ya en las pantorrillas; la popularidad al mínimo; más los acumulados fracasos evidentes que derivan en una pérdida del control en lo que queda de la estructura funcional del Ejecutivo.

El Minpopoinjust en funciones en el caso Boulton, era el “experto” capitán de navío Ramón Rodríguez Chácin.

En el caso de Eulidel López Cabrera, el minpopoinjust, es apenas un segundón y delegado de Ramón Rodríguez Chacín, conocido tirapiedras de la ULA: Tarek El Aissami.

En el caso de los secuestros de Mely Alejandra Carrero (1999) y Richard Boulton, las operaciones son manejados desde el más alto nivel del gobierno, el Minpopoinjust.

En este nuevo caso del secuestro de Eulidel López Cabrera, como queda suficientemente reseñado en la información, lo manejó exclusivamente una delegación del CICPC, de tercer o cuarto nivel.

En el secuestro de Richard Boulton, referimos, se trataba de una definida política revolucionaria que haciendo uso de las capacidades técnicas de los paramilitares y los acuerdos estratégicos, acordaron, organizaron, planificaron y ejecutaron actos de terrorismo y en ese caso, la “pesca” de determinados miembros representativos de la comunidad y de paso, obtener beneficios económicos directos tanto para el pago de operadores como para el financiamiento de otras operaciones.

La técnica y sus operadores desde 1999 (casos Mely Alejandra Carrero, Richard Boulton) aún permanecieron consolidadas y en capacidad para la ejecución material de esas operaciones hasta principios del 2010 (Germán García Velutini), pero las realidades políticas, estratégicas y tácticas, nacionales e internacionales, entraron en escena e imponiéndose por sobre lo pautado y acordado dentro y fuera de fronteras, han modificado severamente tanto las oportunidades como las capacidades.

Éstas a su vez, han debilitado los motivos rectores en esta parte de programa para la siembra del miedo y del terror, para crear las severas condiciones de inseguridad (19.113 asesinatos en 2009), que a su vez impulsaran a determinados sectores hacia los desplazamientos forzados, “voluntarios” o no, previstos y necesarios a la revolución.

La revolución de Hugo Rafael Chávez Frías, lo perciben sus asociados extranjeros y endógenos, ya entró en un proceso de desafección y de desmembramiento estructural sostenido.

Para empezar, ha perdido el control y la iniciativa; por tanto nadie se arriesga puesto que nada ni nadie garantiza su futuro a corto y mediano plazo.

El caso del secuestro y asesinato de Eulidel López Cabrera, queda en los hechos comprobado, pareciera entonces, no responde a una política de la revolución, sino antes por el contrario, a la generalización de la inseguridad derivada directa de la ignorancia y de la derivada ausencia de una política destinada a reasumir el control de los efectivos adscritos a los distintos órganos de ejecución material de las medidas y de las operaciones de la policía.

En esa derivada dinámica perversa del desmembramiento, de pérdida de control y de conducción política y técnica por parte del Ejecutivo venezolano, nació, crece y se consolida cada vez más, la exclusiva y excluyentemente crematística capacidad, oportunidad y motivo que soporta y alimenta delitos y delincuentes e individualmente y en colectivo, a los operadores, a los apoyos y a los cómplices en esta percibida debacle revolucionaria.

Allí radica sin dudas, el texto y el contexto de la tragedia que nos aplasta a todos los moradores de este territorio y en especial, a las madres y a las víctimas de los secuestros en Venezuela; sean o no afectas al régimen.

Thursday, August 26, 2010

Se le volteó el santo y lo agarro Santos Calderón…

Magia y esoterismo presidencial

Rafael Rivero Muñoz
Caracas 27/08/10

“… ¿Qué ve el ciego, aunque se le ponga una lámpara en la mano?...”
Proverbio hindú

Visto que en once años ha dominado y domina en la política y en Miraflores el esoterismo, la magia negra, la santería, los sacerdotes babalaos y los paleros y cuanto bicho de uña se diga poseedor de poderes del más allá; dispuestos a venderlos a los del más acá, exploremos ese terreno y frente a los últimos desajustes o descalabros presidenciales.

Aunque no se crea en brujos, es bueno recordar que: “… De que vuelan, vuelan…”

“… Se le volteó el santo…”

Por lo vientos que corren, pareciera que un espíritu desde las profundidades de la profanada tumba aún le quedan restos y, dirían los creyentes de esos ritos, algo sigue intentando desde el más allá por Venezuela.

Desde la fecha de la profanación del sarcófago de Simón Bolívar en adelante, nada le sale bien a Hugo Rafael Chávez Frías; por donde asoma la cabeza lo sacuden y se sacuden sus viejos amigos y asociados y además, tiene que guardar silencio y compostura, a defecto de lo cual uno u otro interesado templará una cuerda para recordar quién tiene el mando.

Y lo agarró Santos Calderón

Por ignorante, necio y soberbio, el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías, cayó en el lazo corredizo que pacientemente le fabricó y luego, sin vaselina, se lo enganchara y manejara a voluntad el cachaco Álvaro Uribe Vélez y que ahora, maneja más fácilmente desde Bogotá, otro cachaco heredero, más frío y peligroso: Juan Manuel Santos Calderón.

Antes, sutilmente y sin que lo percibiera, lo pateó Álvaro Uribe Vélez, luego lo patearían a mansalva en San Pedro Alejandrino y ahora, hasta lo patean desde Bogotá por mampuesto y a voluntad dentro de su propio Despacho en Miraflores.

Otros por su parte, lo llaman a tomar rápido el avión y hacerse presente en La Habana, sin dilación y cuando está ya en la posición prevista, lo patean; esta vez, fue Fidel Castro en contubernio y frente al Embajador de Cuba en Venezuela, Rogelio Polanco.

Y… “chiiito” dijera Juan Vicente Gómez, no te muevas ni digas nada “venaíto” porque será peor la siguiente patada y si te alebrestas, una buena templada de la cuerda, sea desde el Suroeste o sea desde el Noroeste, recordará quien está, en uno y otro lado, al mando.

Uno con la amenaza de la alimentación y reactivación del legajo por ante la CPI, el otro, más práctico y directo, con la teledirigida capacidad y el control de todos y cada uno de los integrantes cubanos adscritos a los tantos anillos de seguridad que “cuidan”, más bien vigilan las 24 horas, siete días a la semana, a Hugo Rafael Chávez Frías.

Justo a imagen y semejanza del cómo, el por qué y para qué en su momento, Fidel Castro Ruz lo hiciera con el otro “venaito”: Salvador Allende Grossens.

En definitiva

Pareciera que una nube negra se instaló sobre la cabeza y persigue donde vaya a Hugo Rafael Chávez Frías y el antes pavoso que todo lo que tocaba, miraba o refería lo destruía, pareciera que ahora, desde la profanación de la tumba de Simón Bolívar, no ve luz.

Quizás, a lo mejor, como afirmaban antes los abuelos, mirándose y mirando el amuleto en un espejo quebrado, rebotó la pava y se auto empavó.

Principio del fin

Todo pareciera haber comenzado en El Panteón Nacional, cuando santeros, babalaos y paleros, en especial éstos últimos, en la manipulación y la toma de las muestras de los restos de Simón Bolívar, a lo cual se sumó la siembra de algunos efectos de necesaria pertinencia para la ulterior vinculación mágica entre los restos del muerto y el cuerpo del vivo.

Después en y con las sucesivas sesiones de Misa Negra, cuando al ritmo de tambores, drogas y alcohol, con la histeria colectiva derivada, los paleros en sus plegarias invocaban a Yemayá, a Orula, a Ogún, a Orichas y quien sabe cuántos otros espíritus o dioses del más allá para que bajaran y se posesionaran en el más acá.

Preparando el ambiente mágico necesario al objetivo final de la Misa Negra en territorio del estado Bolívar:

El conjuro de los males y la limpieza del cuerpo, para la “preparación” del potente diente del cadáver, ya engastado en oro, que luego colgaría de allí en adelante como un sagrado amuleto, en el cuello de Hugo Rafael Chávez Frías.

Eso que establecería entonces, en el rito y para siempre, la pertinente conexión esotérica directa con los efectos personales incorporados y sembrados en los restos y en el nuevo féretro, esa siembra de los “ganchos” abandonados en ese nuevo cofre y para la protección del autodesignado líder, el indiscutido rector de la continuidad de la tarea libertadora de Simón Bolívar, según el consenso pautado.

El tiro por la culata

Once años y tantas triunfantes elecciones; tantos apoyos en el exterior y hoy, sin dólares, la soledad invade; ni Manuel Zelaya siquiera, a quien le regaló cien millones de dólares americanos en efectivo, se digna a llamar y a pronunciar su apoyo a la causa revolucionaria.

Definitivamente, especulando en ese terreno que llaman esoterismo y magia negra, que si bien no conocemos por tanto asumimos poder estar errados, pero pareciera entonces para los entendidos en magia, ritos y esoterismos, que hasta los públicamente manoseados y mancillados restos de Simón Bolívar, se revelaron ante la afrenta y el irrespeto televisado.

El esoterismo negativo

Si fuere así, cuelga del cuello de Hugo Rafael Chávez Frías, su propia y lenta destrucción:

El diente engastado en oro; ese amuleto que le prepararon los paleros en la Misa Negra en el estado Bolívar, tres días después de la profanación en el Panteón Nacional.

Si fuere así, lo que queda incólume y libre de agravio del espíritu del Libertador, dirán los entendidos, pareciera que aún vela por lo que queda de Venezuela y entonces, en un drástico retruque a la afrenta, desde el más allá, le está recochineando la suerte y el destino al teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías en el más acá.

O corre o se encarama

Deshacerse Hugo Rafael Chávez Frías del amuleto expresamente preparado por los paleros, destruirlo, botarlo en cualquier lugar, guardarlo lejos, ignorarlo, puede ser contraproducente en el criterio de los paleros, los babalaos y santeros, no es posible arriesgarse.

Pero por otra parte, regresar el diente a su lugar de origen, es otro problema a considerar, a la vez que significaría construir otro cuento más para una nueva exhumación, sería entonces una nueva afrenta a los restos y quien sabe si ello moleste al espíritu y agrave más las cosas.

Diría Carlos Andrés Pérez en su época de triunfos: “… Ni lo uno ni lo otro, sino, todo lo contrario…”

Wednesday, August 25, 2010

Obra de una y de muchas más cobardías

27 de febrero de 1989
“El Caracazo”


Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 25/08/10

“… Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde…”
Sir Francis Bacon (1561-1626)

Quizás uno de los más gráficos ejemplos de lo que para Venezuela ha significado esto de los generales R3 (de retrato y de retreta como los califico Rafael Guinand en los cuarenta y de retrete, como han de calificarse hoy), sea el caso del anunciado imputado por Ministerio Público.

El general (r) José Rafael León Orsoni, quien según la Prensa de la Fiscalía: “… por presuntamente guardar relación con las muertes ocurridas el 27 y 28 de febrero y los primeros días de marzo de 1989…”

Bueno sería recordar una mise en escéne, aquellas circunstancias determinantes; el prolegómeno de lo después sería conocido en la historia política de Venezuela como El Caracazo.

Tanto como para desechar y no admitir desde un principio ese acomodaticio término en la información: presuntamente.

Precisemos

El Caracazo, como está registrado, comenzaría en Guarenas estado Miranda, sobre las 04:30/05:00 horas del amanecer del día 27 de febrero de 1989 y en momentos en que una multitud de trabajadores abordaban el medio de transporte para trasladarse a sus lugares de trabajo en Caracas y los prestatarios del servicio de transporte, les hicieran conocer que el valor del pasaje había aumentado al doble.

Para muchos significaba, en la práctica, que no tenían dinero para pagar el pasaje de regreso a sus hogares en la noche.

A partir del momento en que en la Central de Radio de la Policía Metropolitana se conoce del asunto por información radiada por patrullas policiales que habían acudido a conocer de la incidencia, la primera orden que recibieron los patrulleros fue la de mantenerse a distancia de la concentración humana y evitar todo contacto que pudiere generar desorden; mientras se informaba a la superioridad y se recibían de éstas las instrucciones.

Abandono de comando


Contactado los jefes de guardia del cuartel central, éstos a su vez mantuvieron la orden hasta tanto el Comando General de la Metropolitana fuera informado, tomara y transmitiera las órdenes para la actuación.

El Comandante General de la Policía Metropolitana, general José Rafael León Orsoni, fue en ese momento contactado y en ese mismo momento ordenó esperar mientras consultaba con sus superiores; no emitió ninguna otra instrucción distinta a la que ya había sido transmitida a los patrulleros por el Jefe de Transmisiones desde el Cuartel Central en Caracas.

Para ese momento de espera dictado verbalmente a sus subalternos por el general José Rafael León Orsoni, una situación igual y por iguales circunstancias había comenzado a desarrollarse en la Avenida Bolívar de Caracas.

Bajó luego por la escala de mando y de guardia a la Sala de Transmisiones, la instrucciones de esperar dada por el Comandante General y de seguida retransmitida a las patrullas: “… Mantenerse en observación y a distancia de la concentración humana en Guarenas y en Caracas...”

Ya en ambos lugares, Guarenas y Caracas, la concentración de personas había aumentado y cubría buena parte del espacio en la calle; habían comenzado también las expresiones de violencia verbal y uno que otro altercado entre usuarios y prestatarios del servicio de transporte.

Y esa fue precisamente, la última vez que el personal de oficiales de la Policía Metropolitana tuvo contacto con su Comandante General y el Estado Mayor General de la Policía Metropolitana, todos oficiales activos de la Guarda Nacional.

Luego se enterarían que el general José Rafael León Orsoni y todos los integrantes de su Estado Mayor General, habían decidido trasladarse personalmente a recibir instrucciones en la Comandancia General de la Guardia Nacional en El Paraíso.

Todos, de hecho y de derecho, abandonaron por completo y sin informarlo a sus subalternos en la policía civil, las labores y responsabilidades de comando; dejando así, al libre albedrío de los oficiales civiles de la Policía Metropolitana, las decisiones subsiguientes a partir de ese momento.

Y sus consecuencias


Allí, en ese drástico e inesperado acto de abandono del comando y de la jefatura de las operaciones de la Policía Metropolitana por parte de todos los oficiales generales y oficiales superiores de la Guardia Nacional, allí, precisamente, comenzó realmente El Caracazo, sobre las 05:15 horas del 27/02/89.

Más por negación de comando de los oficiales de la Guardia Nacional y por omisión en el ejercicio de las labores para las cuales habían sido destacados y juramentados como comandantes de la Policía Metropolitana, que por acción en el subsiguiente desarrollo de los acontecimientos.

Los muertos, heridos, desaparecidos, los excesos, los daños materiales sobre las propiedades públicas y privadas y todo el resto de ese enorme drama que significó para la población del país el generado desorden que a continuación y por largas horas consumiría vidas y bienes, nació precisamente de ese acto de abandono del comando del principal organismo de policía llamado a atender los preliminares del incipiente desorden.

Y

La solución estaba en ese momento a la mano, sobre las 05:00 horas, bastaba a la Comandancia General de la Policía Metropolitana, en manos de oficiales activos de la Guardia Nacional, ejercer profesionalmente sus funciones; serenarse, vencer la angustia y el miedo para actuar con precisión en tiempo y en espacio:

Bastaba con destacar varias unidades de transporte colectivo o camiones en sus extremos –propias, prestadas o requisadas– hacia los puntos donde se concentraban las ya molestas y vociferantes masas de usuarios; llamarlos a la calma y organizarlos, embarcarlos y transportarlos por las rutas regulares y por las paradas habituales.

Allí estaba una solución rápida, posible y sin mayores problemas a la mano de una oficialidad policial profesional; pero eso brilló por su ausencia.

La cobardía los venció y el culillo cual turbina disparó a los R3 a la carrera y a refugiarse en el cuartel general militar de dependencia orgánica.

Otros colaboran

Luego, ya iniciado los primeros desórdenes, y previsto como estaba un viaje oficial en campaña a Barquisimeto, el presidente Carlos Andrés Pérez le consulta a su jefe de seguridad civil, el cubano Orlando García Vásquez –su inseparable hombre de confianza desde su exilio en Cuba y luego en Costa Rica y como ayudante de Rómulo Betancourt–, quien mintiéndole le informa que se trataba de pequeños desordenes sin importancia, con un muerto, pero que ya estaban siendo atendidos por la policía.

Sale Carlos Andrés Pérez con su comitiva hacia el aeropuerto y a su sarao en Lara y sólo se percataría de la gravedad del asunto, a su regreso en la noche cuando la comitiva presidencial tuvo que hacer piruetas para llegar a Miraflores.

Y se dispara el 27F

En la noche, se dispone una cadena de radio y televisión, hablaría el Ministro del Interior Alejandro Izaguirre, para informar al país sobre los acontecimientos.

Abren las cámaras, el Ministro del Interior sentado detrás de un escritorio y apenas cuando va a comenzar su discurso, palidece repentinamente y se desmaya.

Cierran la transmisión y el efecto no pudo ser mayor; disparó el desorden y generalizó saqueos, quemas, destrucción.

Uno que otro espontáneo detenía y requisaba autobuses, camiones de basura y de escombros y los vaciaba en la vía pública.

Por su parte


Otro R3, esta vez el Ministro de la Defensa en funciones, el general Italo del Valle Alliegro, en su despacho, de aquí para allá, gritando a voz en cuello “… Mi carrera…”, mientras su jefe de Estado Mayor y compadre, el general Heinz Azpúrua, con gestos le increpaba su desajuste emocional mientras le grita en seco: “… General, déme la orden…”.

Tiene que repetir tres veces la demanda antes de recibir la orden de ocuparse del asunto.

De allí en adelante, la concentración de efectivos en cuarteles de provincia, abordan el medio de transporte sin armas ni equipo y su traslado a La Carlota en los dos recién adquiridos aviones de fabricación italiana.

Al llegar y desembarcar son dotados de armamento y equipo y organizado en unidades a ser desplazadas a puntos preestablecidos en la ciudad.

En definitiva


Ninguno de los oficiales y personal subalternos de la Policía Metropolitana, de guardia, en patrulla o en el Cuartel u otras dependencias la madrugada de ese día 27 de febrero, ni ningún otro policía de ese u otro organismo, podrá jamás olvidar lo que para ellos y para todo el país significó aquel acto de abandono del Comando General por parte del general José Rafael León Orsoni y su Estado Mayor.

Posiblemente sea de utilidad tanto para la fiscal Luisa Ortega Díaz como para el resto de los moradores de este territorio, recordar algunas particularidades de los momentos previos a esa obra de una y de muchas más cobardías, sobre los que estalló el 27 de febrero de 1989 y que hoy recordamos como El Caracazo.

Especialmente en los momentos en que la inseguridad eclosiona y se materializa en la voz, la presencia y la acción de grupos afectos al gobierno, expresamente pertrechados con equipo bélico y dotados de suficiente munición, quienes amenazantes hacen alarde de sus capacidades, de la voluntad expresa y se preparan para una eventual acometida contra una población civil desarmada, no más así sea ordenado por uno u otro líder de esta llamada revolución.

Y frente a ello, los moradores del territorio –quienes además serán expresamente desarmados mediando una nueva ley en discusión– perciben, constatan y palpan a diario, las particulares características y capacidades de uno u otro de estos oficiales R3.

Sunday, August 22, 2010

Mucho más desquiciante es la realidad

Por fuerte que sea la oficializada “sensación de inseguridad”…

Rafael Rivero Muñoz
Caracas 220810

“… La policía no es represiva, represivo es el uso que de ella hace la incompetencia del estamento político para cumplir y hacer cumplir las leyes…”
Casamayor

Desde los años 1949 y 1957 período en que de las grandes ciudades se eliminaran los viejos cuarteles con capacidades limitadas a 100 o 200 hombres y se fundaran en su reemplazo los Fuertes Militares (Tiuna, Mara, Guaicaipuro, Paramaconi y otros), en Venezuela no se tenían informaciones ni datos tan dramáticos del grado de descomposición, de desajustes estructurales, de improvisación, de indisciplina, de intervención extranjera y de las evidenciadas condiciones de inseguridad, por decir lo menos, al interior de las instalaciones militares venezolanas.

De ayer a hoy

Como es del dominio público, esos Fuertes Militares tienen instalaciones y condiciones de seguridad muy estrictas.

Se trata de seleccionadas y extensas áreas geográficas totalmente delimitadas y sujetas a normativa y jurisdicción especial; están cercadas y dotadas de accesos o puertas de entradas sujetas a vigilancia permanente por personal militar armado; con unos controles tanto para el acceso como para el tránsito por las vías internas de circulación vehicular y peatonal y para el control de desplazamientos y permanencia de personas, militares y civiles, en una u otra edificación, espacio, estacionamiento o unidad administrativa; con una precisa verificación documentada de identidad por compartimientos de estanco y a satisfacción de los campos de registro escrito y detallado de datos.

Ningún vehículo o visitante tiene acceso por ninguna alcabala a ninguna de las instalaciones militares en Venezuela, sin previa demostración de identidad y un documento o argumento sustentable que justifique ante el personal de guardia la solicitud de un acceso.

Cuando menos, así funcionaba desde la inauguración de los Fuertes Militares en Venezuela hace casi sesenta años; no estamos en condiciones para asegurar que en esta pretendida democratización de las FAN, el POV de hoy, siga los mismos patrones de aquella época.

¿Qué está pasando?


1. Recordamos que las informaciones oficiales del Ministro del Interior general Lucas Rincón Romero y del Ministro de la Defensa general Jorge García Carneiro, referidas por la agencia de noticias DPA, daban cuenta del “extravío” de toneladas de explosivos en almacenes militares. Desde noviembre de 2003, fecha aparente del primer extravío hasta el balance y comentario del 28/07/2004, sólo el 23,33% del tonelaje de explosivos declarados como “extraviados” se había recuperado; más aún, el 15/08/2004, por precisas instrucciones presidenciales, el resto de los explosivos almacenados en el Cedeimague, en Guarnición Militar del Distrito Puerto Cabello en el Estado Carabobo, fue trasladado a Fuerte Tiuna.

2.El 27/04/2006, un alto oficial cubano del G2, con rango de coronel muerto en enfrenamiento con un capitán de la Guardia Nacional dentro de las instalaciones del Fuerte Tiuna. Había mandado a detener al capitán de la GN, pero el Ministro de la Defensa se negó a obedecer la respectiva orden y el General Isaías Baduel dijo que esa orden debía cumplirse. Cuando el oficial cubano agredió al Capitán con un arma de fuego éste se defendió a la voz de que no se calaban mas a los Cubanos. El cuerpo del coronel muerto fue sacado el mismo jueves hacia Cuba.http://www.cubademocraciayvida.org

3. Hace unos pocos años un general activo quien en ese momento conduciendo, él mismo sometía a pruebas uno de los nuevos vehículos Tiuna en las vías del fuerte, aparentemente perdió el control del vehículo y se precipitó por un barranco; luego fue rescatado muerto. Para aquella fecha, dos informaciones circularon en los medios, si bien no fueron confirmadas, tampoco fueron negadas oficialmente: a) El general habría estado vinculado a la selección, inspección y a las negociaciones de equipamiento bélico de origen ruso; b) cuando fue rescatado del interior del jeep y sitio donde cayó, el cadáver presentó lo que pareció ser un impacto de bala. No sabemos aún si se trataba en aquel momento, de una “Bala Perdida” o “Bala Fría”; o si el perdido o frío es otro.

4. El 02/08/09 la residencia oficial del vice presidente de la República en funciones y a la vez ministro de la Defensa, el ya desplazado general Ramón Carrizales, fue objeto de un asalto.

5. Paralelamente y en la misma fecha 02/08/09, la que se conoce como la Alcabala Tres de Fuerte Tiuna fue tomada por desconocidos quienes despojaron al personal militar de guardia de su armamento de dotación: Ocho (8) fusiles Kalashnikov; cuatro (4) pistolas 9mm; los cargadores y municiones.

6. El 21/05/10 Un grupo armado penetró en las instalaciones del Batallón 614 del Ejército, en Fuerte Tiuna, atracaron a dos capitanes que cumplían la misión de traslado y se apoderaron de una remesa de dinero para nómina calculada en 465 mil bolívares fuerte.

7. El 17/08/10 durante el desarrollo de uno de los juegos del IV Campeonato Mundial de Béisbol Femenino que se celebraba en el Estadio José Antonio Casanova en Fuerte Tiuna, una “Bala Perdida" o "Bala Fría” hiere en la pierna izquierda a una de las jugadoras y representante del equipo de Hong Kong: Cheuk Woon Yee Sinny. Se suspende por unos días el campeonato y se traslada a la ciudad de Maracay.

8. El 21/08/10 sobre las 10:00 horas de la mañana, el Cabo Segundo Jefferson José Trujillo Vásquez reaccionando contra los vejámenes a los cuales era sometido en el campo de entrenamiento, aprovisionó y disparó su Kalashnikov AK 103 de dotación, contra un grupo de oficiales dando muerte al capitán Miguel A. Rosales Montoya y al teniente Alfredo Daniel Ruiz, a un sargento e hiriendo a otros diez efectivos. Otra versión no confirmada indica que serían cuatro los fallecidos en el tiroteo. Luego se apoderó de un vehículo y se dio a la fuga con su fusil hacia el sector de El Valle.

Súmese a estos eventos ocurridos en el interior de la más grande e importante instalación y concentración militar de efectivos y equipos bélicos en Venezuela, Fuerte Tiuna, otros truculento eventos de reciente data:

9. En Occidente, hemos visto en las imágenes y escuchado en las entrevistas en el reportaje de un periodista español, transmitido durante una semana por la cadena de noticias CNN, la calidad de eso que llaman en el mundo castrense el “Apresto Operacional”.

Sin lugar a la más mínima duda quedó registrado en imagen y sonido, cómo el periodista español, su camarógrafo y la periodista venezolana que le acompañaba, eran recibidos en la puerta del Puesto Militar, luego invitado a la instalación e informados por el oficial de guardia y jefe de esa instalación militar en la frontera.

Ilustrativa e indubitable la disciplina militar observada: Eso del oficial militar venezolano, jefe de esa unidad de combate –quien sin camisa, en pantuflas y los soldados, sus subalternos, sin el uniforme completo– le señalaba y confirmaba al periodista, en su despacho y frente al mapa del sector –supuestamente confidencial– la presencia de unidades guerrilleras a escasos diez kilómetros de distancia del Puesto Militar, en territorio venezolano y bajo su responsabilidad de custodia.

10. En Oriente, el 30/07/10 siendo las 03:00 horas de la de este viernes en el sector conocido como Mata de Flores, en el campo petrolero Nipa 9 de Pdvsa (entre Juantino y San Tomé) un soldado de la tropa alistada del ejército y adscrito al Batallón de Cazadores Pedro Zaraza (Bacazaraza) de Barcelona, Francisco Figueroa Barrios de 19 años de edad, dio muerte a los distinguidos Antonio José Betancourt Guzmán, Wilson José Celis Urbina y al soldado Jorge Luis Torres Quijada (todos de 20 años).
Betancourt y Urbina recibieron un disparo de fusil en el pectoral, mientras que a Torres un proyectil le entró por el lado izquierdo del cuello y le salió por el derecho. El homicida huyó con dos fusiles de asalto Kalashnikov y una escopeta calibre 12.

Luego en un cuento mal montado que recuerda al típico “ajuste de cuentas” entre malandros, las autoridades informan a los medios la localización en un descampado del cadáver de Francisco Figueroa Barrios; enterrado en una fosa poco profunda y en otro “entierro” cercano al cadáver, recuperaron los tres Kalashnikov, una sub ametralladora y una escopeta: La de vaqueros, viene después.

En la misma operación y en sucesivos allanamientos, recuperan también otro Kalashnikov AK103 robado en el año 2008 en San José de Guanipa, una sub ametralladora P-90 con silenciador, dos chalecos antibalas y otras prendas militares.

Zapatero a tus zapatos


Si bien es cierto que el asunto de las instalaciones militares revelaría para algunos de un excluyente campo de tratamiento castrense y sólo correspondería a sus profesionales observarlo, analizarlo y corregir deficiencias, también viene a resultar muy cierto y en contraposición a ese criterio, que desde el momento en que por decisión política y ante las serias situaciones de inseguridad que afectan a todos los moradores del territorio, son varias las unidades militares con sus aperos de combate las que están siendo desplegadas en la ciudad para la atención de estos problemas, otra sería la situación.

Siendo así, mutatis mutandis, ese asunto del despliegue de guerra y de la ingerencia militar en asunto estrictamente civiles, como lo es la seguridad pública, si viene entonces a ser un campo de necesaria observación, de afinado análisis y de pertinentes consideración de quienes, moradores del territorio y principales víctimas, reales y potenciales de las novatadas, de la falta de preparación e inexperiencia, del inadecuado equipamiento y los derivados excesos de un personal solamente entrenado para la guerra; por tanto, tema de ineludible atención y para la consideración de los civiles deliberantes más no beligerantes: Los que no visten un uniforme, no están encuadrados en unidades de combate, ni prestan servicio alguno en unidades militares.

En ese escenario

El discurso y la arenga política de un militar: “… La tarde de este viernes, se dio inicio al Dispositivo Bicentenario de Seguridad en la parroquia El Valle en Caracas…”, afirmó frente a sus tropas el general de Brigada, Antonio Benavides Torres, comandante del Comando Regional Número 5 (CORE 5).

“… este dispositivo garantizará la tranquilidad, la paz y la armonía que se merecen todos los venezolanos... antes había mucha violencia, corrupción, pobreza, exclusión, analfabetismo, desempleo y anarquía’… ”

Vale recordar entonces

La historia está repleta de ejemplos para confirmarlo:

La única y casi excluyente posibilidad que tienen las fuerzas militares con el despliegue de personal y equipamiento militar en las ciudades en situaciones de guerra no declarada y para asumir y atender las particularidades de los asuntos civiles de seguridad de una población, son las propias y determinantes de y a un Ejército de Ocupación.

Quizás, en beneficio de parlanchines, expertos y afines, el más importante Manual de Operaciones y la más ilustrativa experiencia, obra de la atención militar de asuntos de seguridad exclusivamente civiles, la brinda la lectura del desempeño bélico contra civiles del general francés Jacques Massu en la ciudad de Argel; a este tenor, una lectura a recomendar a los interesados: “La vraie Bataille d’Argel” (Plon 1971).

En definitiva.

Por fuerte e impresionante que sea la oficializada “sensación” de inseguridad, queda y quedará sustentado en los hechos, que el remedio será peor que la enfermedad puesto que mucho más desquiciante para el común de los moradores en este territorio de Venezuela, ha sido, es y será la realidad

Monday, August 9, 2010

La humillación imperial en Canossa en enero de 1077


Se reedita en Santa Marta a las 12:00 horas del 10 de agosto 2010


Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 100810

“… Quien olvida la historia esta condenado a repetirla…”
Frase del poeta y filósofo español Jorge Ruiz de Santayana (1863 1952) que se lee en polaco e inglés sobre la puerta de entrada del bloque cuatro del campo de Auschwitz I

Ya se anunció oficialmente el viaje de Hugo Rafael Chávez Frías y su presencia en Colombia para el martes 10, donde fue convocado por el recién juramentado presidente de Colombia Juan Manuel Santos Calderón.
La entrevista entre ambos presidentes está pautada para iniciarse en horas del mediodía en la Quinta de San Pedro Alejandrino en la ciudad de Santa Marta, capital del departamento de Magdalena.

Degradación

Cualquiera sea el idiotizado fanático del chavismo por un lado y por el otro, el simplista, silencioso y silenciado mundo de la supuesta oposición partidista; el de esa misma pomposamente denominada sociedad civil –intelectuales e internacionalistas incluidos– y especialmente el mundo del comercio y de los comerciantes, miran en ello y sólo perciben y comentan lo aparente, lo epidérmico sino intrascendente a otros efectos:

El inicio de una supuesta normalización de las relaciones entre los gobiernos de Colombia y Venezuela.

Vileza

Así, sibilinamente y por cobardía en la mayoría de los casos, asumen todos, unos y otros, que se pasó la página, que se borraron los hechos y decires de Hugo Chávez Frías y sus lacayos; que quedaron como cosa del pasado y subsumidos en el olvido, los irrespetuosos improperios.

Esas graves ofensas e irrespetos de los cuales, por voluntad expresa y por boca de Hugo Rafael Chávez Frías, habrían sido objeto tanto en lo estrictamente personal del ahora juramentado y presidente en funciones Juan Manuel Santos Calderón (http://www.youtube.com/watch?v=x2Q2F8AGPzU), como en su sostenida y variante extensión contra lo institucional de la República de Colombia en cabeza de su presidente Álvaro Uribe Vélez y de varios de los representantes de su tren Ejecutivo.

Humillación de Canossa

De las humillaciones a las cuales hayan sido sometidos unos u otros líderes de Estados autónomos, una viene a la memoria aún cuando, dicho sea de paso, han de guardarse las distancias.

Cuando Hildebrando Aldobrandeschi se hace nombrar Papa bajo el nombre de Gregorio VII (1073-85), compenetrado con la idea del poder absoluto papal, en función de ello necesitaba eliminar definitivamente la influencia del poder civil sobre los asuntos de la Iglesia rompiendo la dependencia feudal de las tierras de la Iglesia; obispos, abates y sacerdotes debían ser pastores de la iglesia y no vasallos del rey o del príncipe.

En conflicto directo con el Emperador Enrique IV de Alemania, éste es llamado a Roma para ser juzgado y frente a su desobediencia, el Papa Gregorio VII excomulga al Emperador.

Se inicia entonces el alzamiento de la región de Sajonia; los príncipes reunidos en Tribur decidieron que si durante el año Enrique IV no lograba obtener el perdón papal, sería privado del trono.

En el invierno de 1077 Enrique IV con un pequeño séquito viaja a Italia al encuentro del Papa, quien se encontraba en ese momento en el castillo de la marquesa de Toscana, Matilde en Canossa. Enterado del arribo el Papa obligo a Enrique IV a esperar tres días su decisión.

Ante las murallas del castillo, vestido de penitente, descalzo y haciendo un completo ayuno, esperó ser recibido en audiencia el Emperador Enrique IV. El Papa lo perdonó y puso sus condiciones.

Humillación de Santa Marta


Indiscutible que la fijación del día, de la hora y del sitio de la reunión pautada, conociendo al sujeto había sido estudiada y prevista con mucha antelación y para presentarla a los ojos de los interesados dentro y fuera de Colombia, como una decisión tomada luego de las supuestas expresiones de buenos oficios tanto de Hugo Chávez como de su delegado asistente a la toma de posesión. Sutilezas de la cual sólo pueden ser artífices quien sabe donde va, para qué y cuándo.

Sin embargo, no puede ser tomada en ese sentido, antes por el contrario, ésta fue una decisión soberana del presidente de Colombia Juan Manuel Santos Calderón, quien comienza en y con ese momento en que acepta y ejecuta la entrevista con Hugo Rafael Chávez Frías en la quinta San Pedro Alejandrino, a marcar un terreno que conoce, que domina y para lo cual tiene probada experiencia.

Pateando trasero

Se inicia con ello la materialización en el ámbito nacional e internacional, de las atesoradas habilidades y de las instaladas capacidades en juego, tanto de un Estado soberano en proceso de reafirmación democrática como de una dirigencia política experimentada y competente.

Y las propias, en este caso, bajo control y dirección de otro ejemplar de cachaco (http://rriveromunoz.blogspot.com/2010/07/del-cachaco-las-derrotas-frente-al.html), un bogotano que a imagen y semejanzas de su antecesor, humilla hoy y humillará mañana en cualquier otro escenario al ignorante prepotente Hugo Rafael Chávez Frías, quien arrinconado, contra la pared, sin argumento y buscando aire, tembloroso y acobardado, hincara la rodilla en la tierra de la Quinta San Pedro Alejandrino, no precisamente para defender a su país empuñando un Kalashnikov, ni para rendir algún tipo de homenaje en el sitio donde murió Simón Bolívar.

Así, mañana, pasado mañana y cuantas veces se le antoje, el cachaco Juan Manuel Santos Calderón lo tiene mansito, cabeza hundida y le hará morder el polvo en privado y a su voluntad; en público, luego, no mas a bien convenga a los intereses del Estado colombiano y a los propios y personales, cuando a ello hubiere lugar.

¿Cómplicidades?


Jamás, entiéndase, en ningún término, frente al silencio de la oposición política quien en la búsqueda de una cómoda posición de no enfrentamiento guarda pareceres e ignora consecuencias; frente al mutismo cuando no sumisión del estamento militar, independiente de especialidades; frente a la afonía de los intelectuales, especialistas y sesudos de la opinión y frente a la conveniencias comerciales, podrá articularse argumento válido alguno que excluya y justifique o deje exento nadie de responsabilidad por lo que se juega hoy en día en las fronteras occidentales y teniendo como marco de referencia, las evidentes deficiencias intelectuales, la inexperiencia y las débiles capacidad materiales para la negociación, fuere cual fuere el tema a negociar; menos, cuando está presente una realidad.

23 años atrás

Precisamente el nueve de agosto de 1987, la Fragata Mísilística ARC Caldas tenía tres días de su incursión y fondeo en aguas territoriales venezolanas; el diez, hoy, se retiró a las aguas colombianas.

A este tenor, el presiente Luis Herrera Campins (1979/84) negoció con el gobierno de Ronald Reagan la compra de los F15, visto en aquel momento la reciente dotación de Cuba en aviones rusos Mig23; sin embargo, frente a la dependencia tecnológica, los analistas norteamericano determinaron que bastaban con los F16.

Por su parte Jaime Lusinchi (1984/89) en uno de esos estados especiales y habituales y en una entrevista a los medios de comunicación, luego de superado el impasse del Caldas, afirmaría de viva voz que: "… le echaría plomo parejo si volvían a intentar tomar el Golfo…".

Por la suya el presidente Carlos Andrés Pérez (1989/93) cuando le abordaban el tema de las fronteras occidentales respondía rápido: “… no le cederemos ni un milímetro en la frontera a Colombia…”.

El presidente Rafael Caldera Rodríguez (1994/99) en su momento fue enfático frente a al presidente Ernesto Samper Pizano (1994/98): “… El Golfo era algo innegociable…”.
Sin embargo por sobre y en contra de estos antecedentes históricos, otra ha sido la posición pública del teniente coronel y presidente en funciones Hugo Rafael Chávez Frías (1999/2012).

Que se recuerde, es el único presidente en funciones en Venezuela, que durante su mandato y en los últimos treinta y un años, en el año 2000 para precisar, mencionó el término negociación cuando se hizo referencia al mismo tema de las fronteras marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela.

Flaquezas

No es sólo y exclusivamente la debilidad militar; entra en juego también y no casual sino causalmente, el asentamiento de unidades de combate paramilitares, las FARC, el ELN y su afiliada FBL, a todo lo largo y ancho de la frontera occidental venezolana.
Agréguese a ello, tanto la sumisión de la Asamblea Nacional, dispuesta a aprobar cualquiera sea el exabrupto del cual se trate una decisión o negociación personal de Hugo Rafael Chávez Frías con cualquiera sea el representante de los intereses extranjeros y súmese la sumisión de todos los demás poderes del Estado.

A la voluntad de ese supuesto líder de una revolución cuyo único acumulado en once años de ejercicio pleno de sus signos exteriores de poder, ha sido, además de 150.000 asesinatos, la destrucción total de las capacidades políticas, militares y económicas del país; restan aún parte de las no sumisas fuerzas sociales.

Citan a Hugo Rafael Chávez Frías, lo llevan y ponen justo y precisamente en el mítico lugar de sus crecientes y recientes “exhumatorios” desvelos y ansias sucesorales.
Con o sin el amuleto del diente de cadáver engastado en oro y “aliñados” por los paleros en las misas negras; lo ubican allí, en esa parte de los símbolos que le alimentan; por tanto, en éxtasis o elevación esotérica, poca o ninguna capacidad tiene Hugo Chávez Frías, menos su sumiso equipo de acompañantes, tanto para escuchar de qué se trata la reunión, como para entender y discernir contenidos y para decidir sobre asuntos de Estado.

Reedición a 933 años


Que hoy como en 1077 y en versión actualizada Juan Manuel Santos Calderón en la Quinta San Pedro Alejandrino en Santa Marta y sobre las 12:00 horas, repita la humillación a un jefe de Estado, demuestra la edificada materialidad de aquello que bien resumiió en el siglo V antes de Cristo el más grande estratega militar conocido: “… El arte más refinado de la guerra consiste en quebrar la resistencia del enemigo sin combatirlo en el campo de batalla…” (Sun Tzu)

Lo afirmamos en una nota anterior, Juan Manuel Santos Calderón, presidente en funciones en Colombia, ha sido, es y seguirá siendo un cachaco mucho más frío, certero y peligroso que quien le orquestó y articuló el escenario, su predecesor Álvaro Uribe Vélez.

Ya lo veremos

Monday, August 2, 2010

De un Horno de Inducción…

a la “inducción” de un horno

Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 020810

Según lo reseña la agencia Focus-News el 290710: “… fuerzas de seguridad de Ucrania incautaron más de toneladas de cocaína en el Mar Negro puerto de Odessa, la mayor cantidad de drogas más fuertes jamás vistos en el país…” (http://noticiascentro.com/noticias/detalle/4079)

Ese cargamento de cocaína, el más grande decomisado en puerto ucraniano o de cualquier otro lugar en Europa, habría sido valorado por las autoridades de ese país en un monto equivalente a 180 millones de dólares americanos o 138 millones de euros.

Mercados y precios

El 26/07/09, un cargamento de cocaína saliendo de Venezuela con destino al mercado norteamericano, fue interceptado por un navío extranjero al norte de Paraguaná; en aquel momento, según las autoridades norteamericanas, el valor del kilo de cocaína en el mercado al mayor fue tasado en US $ 68.750, equivalente a 52.708 euros.

Exactamente un año después, otro cargamento de cocaína saliendo de Venezuela con destino al mercado de consumo de Europa occidental, es decomisado ya en el puerto de destino, Odessa en Ucrania y la autoridad de ese país tasa el valor del kilo de cocaína en el mercado al mayor en US $ 150.000, equivalentes a 115.000 euros.

Dinámica


En otros términos, ese kilo de cocaína (oro blanco) embarcado y exportado desde puerto en Venezuela con destino a Miami USA, hace exactamente un año tenía un precio estimado de US$68.750 por kilogramo, el mismo kilo, según se tasa el decomiso del 26/07/10 en Odessa, Ucrania, tiene un valor en el marcado al mayor europeo de US$ 150.000.

Ese diferencial neto de más 118% en un año (más de 9,8% de incremento sostenido mensual), bien pudiere ser el derivado de la distancia del mercado de consumo, del tiempo y de las dificultades del envío, a lo cual se sumarían la calidad de los riesgos tanto en la inversión financiera como en la complejidad de la operación.

De todas formas, desde la perspectiva financiera, se trataría de un nicho de mercado en expansión, de alto riesgo cierto, pero con nada despreciables potenciales para una certera y rápida recuperación de la inversión y para la captura de ganancias netas que se duplican.

Allí, en ese particuar, está el incentivo para capturar bolsas, puesto que a falta de Bolsas donde especular y multiplicar las ganancias relancinas –cuando ya se siente el sol en la espalda– otras son las áreas explotables en el mercado financiero, aunque se conviertan luego, como vemos, en bolserías.

¿Fracasos?


Frente a tres fracasos consecutivos en un mes y en el mismo proceso y país, según afirman las autoridades de Ucrania, algunos detalles han de ser resaltados en este supuesto proyecto en proceso para abrir y consolidar una ruta de la cocaína embarcada en Venezuela y con destino al mercado de Europa:

a) Sea que ello fuere la obra o una novatada de un nuevo grupo incursionado en el mercado europeo, lo cual por simple dinámica en estos negocios le coloca en estas primeras de cambio en desventaja frente a otros grupos ya asentados y consolidados en el tránsito de cocaína por la ruta de Ucrania, como se sabe, por décadas, área geográfica bajo el control y en manos de la Русская мафия, Russkaya Mafiya o Bratva, Братва.

b) Fuere que se trate, al contrario, de una de esas conocidas escenografías de fino hilado y de compleja trama.

En cuyo caso


Las determinantes de una nueva operación clandestina organizada por uno o varios servicios extranjeros especializados en la lucha contra las drogas y cuya parafernalia si bien permite la planificación, la organización y la ejecución de todas y cada una de las tareas del tráfico de cocaína; comenzando por el financiamiento, instalaciones físicas, creación de nuevas empresas, compra de la cocaína en los centros de producción; embalaje y confinamiento en el interior de estructuras que la oculten.
Luego en el almacenamiento en depósitos de tránsito y ulterior acarreo de la droga por los territorios “narcotransitantes” hasta el puerto y medio de transporte seleccionado y habilitado.

Si bien es cierto ello, también lo es el hecho de que en esta modalidad de operaciones clandestinas de los servicios especializados, se permite cuando mucho que la cocaína llegue a los predios del mercado de mayoreo, pero jamás a la estructura funcional de distribución y menos a los consumidores.

Quien no conoce la historia…

Baste recordar los resultados de la “Operación Cálico” (1991), cuando un hábil gestor del Cartel de Cali, el nacionalizado venezolano Adolfo Romero Gómez y su financista Florentino Carlos Fernández García, “engancharon” a toda la división antidrogas de la Guardia Nacional al mando del general Ramón Benigno Guillén Dávila, un caso que terminaría en un juicio y condenas por tráfico de cocaína en la jurisdicción del estado de Florida, USA.

Por cierto, ese general y la mayoría de sus oficiales subalternos, si pisan alguna vez territorio norteamericano, tienen garantizado por varios años hospedaje, uniforme, comida y ocio pagados por USA.

La estaca…

En ese caso la operación clandestina de esos servicios especializados, sujeta la mayoría de las veces a estrictos controles administrativos y jurisdiccionales, está exclusivamente destinada a identificar plenamente a todos y cada uno de los operadores en cada escalón y detalle de la operación; a evidenciar, sustanciar y registrar al detalle los modus operandi y sus variantes y, básicamente, durante todo el proceso, hacer registros tanto de imágenes fijas y en movimiento, como de sonido y testimoniales; precisos y sustentables elementos para la ulterior construcción y consolidación de pruebas en uno y otro juicio que se intente, en uno u otro país y jurisdicción.

… no tiene culpa…

Se busca con ello trazar con precisión milimétrica y sobre cada “enganchado”, identificar, registrar y documentar uno a uno sus pasos, origen y destino de los fondos financieros, la de los operadores directos y de los auxiliares, la de las empresas públicas y de las privadas, de las instituciones y todo aquel que directa o indirectamente se involucre en el antes, el durante y el después de la dirigida y controlada operación de drogas.

… si el sapo salta...

Si bien con ese tipo de operaciones los servicios especializados diseñan y fabrican el pertinente acumulado de irrefutables evidencias que luego serán expuestas por ante un juez en audiencia pública, también es cierto que, en paralelo, de allí, de esas elaboradas operaciones, por una parte emerge el conocido “arrepentido”, quien a cambio de beneficios procesales y convertido en testigo del Ministerio Público complementará ante el juez las probanzas; por la otra, obtienen los indispensables servicios de la mano de obra, si no especializada, si controlada.

Esos candidatos a ser infiltrados en nuevas operaciones para “enganchar” a otros bolsas en posiciones de gobierno, léase, Antonini Wilson.

… y se ensarta.

Cuando en estas complejas operaciones clandestinas, en los objetivos se asumen y asimilan factores de peso en política nacional y/o internacional, relacionados o no a controversias entre grupos, bandas, partidos o países, entrará en el juego el dirigido interés en las actividades de algunos personajes en el poder, sus incondicionales, sus asociados y sus allegados:

Los hoy denominados y conocidos en los procedimientos, las normas internas y en los acuerdos internacionales como: “Persona Políticamente Expuesto” (PPE).

Fríos temblores


Para nadie puede ser hoy sorpresa la orquestación de una operación de este tipo, dirigida sobre esos prosélitos en el poder; menos teniendo a la mano el recuerdo de una experiencia; precisamente, esa muy citada en los angustiosos anuncios discursivos de Hugo Rafael Chávez Frías cuando afirma: “… vienen por mi…”.

Es allí donde está el motivo de su repetida cita a Manuel Antonio Noriega (03/01/1990), ese presidente panameño capturado en una operación militar, sujeto a juicio y condenado en USA; cumplida su condena, extraditado y cumple hoy otra condena en Francia.

Cocaína venezolana en Odessa


1. La droga habría sido embarcada en Venezuela en dos contenedores que a su vez habrían sido desembarcados en el puerto de Odessa a mediados de julio.

2. En una inspección de las autoridades, se habría ubicado la cocaína oculta en el interior de un Horno de Inducción.

3. Esos dos contenedores desembarcados en Odessa con el Horno de Inducción, era la primera operación de comercio internacional de una empresa recién registrada e instalada en Ucrania.

4. Este decomiso es el tercer intento en un mes por introducir cocaína con destino a Europa por un puerto de Ucrania.

5. Es del dominio de los especializados en la lucha contra las drogas, que desde el derrumbe de la URSS en 1991, Ucrania se ha convertido en la más dinámica plataforma para el tráfico internacional de narcóticos con destino a Europa occidental.

Técnica del avestruz


Queda evidenciada la dependencia, la sumisión y obediencia al Ejecutivo del resto de los poderes; baste observar en sus puntuales desempeños públicos a la titular del Ministerio Público en el caso de los diez o doce mil contenedores y los 130 millones de kilos de alimentos podridos en los puertos, a los cuales se agregan ahora, 750 toneladas más de alimentos pagados y no despachados ni recibidos en Venezuela.

Se incorporan a tenor otras expresiones de sumisión.

Siendo que el gobierno colombiano no ha mostrado ni entregado pruebas, ha hecho una documentada y delicada afirmación o denuncia en el foro internacional, expresamente declara la Fiscal Luisa Ortega Díaz: “… No tienen valor jurídico las pruebas presentadas en OEA contra Venezuela… Las supuestas ‘pruebas’ que mostró el gobierno colombiano…”.

Las pruebas, “jurídicamente”, le corresponde bucarlas precisamente y son de responsabilidad ineludible de la Fiscal General venezolana Luisa Ortega Díaz, es su obligación abrir la investigación, confirmar los hechos, buscar las evidencia que refuten o confirmen los pormenores de las aseveraciones y presentar resultados por ante un tribunal.

Si se negare a asumir esa sus responsabilidades, la fiscal Luisa Ortega Díaz, por un simple derivado de la dinámica oficial instaurada, está públicamente expresando su entrada en el juego de las complicidades; se hace por tanto copartícipe del elaborado proceso de encubrimiento en uno y otro delito.

A la luz de los hechos de esa cocaína venezolana en Ucrania, precisa la fiscal: “… Lo que quieren hacer ver es que el Estado venezolano es protector de los grupos irregulares, que facilita el tránsito de droga para justificar el ataque de distintos organismos internacionales a la política humanística, garante de los Derechos Humanos del Estado…” (José Vicente Hoy; Televen, 010810)

Disfrazando realidades

En este tipo de “Operaciones de Droga Controlada” comentado, si fuere el caso que nos ocupa, no existen casualidades, existen detalles en toda la articulación del proceso y éstos particulares destinados a precisos pasos en el desarrollo del previsto programa para los “enganches” de bolsas.

Si sumamos a los eventos conocidos y divulgados por los medios de comunicación, ya comentados, salvo que el Ministerio Público esté en capacidad y pueda con una verdadera y sustentable investigación refutar los pormenores de algunas publicitadas operaciones ejecutadas por funcionarios de nivel en el Ejecutivo, estamos en presencia de una grave evidencia de complicidades en organismos y empresas públicas venezolanas.
Hechos y circunstancias

1. Con los fondos de ventas futuro de la CVG, se abre una cuenta cifrada en el banco ruso Gazprom Bank Invest, con sede en Beirut, por montos líquidos superiores a los US$ 500 millones y bajo el exclusivo control personal del ex presidente de CVG Rodolfo Sanz, su pariente Jorge Rojas Montero y del operador financiero, Alejandro Ceballos. (http://www.eluniversal.com/2010/05/30/pol_art_la-cuentica-de-rodol_1914177.shtml)

2. Rápidos movimientos en esa cuenta, esta vez solicitados por escrito por alguien que tendría que estar expresamente autorizada y registrada en el Banco; la funcionaria Lina Marcano Olivero ordena al Gazprom Bank Invest del Líbano que se depositen parte de los fondos en el Commerzbank de Frankfurt. (Brizeida Barreto; Diario 2001, 03/06/10)

3. Se paraliza y desmonta el Horno de Inducción identificado como el “Horno 48-2” en Venalum, para una ulterior reinstalación de un nuevo horno: “… actualmente hay dos hornos operativos, el 48–1 y 48–2. ‘Este último cumplió su vida útil por lo que se ha planteado impulsar estos cambios …”. (Diario El Guayanes)

4. “… Las áreas visitadas por Khan en CVG Venalum fueron: Planta de Carbón (Molienda y Compactación y Hornos de Cocción), Colada, Envarillado de Ánodos y Sala de Compresores el ministro José Salamant Khan… evalúa la factibilidad de adelantar las obras civiles necesarias para instalar un nuevo Horno de Inducción…” (http://www.eldiariodeguayana.com.ve/content/view/65980/1/)

5. ¿Será acaso el mismo Horno de Inducción desmontado en Venalum, el que ahora aparece como desembarcado en dos partes en Odessa Ucrania?

6. En cuyo caso vale la preguntar al ministro José Salamant Khan: ¿A quien autorizó o directamente le vendió, cedió, entregó o regaló ese Horno de Inducción desincorporado de Venalum?

En espacio y en tiempo

Un Horno de Inducción, un equipo para la fundición y trabajo de metales, es un equipo con un peso que va desde las cinco a las quince toneladas de peso, dependiendo del modelo del cual se trate.

Son dos los contenedores supuestamente embarcados en Venezuela y descargados en el puerto de Odessa en Ucrania; contenido: un Horno de Inducción, “inducido de cocaína”.
1.200 kilos sobre doce toneladas, si fuere el caso, no significa más de diez por ciento en el incremento del peso, aparentemente fácil de pasar inadvertido por las autoridades de un puerto

A menos que esa autoridad portuaria haya sido alertada o tenga una información precisa y de allí la dedicada inspección de la carga.

Desplazar esos dos contenedores a todo lo largo del trayecto desde Guayana hasta un puerto en las costas del Caribe venezolano, aparte de los costos, implica muchos problemas logísticos; luego, si fuere el caso, debería haber sido embarcado en el puerto más cercano al lugar de su desmontaje; en este caso, un puerto sobre el Orinoco y de allí a las aguas internacionales.

La estructura y organización para el complejo de actividades delictivas en el rentable negocio de la cocaína en tránsito por Venezuela, ya ha sido tema abordado en otras notas: http://www.noticiascentro.com/noticias/detalle/3813

Conclusión


Nada nos permite dudar en este momento, que en el asunto del Horno de Inducción exportado a Ucrania, las oportunidades, las capacidades y las habilidades, como queda sustentado, hayan creado un Horno Inducido.

El motivo, una relancina y simple operación financiera en ocho pasos: a) Tomar el control absoluto de fondos públicos; b) colocarlos en el exterior en cuentas numeradas, privadas y fuera de control; c) invertir en una oferta de operación de contrabando de cocaína; d) transportar y colocar la cocaína en el mercado mayor internacional con el mayor diferencial entre el precio de la compra y el precio de la venta; e) recibir el importe de la venta; f) devolver los fondos públicos en préstamo; g) pagar con amplitud los gastos de la operación; h) tomar las ganancias para colocarlas en nuevas y distintas cuentas privadas numeradas.

Cierto o falso, sólo la jurídicamente sustentable investigación de la FGR Luisa Ortega Díaz, podrá confirmar o negar mañana la especie; mas no es de extrañar que se instaure un juicio allende fronteras y que entre las versiones de los arrepentidos y los infiltrados, sean sus particulares los que nos brinden los detalles que nieguen o confirmen los hechos comentados.