Wednesday, December 1, 2010

Política de las drogas y las drogas en la política

Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 30/11/10

"... La política es el paraíso de los charlatanes..."
George Bernard Shaw (1856-1950)

Abordamos un complejo tema en el ámbito de la seguridad pública contemporánea en Venezuela; asunto que dado lo intrincado de la trama y de las complicidades puestas al descubierto, se tiene que abordar sobre los hechos materiales que lo exponen a un articulado escrutinio; por ello, se soporta en las informaciones públicas de un caso criminal en pleno desarrollo y sobre el cual y para dar continuidad a la práctica del conocido instinto natural del gato convertido en conducta "política" en Venezuela –como se observa–, se articulan desde ya los medios y las precisas designaciones de las conocidas y experimentadas cabezas o piezas del juego, en los puestos claves del sistema de administración de justicia.

Es un asunto que si bien para algunos puede apenas asomar interés, para otros, muy posiblemente, pudiere representar una trascendente gravedad para el presente y para el futuro del gentilicio venezolano dentro y fuera del territorio y, evidentemente, del país como entidad política en el concierto de las naciones.

Es la simple, enrevesada y conocida historia donde, con la observación y graficado del caso de Walid Makled García, tenemos la oportunidad de percibir y de mostrar a otros en crudo, ese no tan oculto mundo donde la política, el crimen y los criminales, acuerdan y conjugan sus intereses en función de unos desempeños a imagen y semejanzas de los viejos tiempos de piratas, corsarios y bucaneros.

Aquellas hordas criminales quienes, siglos atrás, operando o no desde sus asentamientos y puertos en las islas de El Caribe, por los medios más violentos, asaltaban y tomaban bajo el control de las armas, toda ciudad que estuviera al alcance de sus cañones.

Esta vez, como veremos, no necesitaron cañones; luego de décadas de sus fracasos, bastó que el dejar de ser y el dejar de hacer de la política en Venezuela brindara ese resquicio y puerto por donde iniciar el abordaje para que lo lograran, sin disparar un cañón, ni siquiera un tiro y se hicieran por persona interpuesta, de la estructura del Estado en Venezuela.

Allí, donde se apoderan y controlan las riquezas; que sus subalternos convertidos en asociados y soportes locales, a cambio de un depredador apoyo, también buscan y disfrutan por habilitados medios del dinero fácil y sin esfuerzo mientras a la vez reparten y se reparten el sobrante o los restos del botín.

Se trata de una concatenada secuencia delictiva que no es nueva pero cuyas incidencias y derivados, desde nuestra limitada perspectiva y al igual que muchos otros desde las propias, hemos comentado con insistencia y que aunque en algunos momentos del pasado, sobre otros hechos criminales vinculamos también a aspectos concretos de las inconsistencias políticas en la seguridad pública, pareciera que jamás hayan sido considerados y analizados y por tanto, no recibieron, ni los unos ni lo otro, la pertinente atención del estamento políticos.

Pero es que tampoco del estamento social en lo que ahora se conoce como la sociedad civil y pareciera además, que ni siquiera del estamento profesional en cualesquiera fueren una u otra de sus múltiples y variadas especialidades.

Hoy, derivado directo de esa característica del dejar hacer y del dejar de hacer, del abandono o más bien de la dinámica de la evasión al conflicto como se traduce en política, se presenta con unas particularidades jamás registradas en la historia política y criminal de Venezuela; además, con unos potenciales derivados, cuyo ámbito, definición y tratamiento, por razones de espacio, se abordarán en otro momento.

Para unos y otros lectores se aborda en dos formatos.

Una primera parte en una veintena de gráficas que permitirán, esperamos, tanto una visión de conjunto –visión de helicóptero como la denominan algunos entendidos en la expresión moderna de la administración de empresas–, como la observación de las importantes y articuladas interrelaciones y trascendentes interdependencia que muestran la atención de unos y otros detalles.

Para los otros, los que dispongan del tiempo y del interés en el tema, una segunda parte en veinte mil caracteres, donde se aborda el texto y el contexto de ese antes, de ese durante y quizás, la percepción de un después que a lo mejor está a la vuelta de la esquina.

Como ha quedado ya definido en las expresiones de una titular de la Fiscalía General de la República y de una y otra organización policial para la investigación criminal, quienes a pesar de lo ya hecho público, no han iniciado la obligada –por ley– actividad de recopilación y documentación de los hechos señalados, ni la interpelación de tanto personaje identificado con pelos y señales, soportados en la espera de la supuesta extradición del citado eje del asunto, el sirio-venezolano Walid Makled García.

Causal mas no casualidad; se percibe una muy ajustada conducta a lo que ha sido y es un axioma en la investigación criminal y que uno de sus reconocidos estudiosos, Harry Söderman (1902-1956), afirmara en pocas palabras: "... El tiempo que pasa, es la verdad que huye..."

Primera parte




























































Segunda parte

La sostenida e imperturbable inconsistencia política

Como hemos afirmado en múltiples notas, en materia de seguridad pública, la primera vez que la política en Venezuela se concibió y ejerció en función de los términos pautados en una Constitución vigente, principio del abandono de la tesis promulgada por los intelectuales de la época, aquella del Gendarme Necesario de la cual su más gráfica expresión serían los desempeños de las ordas de "La Sagrada" de Juan Vicente Gómez.

Teniendo quizás como objetivo lo que en aquel momento pudiere considerarse como un incipiente nacer de variantes en los criterios políticos y sociales dominantes sobre la comunidad de moradores del territorio; hasta quizás, la idea del ascenso en estatus de las individualidades en la comunidad al considerarlo como ciudadano.

Fue a partir de aquel primero Decreto del 17/09/1936 donde se dispuso la creación de la Escuela de Formación de Agentes de Seguridad Pública; luego, con el proyecto de Ley de orden Público del ministro Alejandro Lara y la creación por decreto del Servicio Nacional de Seguridad del 04/08/1937.

De vuelta a las andadas

No transcurría mucho tiempo para que la dinámica política del corto plazo sin una visión ni un proyecto sustentable de futuro, de nuevo hiciera su entrada en escena con los Golpes de Estado que retomaron el camino del caudillaje.

Algunas de esas expresiones, fueron articuladas al interior de la organización de partidos de masa y hasta 1958, que de nuevo, sobre una contradictoria destrucción de lo avanzado en materia de seguridad pública, se retoma el camino y se decide recomenzar tomando como material humano de soporte, la sapiencia y la experiencia acumulada de las individualidades venezolanas que se entrenaron en esa primera escuela del año treinta y seis y siguientes.

Una muy particular variante distinguió esas decisiones: La pretensión de querer desvincular por completo a la función policial del ámbito de la política y su ejercicio, hasta el punto de organizar lo que en forma rimbombante sería la expresión más necia de la evasión al conflicto en expresión de la política venezolana a partir de 1830: La división del Código Penal en dos pedazos.

Así, nacen dos organizaciones paralelas de caracter nacional, el Cuerpo Técnico de Policía Judicial (CTPJ o PTJ), llamada la "policía apolítica", destinada a atender la mitad del código referida e identificada como los delitos comunes y la Dirección General de Policía (Digepol) denominada "policia política", destinada a atender el otro pedazo del Código Penal, al que se le identificó como el apelativo de "delitos políticos".

Quedan los ejemplos gráficos que lo confirman: Como los atracos a bancos, financieras y transportes de valores –Banco Royal de Canadá, Puerto la Cruz Anzoátegui–; como los asesinatos diarios de policías en las calles de Caracas; como el secuestro del industrial William Frank Niehous.

Siendo todos esos ejemplos delitos comunes, fueron sin embargo asumidos y tratados por el estamento responsable de la seguridad pública, como "delitos políticos" y por tanto, sujetos a jurisdicción especial, a la de los tribunales militares que, como fue y es hábito y costumbre, estaba y está sujeta a la discreción y decisión personal del Presidente de la República, quien la ejecuta por órgano del Ministro de la Defensa.

No sólo droga venezolana también, la mafia de Sicilia

Otros serían los casos criminales de connotada factura que, impedidos de poder ser sometidos a la jurisdicción militar, fueron sin embargo objeto de las más hábiles maniobras políticas destinadas a evitar la investigación y a anular cualquiera fuera la posibilidad de llegar a los "autores tras los autores"; los encopetados operadores y soportadores en las altas posiciones de decisión en el gobierno de turno; como en los casos del capitán de navío Lizardo Márquez Perez y su complejo de soportadores en el negocio de las drogas, uno de los cuales compartía espacio de oficina con un Ministro del Interior en funciones; el otro, donde al destaparse el asunto de los hermanos Cuntreras–Caruana de la Mafia original de Sicilia revelarían, algunas estrechas relaciones –impedidas de conocer y de ser investigadas a fondo– con otro ministro del Interior en funciones.

En esas y otras oportunidades, otras fueron las formas adoptadas por el alto gobierno para impedir la intervención de los profesionales de la investigación criminal y que los resultados de sus indagaciones, fuesen consolidados y sometidos a la consideración de la jurisdicción penal ordinaria.

Riesgos implícitos de una policía profesional

Simplemente, para la política y los políticos, en gobierno y en oposición, quedaron en esos citados eventos y muchos otros, configurados y materializados los enormes riesgos derivados e inherentes a la actividad de la policía profesional en cualquiera de sus especialidades y formas de proceder. He allí, justamente, el "trasfondo político" de la política de seguridad en Venezuela.

Y lo político del asunto no deriva de la actividad estrictamente profesional de la policía, sino de los riesgos que ello implica para algunas figuras y "figurones" de la política y esa la que hoy, en una de sus más gráficas y graficadas expresiones, ocupa nuestro interés.

En la pluma del francés Casamayor, dos de sus afirmaciones: "... Nada más peligroso para la política, que una policía que piensa..."; "... La policía no es represiva, represivo es el uso que de ella hace la política...".

Y agregamos, peligroso para la política de los políticos comprometidos y pagados con los fondos derivados del crimen.

Represión

Y tiene que reprimir porque en función de sus propios y particulares intereses deben y tienen que despojar a la policía de su memoria, de sus métodos, de sus capacidades técnicas, de la experiencia acumulada, de la capacidad administrativa y de los procedimientos validados en los desempeños de los profesionales para que la ejecución de cada investigación criminal tenga y mantenga en el examen controvertido, el valor de una ejecutoria técnica de la voluntad administrativa y que su materialidad satisfaga, en cada caso, lo pautado por ley, fuere ante terceros fuere ello por ante la jurisdicción.

Ese complejo de actividades técnicas que le ponen en severo peligro de cárcel como derivado de las conductas ilícitas; mientras y a la vez, para el gran público y los medios, se hacenecesario brindar la sensación de que algo se están haciendo.

Esa es la comedia que montan cíclicamente, a la que juegan y en la que vive la sociedad venezolana y que se manifiestan en los eternos, efectistas e ineficientes "Operativos Policiales"; en las redadas puntuales; en las alcabalas o retenes policiales; en los asaltos y en la violencia sobre población civil desarmada; en los extremos, en los conocidos y tan nombrado y nunca juzgados y sentenciados pelotones de exterminio y sus "Operativos Contra el Crimen" o las desapariciones y los calificados oficialmente como "ajusticiamientos".

Nace la primera Tribu Judicial

La segunda gran decisión política de la más grande y determinante incidencia en la historia de esa época a esta, fue la decisión del electo presidente Rómulo Betancourt de entregar el control de las decisiones de los tribunales de la República, al abogado David Morales Bello y en lo que con los años sería luego conocido como: "La Tribu de David".

Algo que hemos definido siempre como la más trascendente decisión política del "padre de la democracia", Rómulo Betancourt, al entregar el "hacha al verdugo".

La más importante "política" que caracterizó y caracteriza al período que se conoce como "El Sistema de Conciliación de Elites" (Juan Carlos Rey), el "Pacto de Punto Fijo" como fue conocido o "IV República" como es estigmatizado por esto que llaman "Revolución Bolivariana o Socialismo del Siglo XXI".

En definitiva, si antes operó a sus anchas esa "Tribu de David", hoy más cómodamente lo hace "La Banda de los Enanos" y como ha sido y es habitual, aquí nadie exige rendición de cuentas ni nadie las rinde y por tanto, todo se resuelve en el escándalo de hoy que tapa el de ayer; en la cómoda “política” de la ley del menor esfuerzo.

Las expresiones del mismo esquema político y de los políticos, para la atención, desatención y tratamiento orgánico del complejo de la seguridad pública, que se expresa en un mayor y más importante desmembramiento, casi absoluto, de todo lo que pueda ser conocido y reconocido como un sistema articulado en y por un Estado soberano, para la atención y tratamiento de sus atribuciones y deberes.

Letra muerta

Se trata de una ruptura total con los términos pautados en el cuerpo de leyes vigentes –para algunos expertos se trata de la "Ruptura del Pacto Social"– y todo responde ahora y por ahora, al impune manejo de los intereses privados que se imponen por sobre y en detrimento de los etéreos cuando no inexistentes intereses públicos, en manos de una cofradía de oportunistas designados a la cabeza de todos y cada uno de los llamados poderes públicos del Estado, dedicados casi en exclusiva, a complacer los caprichos expresados o no del líder de turno, esta vez bajo la sombrilla de una supuesta revolución.

Esa modalidad de conducta y hacer político que retrotrae por entero al país al Siglo XIX.

Contexto

En ese es el marco de referencia sobre el cual nos toca hoy dejar constancia escrita para el futuro, de lo que ha degenerado tanto la idea, como el concepto y la función de la seguridad pública en la Venezuela contemporánea: Son los lodos de aquellas aguas.

Simplemente, son los derivados de la evasión al conflicto, de la ley del menor esfuerzo y de la ausencia de rendición de cuentas; las tres características que han distinguido a la política venezolana en materia de seguridad pública y que, por la simple dinámica de los hechos, ha impuesto en este dejar hacer la ausencia total de una orgánica expresión de la "voluntad de la Administración" y por vía de consecuencia, del abandono total de toda forma de organización social y política regida estrictamente por los términos de unas normas pautadas y vigentes en un cuerpo de leyes, de reglamentos y procedimientos.

Siendo así, no puede tener un resultado distinto al que hoy debemos referirnos en este espinoso asunto donde ya, a estas alturas del devenir político y social, no queda otro camino posible que dejarlo sentado y sustentado en esta visión de conjunto que nos permite en un juego de gráficas captar la trascendencia e importancia de las relaciones, vínculos y eventos puntuales entre personas naturales y personas jurídicas operado dentro y alrededor de los responsables de las decisiones políticas de un gobierno y que, a los efectos son reconocidas y citadas como Personas Políticamente Expuestas (PPE).

Expuestas sí, a una masa y lluvia de dinero líquido en moneda fuerte, libre de impuestos y ajena a toda forma o expresión de control en su origen y destino: El paraíso revolucionario.

Silencio cómplice

La constancia que debe quedar registrada, especialmente, frente unos hechos públicos suficientemente publicitados por los medios de comunicación nacionales e internacionales y sobre todo, frente a esa ausencia de reacción social, de respuesta política y social pertinente.

Un derivado indiscutible de un silencio sepulcral de una llamada oposición política, en su mayoría integrada por muchos de los que en el pasado –uniformados no– hicieron y dejaron de hacer lo pertinente y suficiente para que esta "política" de hoy sea no ya una repetición de la de ayer, sino –en una escalada– la expresión material más aterradora para el ciudadano común y para cualquiera sea el observador imparcial que pretenda abordar el tema de lo que llaman eufemísticamente corrupción.

Hoy y mañana, escondidos algunos tras sus ansiadas sillas en la Asamblea Nacional –esas que, como confiesan, si no las ganaban se morían de hambre–, esperan pacientes sólo el propicio momento para participar en el reparto del botín –derivado del manejo de los fondos públicos, de las drogas o de cualquiera sea otro el "negocio" del momento– y que uno u otro émulo de Walid Makled García, comprenda y emprenda y también, cubra con semejante holgura, no sólo las mensualidades sino también, algunas de las insatisfechas "necesidades personales".

El Complejo Makled les estalló en la cara

Novedoso resulta, jamás conocido en la historia política y criminal de la Venezuela independiente, esto de las relaciones y de vínculos directos entre operadores del delito –en este caso el tráfico de cocaína– y tantos funcionarios a la vez y con capacidades de decisión ubicados en los más altos rangos de los poderes del Estado; jamás habían quedado tan a la luz pública como en este caso del "narcotransitante" Walid Makled García.

Nunca oficiales generales del alto mando militar y político, habían sido tan insistente y abiertamente señalados por los medios nacionales e internacionales y menos aún, que éstos hayan guardado ese silencio y que en ningún momento luego de esos señalamientos, hayan desmentido de alguna forma la especie lanzada de viva voz por un detenido y señalado por los servicios internacionales como uno de los responsables de la carga y despegue de aeronaves con multi toneladas de drogas con destino a los mercados internacionales.

Si bien es cierto que en el pasado se pudo identificar a una y otra individualidad con rango de ministro, de oficial general de las Fuerzas Armadas, de altos jefes de policía de uno u otro organismo; de miembros del Congreso, del Poder Judicial, de la Fiscalía General; identificados no sólo como soporte de delincuentes, también como autores tras los autores, también como autores directos de crímenes de distintas modalidades, tráfico de drogas incluido; también es cierto que algunos no llegaron a conformar causas judiciales y que el silencio cubrió los ilícitos.

Pero jamás, como adelantamos, en ningún caso fueron tantos juntos y en tantas posiciones de decisión interconectadas y tan claves a los intereses operadores del delito.

Jamás pudimos estar en presencia de una tal constelación de soportadores pagados directamente por un operador y facilitador en el tránsito, embarque y salida de drogas a los mercados internacionales por y desde Venezuela; quien a su vez, como lo expresa de viva voz, cubrió con enormes montos financieros líquidos y en dólares, una que otra "necesidad personal" de uno u otro PPE.

Extraño

Que un sólo sujeto –operador de una extensa red para el embarque y despacho de drogas desde Venezuela– haya podido construir o edificar en tan poco tiempo, no más allá de seis años, una tan nutrida y eficiente red de soportes oficiales de tan alto nivel de decisión política, hasta el punto de que resulta imposible excusar al alto gobierno de las responsabilidades por ello derivadas, puesto que una de dos, o estaba perfectamente consciente del asunto y lo toleró o lo ignoró en expreso, en cuyo caso, demuestra absoluta incapacidad para el ejercicio de unas responsabilidades de Estado.

Un sujeto, Walid Makled García, que se sepa, con un nivel de escolaridad bastante limitado y sin embargo y a pesar de ello, logra colarse y codearse al parecer sin mucha resistencia, entre un nutrido grupo de supuestos universitarios graduados en distintas disciplinas del saber y en especial, las de las ciencias militares que, asumimos, por simple ámbito de sus actividades, algún criterio formado sobre información y seguridad, deberían poseer.

Pero al parecer, frente a la posibilidad material para la acumulación rápida y sin esfuerzo alguno de una riqueza que se presentaba y expresaba en una enorme liquidez rápidamente disponible en moneda fuerte, nada importaba eso de codearse y divertirse con algunos hábiles comerciantes de baja ralea –en drogas o cualquier fuere otro el rubro–; de paso, dejando atrás cualquiera fuera el título y los valores profesionales que hubiesen acumulado en sus años de servicio en un organismos de seguridad y en entes oficiales.

Para entenderlo, sólo una razón. Recordemos que en sólo dos embarques y salidas de aeronave desde aeropuertos venezolanos coordinados por Walid Makled García –el del 2006 con las 5,6 toneladas en un DC-9 capturado en México y las 10 toneladas del Boeing 727; aeronave que luego de bajar la carga de cocaína fuera totalmente incinerado en el desierto de Mali en el 2009–, a la tasa que se cita como la pagada por Makled a sus soportadores uniformados, tres mil dólares por cada kilo (US$3.000,oo/kilo) de cocaína que se embarque y salga de las fronteras de Venezuela, significaron cuarenta y seis millones ochocientos mil dólares americanos (US$46.800.000,oo) los que pagó Makled por los servicios, asistencias y apoyo militar sólo en esos dos embarques de drogas.

Al precio actual del dólar en el mercado negro, fueron trescientos noventa y cuatro millones cuatrocientos mil bolívares fuertes (BsF.394.400.000,oo)

Las gráficas

Las gráficas de lo que hemos denominado el Makled Complex, se explican por sí mismas.

Paso a paso, entidad por entidad, sujeto por sujeto y eventos trascendentes seleccionados en cada momento, toman su lugar.

Asumimos que cada quien frente a cada una de las gráficas, estará dotado de suficiente capacidad para interpretar y para deducir desde su propia óptica lo que de ellas se desprende.

Y así, quizás, podrá estar en capacidad para entender ese juego y manejo de las promesas y de los lapsos pautados por Juan Manuel Santos Calderón quien se identifica como el “… nuevo mejor amigo…”, mientras a un Walid Makled García los exprimen en Colombia, los colombianos y los norteamericanos; entender los silencios de unos "soleados" o asoleados, las angustias de otros y las huidas hacia delante del líder de la revolución.

Cuando ya al fin Walid Makled García sea extraditado a Venezuela, si es que lo fuere de aquí a 18 meses, ya serán otros los que tengan a mano la información y los soportes con las cuales las sustenta; llegará y podrá ser enterrado, literal o no, en cualquiera sea la ergástula de la que disponga el régimen o en cualquier acondicionado local en el cuartel de la DIM o del SEBIN, al igual que a "Ricardo X" quedará en silencio para siempre o mientras dure el régimen.

Pero ya serán otros muchos los que hablen, los que investiguen, substancien, documenten, aleguen y prueben, juzguen y sentencien.

A cada quien con sus responsabilidades, asumimos antes y asumimos hoy, las que hemos considerado y consideramos aún como las que corresponden al ciudadano de pleno derecho en un Estado moderno y soberano.

Thursday, November 25, 2010

De la fragata Caldas al substanciado caldo





Es el juego de cachacos

Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 201110

"… Qué culpa tiene la estaca, si el sapo salta y se ensarta…"
Juan Vicente Gómez “El Bagre” (1857–1935)

Cuando la prensa nacional tituló “… Juan Manuel Santos confirma que extraditará a Walid Makled a Venezuela y no a EE.UU …”, inmediatamente calmó el soponcio de Hugo Rafael Chávez Frías.

Reacción que se había disparado luego de las dos iniciales declaraciones por los canales de televisión colombiana, del sirio–venezolano Walid Makled García.

Mas sobre todo, alivió los apuros y angustias de todos y cada uno de los “Personajes Políticamente Expuestos” (PPEs) que integran esa silenciosa pero muy activa cofradía militar y civil que rodea al presidente venezolano.

Esos mismos, algunos de los cuales ya han sido expresamente mencionados con pelos y señales y desde su lugar de confinamiento de máxima seguridad en Colombia, por el “narcotrasitante” Walid Makled García.


Precisa el presidente Juan Manuel Santos Calderón: “… Yo le di mi palabra al presidente Chávez que una vez se surtan los trámites jurídicos, a los cuales estamos obligados, nosotros le entregaríamos este individuo a las autoridades venezolanas…”

Sin embargo en expreso, hace acotaciones claves previas a la satisfacción de la prometida entrega: “… el trámite para autorizar la extradición esta en las manos de la Corte Suprema de Justicia, que en promedio… se toma de seis a 18 meses para analizar esos pedidos… Y nosotros, que somos respetuosos de los procedimientos legales, pues vamos a esperar de la Corte nos de el visto bueno…” (EFE 161110)

Mensaje

Viene a coincidir con esas declaraciones del presidente Santos Calderón, otra información de la prensa colombiana referidas a la negación de la extradición a Colombia del condenado en ausencia por la jurisdicción de ese país, Yair Klein:

“… Las autoridades rusas dejaron en libertad al mercenario israelí Yair Klein, condenado en Colombia por instrucción y conformación de grupos paramilitares… trascendió que las autoridades rusas dejaron en libertad al mercenario israelí Yair Klein, arrestado en Moscú en 2007 y condenado en Colombia a más de diez años de cárcel por entrenar grupos paramilitares…”

Para negar la extradición: “… el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se basó en el artículo tercero de la Convención Europea de Derechos Humanos, que prohíbe la extradición de un individuo a un país en donde correría el riesgo de ser sometido, a torturas, penas o tratos inhumanos o degradantes…

… Según los abogados de Klein, si este fuera extraditado a Colombia su vida podría correr peligro. La defensa del mercenario sustentó esta petición en una declaración realizada por el entonces vicepresidente Francisco Santos, quien afirmó que Klein ‘debería pudrirse en una cárcel colombiana’…”

Apunta la prensa colombiana: “… En el expediente en su contra reposan pruebas que lo relacionan con el asesinato de líderes de la Unión Patriótica y otras que lo sindican de haber introducido al accionar criminal del país novedosas técnicas para cometer voladuras de aviones, manejar explosivos a control remoto, entre otros…”(http://www.semana.com/noticias-nacion/yair-klein-libertad/147532.aspx)

Evidente

Sobre las supuestas diferencias o desavenencias entre los dos últimos presidentes colombianos –el saliente Álvaro Uribe Vélez y el entrante Juan Manuel Santos Calderón–, debe quedar muy claro para los interesados que, hasta ahora en los hechos, ambos presidentes han mantenido una consistente conducta política de seguridad.

En esos asuntos de seguridad del gobierno de Colombia, pareciera que nada es improvisado, todo ha sido pensado, estudiado, coordinado, decidido a tiempo y es ejecutado en los términos previstos y en función de Estado; si bien dentro de cada estilo personal pudiere haber diferencias propias a dos individualidades, no existen éstas en los asuntos que atañen a las relaciones de la presidencia con el exterior.

Una sola voz, de la voz de un Estado y por aquello que bien expresaría Alfonso Santiago (h) en la ocasión de su conferencia en los 150 años de la Constitución Nacional Argentina: “… Necesidad de tener en todo momento un proyecto claro de país. Las personas, las instituciones y los países necesitan tener proyectos serios y desafíos por delante, que los hagan unir y los hagan crecer. Señala el refrán que quien sabe donde va, aprovecha todos los vientos y quien no tiene rumbo, todos los vientos le son contrarios…”

Enfoque

A pesar de lo que expresen algunos “expertos” y “Salas Situacionales” en sus apreciaciones y recomendaciones al gobierno venezolano, en el asunto Walid Makled García debería quedarles claro: Ese affaire no se resume ni se puede atender sólo y exclusivamente desde la perspectiva de los intereses personales y políticos de un Álvaro Uribe Vélez o de un Juan Manuel Santos Calderón.

Allí estaría el término de un temerario error en la apreciación de objetivos, de los hechos y de las expresiones oficiales del Palacio de Nariño.

No se trata como se pretende en el caso de Juan Manuel Santos Calderón, de un juego de presiones solamente destinadas a lograr un pago oportuno de los haberes que venezolanos adeudan a la economía colombiana y que además, se imponga una regularización y estabilización de las actividades en la región fronteriza.

Eso es lo aparente, eso es lo que cubre; lo real está y se debe abordar desde una perspectiva mucho más compleja y complicada, tanto por las causas, como por los efectos.

Continuidad

Aseguramos en múltiples notas el consistente encadenamiento; sostenido en el tiempo y en el esfuerzo político de un Álvaro Uribe Vélez, tanto en la proyección futura cómo en el paso a paso frente a los asuntos de seguridad y las ligerezas de conducta de algunos de sus oponentes en el terreno internacional.

En el caso específico, Álvaro Uribe Vélez fue construyendo y consolidando un dogal, una trampa donde hoy está ensartada por el cuello la cabeza de Hugo Rafael Chávez Frías: El cómo y el para qué, apenas se vislumbra, si no se presta cuidadosa atención.
Al entregar el gobierno a su sucesor, Juan Manuel Saltos Calderón, Álvaro Uribe Vélez también entregó a la expresa voluntad de éste, el extremo de la cuerda: Allí está el camino trazado por la denuncia por ante la Corte Penal Internacional y allí están también, las oportunidades prácticas para la amplitud de maniobra que dejó en manos de su sucesor.

Diferencias de estilo entre ambos cachacos existen; uno más frío y peligroso que el otro. Lo que no ha existido ni existe –no se cree existirá a futuro en la relación con Hugo Chávez Frías–, es discontinuidad en el esfuerzo y menos aún, en los objetivos a corto, mediano y largo plazo del gobierno colombiano.

Esencia

Puesto que muchos de los detalles que se conocen y que ya han sido puestos a la luz por los medios de comunicación, en algún momento dentro o fuera de la jurisdicción venezolana, uno a uno habrán de ser considerados, investigados, comprobados, documentados, sustentados en sus particularidades, en sus enlaces, en vínculos, en sus orígenes, en sus causas y efectos y, evidentemente, probados en los términos que establezca el procedimiento y cuerpo de leyes vigentes en y para la instancia donde han de ser juzgados.

Hasta que esos evento no sea dirimidos y cerrados por sentencia firme por los tribunales, si bien los señalados no pueden ser definidos como delincuentes; en ausencia de esa sentencia sobre cada individualidad en particular, tampoco unos y otros puede alegar o pueden ser considerados, inocentes.

Sólo podemos ver por hoy, grosso modo a la luz de lo revelado en el complejo de actividades lícitas e ilícitas y de los manejos financieros del sirio-venezolano detenido en Colombia Walid Makled García, la expresión más cruda de un conflicto entre los prevalentes intereses privados de individualidades en posiciones de decisión política y militar y en contra y en detrimento de los intereses del Estado; en una extraordinaria y jamás vista dinámica donde definitivamente la política y el crimen se dan la mano.

Desde esa perspectiva, una de las primeras acotaciones que debemos dejar sustentada es el hecho de que, a pesar de las ingentes cantidades de dinero que manejó y maneja Walid Makled García mediando el complejo de empresas que organizó y administró desde sus iniciales estadios de pirata de carretera, técnicamente, no hemos estado ni estamos en presencia de un capo de las drogas al estilo de los conocidos miembros de los carteles –los hoy silentes o ya desaparecidos colombianos o los vigentes y activos mejicanos.

Posiblemente Walid Makled García estaba en camino de ello, pero, mucho faltaba y falta, para ascender y atender esas cualidades. Su misma conducta luego de su confinamiento en Colombia, son indicativos.

Ni cartel, ni capo

En el affaire, se trata por ahora, de un intermediario quien emergiendo de las oportunidades que le brindaron los ignorantes oportunistas y advenedizos hombres de uniforme transmutados por una revolución en políticos, Walid Makled García armó un complejo de relaciones y de sólidas complicidades, muy bien pagadas, inicialmente con dinero de la piratería de carretera, luego el derivado del tránsito de la cocaína.

Con esas oportunidades en sus manos, Walid Makled García activó una red o telaraña de actividades puntuales y se especializó personalmente en la coordinación efectiva para la captura, transporte, comercialización y distribución de mercancías robadas en las acciones de los piratas de carretera; de allí, en un proceso de expansión y de diversificación “empresarial”, puso su estructura a la disposición de los interesados y para articular el tránsito y el embarque de cargamentos de cocaína, fuera ya ésta en los depósitos o en tránsito por el territorio de Venezuela.

Dentro de esa actividad y por razones de “su negocio”, además de toda la infraestructura de apoyo oficial que –paso a paso– construyó pagando con buen dinero a seleccionados militares y civiles ubicados en los más altos cargos del gobierno venezolano, también estableció los estrechos vínculos con los financistas, proveedores, almacenadores y transportistas de la droga, desde los centros de producción hasta los centros de acopio y desde éstos, a las áreas físicas en los puertos y aeropuertos de embarque en Venezuela. Tanto para coordinar como para garantizar los cargamentos hasta su salida al exterior.
Se convirtió por la dinámica de los hechos, en un eficiente coordinador y artífice de una de las más grandes, encopetadas –y uniformadas– redes de complicidades que haya existido en toda la historia política y criminal de Venezuela.

Y ello, construido sobre los montos de dinero líquido en dólares que tuvo y tiene a su disposición derivados del negocio de la cocaína.

US$ 3.000,oo por cada kilo

Según dejan conocer algunas informaciones, los militares venezolanos recibían como pago por cada kilo de cocaína que salía de Venezuela hacia los mercados internacionales, tres mil dólares americanos (US$ 3.000,oo).

Siendo así, basta con apreciar las cifras derivadas de dos precisos cargamentos multi-toneladas coordinados por el complejo Makled: a) el DC-9 con 5,6 toneladas capturado en México en el 2006 y el Boeing 727 calcinado y ubicado en el desierto de Mali en África, donde fueron transportadas 10 toneladas de cocaína.

Por ese solo cargamento en el 2006, Walid Makled García repartió entonces entre militares venezolanos, (5.600 x 3.000) diez y seis millones ochocientos mil de dólares americanos en efectivo y en el 2009, repartiría sólo con el cargamento de Mali, (10.000 x 3.000) treinta millones de dólares americanos en efectivo que suman US$ 46.800.000,oo.

Es decir, en dos cargamentos, al cambio en un mercado promedio entre dólar SITME y dólar negro hoy (BsF 6,5/1US$) Walid Makled García repartió entre sus socios militares: Trescientos cuatro millones de bolívares fuertes (BsF 304.000.000,oo).

Complicados

Esa coordinación articulada por Walid Makled García, tuvo necesariamente que incluir a los propietarios de los cargamentos de drogas puestas a la disposición de su red de envíos hacia el exterior y es allí donde resaltan dos de sus más importante clientes y asociados, las FARC como financista y proveedor de cocaína –negocio al cual ahora, según los medios, también se estarían incorporando en busca de financiamiento para sus objetivo bélicos, miembros de la ETA– y los carteles mejicanos y ahora el cartel de Al Qaeda, como destinatarios finales de los embarques que manejaba.

Todos esos grupos, identificados en el concierto internacional como terroristas. Los dos primeros, operando tanto en el territorio colombiano como el venezolano y el tercero, operando en el territorio africano; unos concentrados en el mercado de mayor consumo, el norteamericano; el otro, el suplidor del dinamizado mercado de consumo europeo.

En otros términos, visto desde ese ángulo, Walid Makled García, por sus directas relaciones con funcionarios del gobierno venezolano ubicados en altos cargos y dependencias oficiales y por sus relaciones “comerciales” tanto con los representantes de los carteles de la droga como con los más connotados representantes de grupos de terroristas internacionales, las FARC, ETA y Al Qaeda, viene a constituir en términos prácticos, el eje de una bisagra donde por la simple dinámica de los hechos, confluyen para soportarse mutuamente los intereses políticos, comerciales, financieros y delictivos, tanto de una de las alas de la bisagra donde se ubican los múltiples e importantes representantes del gobierno en funciones en Venezuela, como sus equivalentes aglutinados en la otra ala de la bisagra; es decir, los representantes de las FARC, de la ETA y de Al Qaeda.

Dos períodos

Dos trascendentes hechos en el origen, uno de carácter internacional y el otro interno; político y militares ambos y vinculados a las relaciones con Colombia, vienen a coincidir; sólo que, en el segundo de ellos, fueron desempeños cubiertos por un manipulado manto de una supuesta reacción contra grupos colombianos operando en Venezuela pero que en definitiva, revelarían luego en sus resultados 26 años después, haber sido desempeños eminentemente delictivos y vinculados al rentable negocio de la cocaína.

Son dos secuencias de eventos que establecen –y no casualmente– una relación de continuidad entre dos gobiernos venezolanos:

El gobierno de Jaime Lusinchi, 1984/1989 y el actual gobierno de Hugo Chávez Frías a partir del año de su ascenso al poder, 1999.

a. Si bien en el gobierno de Jaime Lusinchi el 22 de Junio de 1987, éste se vio enfrentado a unos hechos que le impusieron ordenar un despliegue militar –y organizar el zafarrancho de combate– para enfrentar lo que fue en su momento considerado como una violación a los límites marinos y submarinos venezolanos y que se concretó cuando el comandante de la fragata colombiana Caldas, capitán de fragata Sergio García Torres, fondeó en la coordenada latitud 11º 47' 16"

Hoy, en la Venezuela revolucionaria de Hugo Chávez Frías y en función de esos precisos y defendidos intereses venezolanos en el área, éstos, visto el trasfondo de los hechos que revelan las declaraciones de Walid Makled García, se encuentran seriamente comprometidos.

b. Fue también en el período de Jaime Lusinchi, cuando se inició la organización y ejecución del proyecto para la ampliación y diversificación de las rutas para el tránsito de la cocaína colombiana por el territorio venezolano y hacia los mercados internacionales.

Esa infraestructura que hemos definido en múltiples notas como el “Corredor Seguro para las Drogas” y que se refiere a una extensa franja de territorio sometida a elaborados mecanismos de control y que une la frontera venezolana con Colombia, con las costas de Venezuela en mar Caribe.

Operador de ayer

Baste recordar en el caso del “Corredor Seguro para las Drogas”, cómo se organizó el desempeño, qué, cómo, cuándo y dónde se hizo y quién ocupó la jefatura de operaciones de la unidad militar/policial organizada a los efectos en el período de Jaime Lusinchi: Luego de dos pruebas de campo ejecutadas en el gobierno de Luís Herrera Campins, serían diez las masacres que se acumularían con más de cien asesinados; incontables los desplazados y los bienes expoliados.

El capitán de navío Ramón Emilio Rodríguez Chacín en aquel momento ejerció sobre el terreno y hechos, el comando de las operaciones militares; el comisario general Henry López Sisco, la coordinación y jefatura de operaciones de las unidades de policía.

Silencio de ayer

A pesar de todas las gestiones ulteriores al gobierno de Jaime Lusinchi, ninguno de los gobiernos subsiguientes, permitió jamás que se investigara, juzgara y sentenciaran esos asesinatos de civiles desarmados.

La información está perdida en los archivos y el tiempo pasó, nadie en uno y otro gobierno se atrevió a tocar el asunto, menos se ocupó de ello y hoy, estallan los resultados por obra y voz de un simple coordinador de embarques de cocaína con pretensiones de capo.

Operador del hoy

Ramón Emilio Rodríguez Chacín, el “Rambo Venezolano” como lo definió Hugo Chávez Frías, pasaría a ocupar en este gobierno revolucionario y desde su mismo inicio, una posición relevante como hombre de seguridad del gobierno y de la “revolución”; tanto, que fue designado en expreso como enlace de las FARC y del ELN en el asunto de los secuestros (Mely Carrero, Henry Boulton), en la liberación de secuestrados por las FARC y luego, sería designado en dos oportunidades como Ministro el Poder Popular de Interiores y Justicia.

Es decir, Hugo Chávez Frías, “no le dio nada” a Ramón Emilio Rodríguez Chacín, sólo, como en los viejos tiempos del “El Bagre”, “lo puso donde había”.

No resulta apresurado, ni fuera de una cierta lógica, pensar y asomar entonces las “coincidencias” y dónde está y cuál es la identidad de quien, complementando la obra iniciada en 1984 y para hacer mucho más seguro el “Corredor de la Droga”, movió las piezas y articularía en el Palacio de Miraflores, las ideas, las sugerencias, las recomendaciones y hasta las presiones “revolucionarias” necesarias, para que la agencia norteamericana DEA fuera expulsada de Venezuela el 8 de agosto de 2005.

Significativo que algunas fuentes de información señalen ahora que, ante la manifiesta incompetencia de Tarek El Aissami –subalterno que Ramón Rodríguez Chacín designó para sustituirlo al renunciar por aquel “espasmo cerebral”–, posiblemente, regrese de nuevo y por tercera vez al cargo de ministro de interiores.

En resumen

Quizás se pueda entender ahora hasta dónde lo trascendente que resulta para el gobierno revolucionario de Hugo Chávez Frías, silenciar de una vez por todas la fuente de las informaciones y que Juan Manuel Santos Calderón le entregue lo antes posible a Walid Makled García.

Interrogarlo hasta despojarlo de las evidencias que dice tener en sus manos, es la solución y luego, si sobrevive, enterrarlo hasta su muerte en una cualquiera de las ergástulas que dispone.

Pero esa entrega la tiene bien pensada y bien pesada el presidente y el gobierno de Colombia, será en su momento y cuando los objetivos sean satisfechos.

De allí esa oferta a futuro a su “mejor nuevo amigo”; sólo que éste tendrá que esperar cuando menos un año como promedio, dada la independencia de los poderes y la decisión política no será ni puede ser antes de la decisión jurisdiccional en manos del Tribunal Supremo Justicia de Colombia.

Mientras –en Colombia– no se pierde el tiempo en necedades, al “El Arabe W”, no sólo lo está exprimiendo en información y documentación el servicios de seguridad propios, también lo hacen los servicios norteamericanos mientras que de vez en cuando, para mantener, alimentar angustia y debilitar resistencias de este lado de la frontera, se deja que uno y otro canal de televisión se instale con toda su parafernalia en la cárcel de máxima seguridad, para escuchar, registrar y divulgar al mundo, los crudos señalamientos de Walid Makle García.

Y esos señalamientos cada vez más puntuales, tienen precisos objetivos y destinatarios, que si bien pudieren responder a los intereses de “El Turco”, resulta indiscutible que responden también, a los objetivos de los otros particulares que manejan el juego.

Conclusión

Ayer, la fragata Caldas, hoy un espeso y sustanciado caldo donde mantienen dinamizados los temores y las angustias de un Hugo Chávez Frías y las propias a los ya señalados militares y civiles de su entorno. ¡¡… Y los que faltan aún por señalar…!!
Nadie puede estar seguro que aquellos objetivos de Colombia con el desplazamiento de la fragata Caldas, no sean hoy los mismos de este caldo; uno emergente de ese pensado, elaborado y eficiente juego de cachacos, quienes sin lugar a dudas, han atendido y puesto en ejecución aquella máxima del filósofo de la guerra, Sun Tzu: “… El arte más refinado de la guerra es quebrar la resistencia del enemigo, sin tener que combatirlo en el campo de batalla…”

Si bien ayer (1987) Jaime Lusinchi, en reacción y frente a las públicas vías de hecho, articuló y ejecutó una rápida y consistente respuesta militar y una contundente reacción política nacional e internacional frente a la presencia de la fragata Caldas en aguas venezolanas; hoy (2010), si es que estuvieren en juego y fueren los mismos objetivos de aquel momento los presentes en este sustancioso caldo, donde por la vía de los hechos, cayó y precariamente se mantiene a flote Hugo Chávez Frías y su estado mayor político y militar.

En esa vía de hecho del presente: ¿Dónde es posible soportar en un equivalente, la rápida y consistente respuesta militar y dónde una política nacional y sus soportes internacionales?

La historia está en los archivos y allí se registran con precisión los datos: Venezuela en 1810 oficialmente tenía como superficie territorial 2.100.026 Km2; para 1882 eran 1.639.398 Km2 (-21,93%) y para 1988 eran ya 916.445 Km2 (–44,09%), lo que significa que, sin disparar un solo tiro, en Venezuela se registra una pérdida territorial de 1.183.581 Km2, el equivalente al 56,36% del original espacio geográfico de la Capitanía General de Venezuela.

Con cuanta facilidad se grita en los rimbombantes discursos sobre las supuestas traiciones de los otros, mientras se pretenden ocultar los detalles de las que la configuran y que pesan sobre la propia espalda.

Monday, November 15, 2010

A la política de los delincuentes se suman hoy…

Los delincuentes en la política

Rafael Rivero Muñoz
Caracas 151110

“… Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo…”
(Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, 1863-1952)

Tienen una muy precisa y determinada dirección la serie continuada de revelaciones del venezolano Walid Makled García, desde las instalaciones de Cómbita –a dos horas al noreste de Bogotá– lugar de reclusión de máxima seguridad en Colombia y publicadas en los medios nacionales e internacionales.

Walid Makled García, simplemente está enviando sólidos mensajes cada vez más directos a “los interesados”, tanto para que presionen y amenacen a quien haya que presionar o amenazar, como para que negocien con quien haya que negociar dentro y fuera de Venezuela –hasta con Colombia en específico–, para que lo extraditen a Venezuela y no permitan que sea extraditado a USA.

Hasta ahora en su perorata y según los medios, Walid Makled García “ha echado al pajón” en sus señalamientos a sus asociados o asalariados en altos cargos militares y policiales; según Patricia Poleo de El Nuevo País y las propias declaraciones de Makled.

A saber:

1. General Eladio Ramón Aponte Aponte, ex Fiscal Militar y actual Magistrado de la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia
2. Vicealmirante Carlos Máximo Aniasi Turchio, Comandante General de la Armada
3. General Wilsson Marín Leal, Jefe de Operaciones del Grupo Cuatro de la Fuerza Aérea, Transporte Presidencial.
4. General Luis Mota Domínguez, Comandante General de la Guardia Nacional
5. General Orlando Medina Miranda, Director de los Servicios de Inteligencia de la Guardia Nacional
6. General Luis Felipe Acosta Carléz, ex gobernador del estado Carabobo
7. General Néstor Reverol Torres, Director de la Oficina Nacional Antidrogas (ONA),
8. General Franklyn Márquez, Jefe del Core Uno de la Guardia Nacional,
9. General Alexis Alberto Maneiro Gómez, ex Jefe del CORE Siete Guardia Nacional y ex Director de Inteligencia.
10. General de tres soles Henry Rangel Silva, Jefe del Comando Estratégico Operacional de las FAN
11. General Hugo Carvajal, Director de Inteligencia Militar,
12. Capitán de Navío (R) Ramón Rodríguez Chacín, ex Ministro de Interior
13. General Félix Antonio Velásquez, ex Jefe de la Guarnición de Bolívar.
14. General Gabriel Armas González, ex-jefe del estado mayor del Comando Regional No. Dos de la Guardia Nacional.
15. Mayor asimilado Nelson Morales, Fiscal Militar del estado Aragua

Civiles

Salvo el caso del señalamiento con pelos y señales del hijo del vicepresidente, su homónimo Ramón Carrizález, piloto de Conviasa, del hermano del titular del Ministerio del Interior Tarek El Aissami y del hermano del vicepresidente del PSUV, Saúl Ameliach, llama la atención que está dejando para mejor momento el señalamiento de “los pelos y las señales” de los otros importantes asociados y/o asalariados, los del mundo civil, dentro y fuera del gobierno.

En USA se juega 30 años o más

En New York, USA, le espera un juicio y una severa condena, muy a pesar de todas las habilidades y capacidades para la negociación y por sobre los datos, informaciones y físicos –documentos públicos y/o privados, fotos, grabaciones en sonido y video, comprobantes de depósitos, transferencias, testimoniales privados escritos e identidad de testigos potenciales– que pueda suministrar sobre el negocio de la cocaína y sobre las identidades, las posiciones en la estructura del Estado –de gobierno o de la oposición– y las muy particulares actividades de ellos, sus múltiples asociados y beneficiarios; fueren éstos civiles, militares, policías, jueces, fiscales, comerciantes, banqueros o financieros.

Hasta se da bomba: “… ‘Mi extradición es un tema que le corresponde al presidente Santos. Donde yo llegue, presentaré mis pruebas, sea Venezuela o EEUU’… al gobierno chavista no le convendría su presencia en Venezuela. En caso de que se ordene su envío a EEUU…” (Casto Ocando; El Nacional, 14/11/10)

Unos meses

En Venezuela en cambio otro es el cantar, a cambio de una muy indicativa expresión "… Estoy dispuesto a negociar al 100%..." con “los interesados” y/o sus representantes.

Walid Makled García está seguro de que bastarán unos pocos meses, ni siquiera años sólo meses, para que se movilice toda la maquinaria, esa estructura de soporte y apoyo con la que se ha manejado y se maneja desde aquella primera vez que entró en el negocio de la piratería de carretera; luego en la comercialización de mercancía y otros bienes robados y finalmente en la más rentable actividad la canalización del transporte de cocaína hacia los mercados internacionales.

Como derivado directo e inmediato, sobre la marcha, se producirán a la brevedad los preliminares de la más rápida y dúctil solución para el gobierno.

Solución ya probada en casos delicados relacionados con drogas, terrorismo y las FARC como fue el de José Adrián Rodríguez Buitriago alias “El Boyaco Chepe” (fugado del cuartel central de la Policía de Inteligencia en el 2005 y hecho por el cual fue destituido por el ministro del Interior de la época –Jesse Alonso Chacón Escamillo– de esa dirección de DISIP el general Miguel Rodríguez Torres, quien, justamente, de nuevo fue reasignado en ese cargo y que aún ejerce, por Hugo Chávez Frías en el 2009); menos complejas en los casos exclusivamente político-represivos, como fue el caso de Carlos Ortega.

Así

a) Algunas modificaciones estéticas, si fuere necesario y de acuerdo a previo criterio clínico.
b) Una identidad forjada –entiéndase forjada no falsa–, cédula, pasaporte y demás detalles perfectamente legales que le permitan libre tránsito o permanencia en el territorio venezolano o fuera de éste.
c) Confinamiento y guardia especial en un habilitado y cómodo espacio en una u otra instalación, retén o cuartel policial o de inteligencia –militar o civil– mientras se complementan el resto de las “pertinencias técnicas”.
d) Organización de capacidades para la articulación del momento y disponer de una coyuntura o de una preparada oportunidad.
e) Una espera prudencial mientras se silencia el asunto en los medios y sale de, se controlan y se silencian resistencias y opiniones adversas.
e) Hasta la ejecución del programado objetivo que terminaría con el dolor de cabeza del gobierno y de la oposición: La fuga.

Diferencias

Circunstancias en el pasado vinculadas específicamente con el tráfico de cocaína en y por Venezuela, también constituyeron severos quebradero de cabezas para presidentes, partidos en gobierno y en oposición, ministros, jueces, diputados, jefes militares y de policías.

Tales fueron entre otros: los 667 kilos de cocaína de Lizardo Márquez Pérez; el secuestro y asesinato del menor Rafael “Macho” González; Los Pozos de la Muerte; la Manzopol; el Clan de la Mafia de los Hermanos Cuntreras-Caruana; la Operación Cálico y la Operación Norte del general Ramón Guillén Dávila de la Guardia Nacional; El Amparo y Los Amparitos con el capitán de navío Ramón Emilio Rodríguez Chacín a la cabeza de las operaciones de exterminio y –precisamente actualizado– el derivado,
silenciado pero hoy muy activo “Corredor Seguro para las Drogas” que ha multiplicado por diez el tránsito de drogas por el territorio y salida por puertos y aeropuertos de Venezuela.

En todos esos casos, con dificultad y quizás el sacrificio de algún ministro o funcionario subalterno, se manejó el silencio de los involucrados y quedarían así algunos en el olvido, otros, a salvo y sin haber sido citados públicamente, fueren ellos, ministros, diputados, miembros de partidos, asesores presidenciales, generales o jefes policiales.

Como derivado y objetivo articulado por las distintas expresiones del poder público y mediando aquella precisa expresión de un jefe policial, poeta a la vez “… un escándalo tapa otro…”, se lograría en poco tiempo controlar la vigencia del asunto del momento, el interés de los medios y sobre todo sus titulares.

¿Dónde la diferencia entre ayer y hoy?

Mucho se ha hablado y escrito desde la década de los ochenta sobre los carteles de la droga, pocos pero muy pocos conocieron, conocen y llegan a comprender las realidades y las capacidades que han estado en juego en la organización y funcionamiento de esa particular dinámica para la administración del complejo de las drogas.

Muchos de los hombres a la cabeza de los carteles de la droga fueron hombres formados en la escuela media y hasta superior de administración y en su defecto, habían sabido suplir sus deficiencias contratando y pagando el talento y la experiencia universitaria.

Cuestión de estilo

Basta con observar la conducta de uno u otro conocido jefe y miembro de una u otra cúpula de cartel –fueren los ya desaparecidos carteles colombianos, sean los hoy activos carteles mejicanos–, para comprender que no ha sido, no es ni será jamás un juego donde puedan operar recién llegados, los novatos o aventureros, tampoco para simples intermediarios o advenedizos; menos aún, para ignorantes.

Para aquellos que hoy, dentro y fuera de gobierno, viven la angustia de las próximas revelaciones de Walid Makled García, hay que recordarles aquel viejo decir popular “… Quien duerme con niños amanece mojado…”

Conclusión

En todo caso y a todo evento, quedan registradas en la voz y en las afirmaciones públicas de Walid Makled García, los particulares de la tesis que hemos venido sosteniendo por años y que se trata en estos momentos y en este gobierno que se dice revolucionarios, de nada más y de nada menos que, de la política de los delincuentes a la cual la dinámica de los hechos, suma como inseparable derivado, la actividad de los delincuentes en la política

Wednesday, November 3, 2010

El terrorismo

Un crimen que no prescribe:


Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 041110

“… Para un individuo que asesina a… personas en España, huye a un país extranjero, incluso se cambia de nacionalidad para no ser extraditado, y espera a que pasen veinte años para que el procedimiento penal se archive, sus actos no pueden quedar impunes…”
Ignacio Gordillo Álvarez–Valdés; Fiscal de la Audiencia Nacional y profesor agregado de Derecho Penal

Que se conozca y que se recuerde esté registrado en los anales de la historia criminal de Venezuela, jamás uno y otro representante de los tres clásicos poderes del Estado –ahora cinco y cada uno en el ámbito de sus atribuciones–, habrían jugado en forma concomitante y descarada un papel tan evidente.

El antes y el durante

Protectores o más bien, encubridores de un natural español residente en el país a partir de 1989, quien no sólo ha sido y es señalado y buscado en España como terrorista, sino que ha gozado de absoluta impunidad durante su permanencia en el territorio venezolano (21 años), hasta el punto de que, pese a las múltiples denunciadas o señalamientos acumulados, sus conductas y desempeños aparentemente no lícitos en fechas posteriores al primero de julio del año 2002, las autoridades venezolanas se han negado y se niegan a ser oficial y criminalmente investigadas, aclarados sus particulares y sujetas, si fuere el caso, a la consideración de los tribunales.

Es decir, si bien no es posible afirmar la comisión de ilícitos vinculados o no al terrorismo por parte del sujeto en cuestión, la expresa negativa de las autoridades a investigar y aclarar, no lo ha eximido ni lo exime en lo absoluto de algunas responsabilidades criminales que puedan ser puestas en evidencia.

Veamos

De acuerdo a las revelaciones públicas nacionales e internacionales conocidas, de eventos, datos, detalles e informaciones que no han sido aún negadas ni han sido desmentidas oficialmente, se trata en este caso de un sujeto quien en el uso de sus derechos y libertades y salvo prueba en contrario, expresa y voluntariamente se ha relacionado con eventos y personajes del terrorismo internacional; está, de acuerdo a esas informaciones, vinculado a la habilitación para actividades y desempeños preparatorios, sino relacionadas, a atentados terroristas.

El ¿por qué?

Sólo existe una precisa respuesta ante tan evidenciado como continuado y sostenido desempeño oficial venezolano, tanto de aquellos como de estos funcionarios:

Ese señalado terrorista, sabe demasiado; más aún, al igual que en el caso del traficante de drogas venezolano detenido en Colombia Wallid Makled, tiene severamente “prensado” no sólo y únicamente al gobierno de Hugo Chávez Frías, sino que, también y más que “prensado” tiene, al propio gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero.

De allí que en todo este seguimiento alrededor de las actividades de la ETA en territorio de Venezuela y Cuba y las de su ya tan publicitado coordinador José Arturo Cubillas Fontán, tanto los representantes de uno como de otro gobierno jueguen aquí y allá, el humillante papel de mentecatos.

Ni a uno ni a otro gobierno, subalternos y cabezas de gobierno incluidos, les conviene una verdadera investigación criminal profesional, sea aquí o sea allá, sobre el sujeto y sus actividades; antes por el contrario, están dispuestos a todo, hasta hacer el papel de idiotas, para que ello no sea posible.

De una u otra forma, debe quedar en silencio tanto el sujeto como el asunto.

Lo tiene

En definitiva, Arturo Cubillas Fontán no debe viajar a España, no puede llegar y quedar en manos de un juez de la Audiencia Nacional y menos aún, podrá exponer ante ellos los detalles de sus actividades en Venezuela.

Jamás, permitirle hacer gala de lo que sabe sobre uno y otro de los muchos personajes del poder político, judicial, militar y policial venezolano.

Menos sobre esa sostenida coordinación y contubernio por años tanto para proveer algunas facilidades, materiales y soportes de las que ha disfrutado y disfruta aún en sus derivados: Potencialmente, la facilitación para la ejecución de actos de terrorismo en territorio español.

Muy especialmente, particularidades y precisiones que directa e indirectamente están relacionadas con planes, estudios, pruebas de campo y avances en las capacidades técnicas para la fabricación, el manejo, la combinación y el uso tanto de elaborados tecnologías en el uso de explosivos, como en el suministros insumos.

Tal es el caso del substancial incremento de las capacidades de destrucción en la dosificación de los distintos componentes en las combinaciones empleadas para la voladura del edificio T4 del aeropuerto de Barajas el 31/12/2006.

Ya eso ha sido tratado en notas anteriores.

¿Descuido o impunidad?

La reportera Ronna Rísquez del diario español La Razón, saltándose al escolta habría “pescado” el 31/10/10 en la Pastelería Dulces Caprichos al activista de la ETA José Arturo Cubillas Fontán; estaba en plena reunión con su abogado defensor, el director de Provea Marino Alvarado.

Bajo el título “Cubillas un hombre libre y con escolta” la reportera comenta que al abordarlo Cubillas levantó los brazos dejando ver una potente Glock “calzada” en la cintura y luego, de entrada expresó: “… Ya estoy ladillado de todo esto…” (http://www.larazon.es/noticia/9318-exclusiva-la-guarida-de-cubillas)

Parapeteando

Ante la presión de la opinión pública, tanto en España como en Venezuela, uno y otro gobierno juega desesperado a la distracción, que pierda vigencia y que el asunto desaparezca de las páginas de la prensa.

El mismo día y en horas locales, mientras en España se declara el archivo de los casos de asesinatos cometidos por José Arturo Cubillas Fontán a mediados de los ochenta, en Venezuela, directa y expresamente, la Fiscal General Luisa Ortega Díaz tomaba la batuta del asunto.

Primero, habiendo anunciado personalmente la citación a comparecer por ante la fiscalía para el martes, aunque luego la suspenden; luego, hoy declara: “… La Fiscal General indicó que Cubillas se presentará a Fiscalía Décima Nacional a cargo del magistrado Richard Monasterio y será ‘entrevistado’ conjuntamente por Monasterio y la fiscal Gimelda González…”

“… El presunto militante de ETA, Arturo Cubillas, residente en Venezuela, declaró el miércoles en calidad de testigo ante un fiscal de Caracas, pero consiguió entrar y salir del ministerio Público sin ser visto por la abundante prensa que lo aguardaba…”

“… Las fuentes de la Fiscalía Décima Nacional, ante la cual había sido citado el etarra, indicaron que el magistrado Richard Monasterio le tomó declaración en la sede del Ministerio Público, en el centro de Caracas…”

“… A las puertas del ministerio Público, varias decenas de militantes de diferentes organizaciones sociales como la coordinadora Simón Bolívar o el colectivo de solidaridad ‘Pakito Arriarán’ mostraron su solidaridad con Cubillas… ‘No a la extradición, Venezuela se respeta’, ‘Bolívar vive, la lucha sigue’, repetían los presentes, ondeando banderas venezolanas y la ‘ikurriña’ vasca…” (http://www.globovision.com/news.php?nid=167774)

Notando

Un importante detalle en el particular desempeño político que no jurídico del Ministerio Público, la propia fiscal Luisa Ortega Díaz, quizás para darle un cierre definitivo al asunto, convocó e hizo comparecer a su despacho a un juez, a que éste se hiciese presente en el edificio de la FGR y mediando ese artificio, hizo instalar y la FGR habilitó un tribunal penal en sus instalaciones e hizo ejecutar una audiencia pública –en teoría puesto que estuvo privada de otros asistentes– para escuchar a un testigo, José Arturo Cubillas Fontán.

Por tanto, en presencia del Juez Richard Monasterio y de la fiscal asignada Gimelda González, en una audiencia penal, se escuchó al deponente; es decir, en términos prácticos, pareciera que la FGR pretende con ello sustentar la figura de prueba adelantada.

¿Prueba de qué?

¿O es que la FGR Luisa Ortega Díaz lo hace en expreso para que el señalado terrorista José Arturo Cubillas Fontán, disfrute de sus “Dulces Caprichos” y no se “ladille” más?

En definitiva

Basta imaginar lo que significaría para uno y otro gobierno, el hecho de que de la ejecución de una verdadera y profesional investigación criminal, se asome o salga a la luz pública una vinculación o relación directa entre hechos y eventos que coinciden en personajes, en tiempos, en espacios físicos y en propuestas y programas en proyecto y ejecución en manos de la ETA y de las FARC; hechos y coincidencias que no han sido hasta ahora investigados y que tales potenciales coincidencias hayan sido silenciadas tanto en Venezuela como en España.

Algunas, a saber:

a) El robo o distracción de más de cien toneladas de explosivos de los almacenes militares venezolanos, entre otros de Cedeimague en Puerto Cabello (Lucas Rincón Romero MIJ; Jorge García Carneiro, MD).

b) Entre los 100.000 kilos de explosivos destacan, varios kilos de TNT, cajas completas con granadas militares; toneladas de cordón detonante (PENT) y no menos de 5.000 barras del explosivo plástico de fabricación norteamericana, el C4 (Hexógeno).

c) La propuesta a la jefatura de la ETA en una carta enviada desde Cuba donde un residente de ETA propone ejecutar pruebas de campo para el ensayo de componentes explosivos, destinadas a probar dosificadas mezclas de componentes, destinadas a incrementar sustancialmente las capacidades de destrucción o de demolición por unidad de mezcla empleada.

d) Los difundidos enlaces entre los representantes de las FARC y de ETA en Venezuela, destinados al intercambio de conocimientos y de experiencias en el uso de mezclas de explosivos industriales y militares.

e) La ejecución de varios cursos de entrenamiento en armas y explosivos en territorio venezolano, donde participaban delegados venezolanos, españoles, colombianos y chilenos.

f) Las declaraciones ante autoridades colombianas y españolas de varios arrepentidos desmovilizados de las FARC, brindando detalles de los cursos y citando con nombre y apellido tanto a los responsables y entrenadores como los componentes explosivos empleados; las propias a los arrepentidos de la ETA complementando la misma información, en el mismo sentido, en los mismos espacios, en los mismos tiempos y con los mismos personajes.

g) Y para culminar, la extraordinaria explosión en el edificio T4 del aeropuerto de Barajas en Madrid, que con una carga colocada en una pequeña camioneta Renault estacionada el día anterior y que al ser detonada destruyó toda la tabiquería de un enorme edificio de cinco plantas; más de 500 vehículos que estaban estacionados y produjo la muerte de dos ecuatorianos que descansaban en sendos vehículos.

h) Agréguese a ello, un detalle: En el laboratorio forense español, la detección e identificación indiscutible en los múltiples restos recogidos en el edificio de la explosión en Barajas, de trazas del componente explosivo “hexógeno”, a la sazón, se trata del componente que equivale al 91% del total del peso de una barra de C4.

Complejo asuntoo

Lo hemos afirmado en notas anteriores, así como es verdad que José Luís Rodríguez Zapatero llegó al gobierno cabalgando sobre la ola de la precipitación y errores del Ministro del Interior español frente al atentado terrorista contra el sistema de trenes español del 11 de marzo de2004; así también, de ser establecida la más mínima relación entre los hechos listados en párrafos anteriores, lo que le espera a José Luís Rodríguez Zapatero no será una ola sino un tsunami que lo aplastará más temprano que tarde con todo el peso de la acumulación de una sostenida secuencia de errores, tanto en el tratamiento del asunto ETA, como y en cuanto a las relaciones con el gobierno de Hugo Chávez Frías.

Allí está el tremendo drama al cual se enfrentan uno y otro gobierno, uno y otro jefe de Estado; una y otra comunidad y sociedad frente a una modalidad de crimen que desde la entrada en vigencia del Protocolo de Roma, no prescribe: El terrorismo

Thursday, October 28, 2010

El terrorismo de Estado y sus variantes

Hacia el control social por medios cada vez más violentos


Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 281010

“… El terrorismo nace del odio, se basa en el desprecio de la vida del hombre y es un auténtico crimen contra la humanidad…”
Juan Pablo II (1920-2005)

Frente al ataque criminal de las once de la noche del miércoles 27 a cuatro de los miembros de la directiva de Fedecámaras cuando regresaban juntos a su edificio sede en El Bosque, no queda alternativa.

Entiéndase bien, frente a ese tan particularmente dibujado y ejecutado ataque no es posible lucubrar o discernir sobre esas llamadas ambigüedades del Socialismo del Siglo XXI.

No cabe o es dado considerar, otra situación distinta al esperado producto de una década de argumentación política revolucionaria y de su directo e inevitable derivado en el área de seguridad pública.

Visto exclusivamente desde esta perspectiva, tratemos de observar y de entender el antes, el durante y el después de esa expresa y precisa decisión política.

Decisión que si bien para algunos expertos conocedores de la dinámica latinoamericana, pudiere ser considerada como derivado del predominio de intereses extranjeros –Cuba, Irán o cualquier otro–, por sobre y en detrimento de los propios a los venezolanos, no es posible olvidar ni obviar que quien la ejecuta en beneficio exclusivo propio, de su permanencia indefinida en el poder, que se dice ser venezolano y quien fue inicialmente electo 1998 para el ejercicio del cargo de presidente de la República: Hugo Rafael Chávez Frías.

Una política

Soportado y esgrimiendo la misma lucha de clases de una desfasada izquierda radical revolucionaria latinoamericana; montando el discurso de poder sobre una eventual y supuesta “Guerra de Cuarta Generación”, Hugo Rafael Chávez Frías, desde el mismo momento de llegar a la presidencia y de asumir el cargo, con una pensada y diagramada argumentación en sus discursos y sus conductas públicas, alimentó la revancha como la mas dúctil expresión política de las necesidades y de las miserias de los marginados, del lumpen y así destapó y alimentó con ello las capacidades y voluntades de consolidados o emergentes liderazgos naturales y grupales y con ello, las vías hacia la formación y consolidación de distintos y separados grupos de afectos, “los chavistas”, a quienes desde el mismo momento de la declarada adhesión a la revolución, dotó a sus representantes con posiciones de decisión política, con acceso directo a los fondos y a los recursos materiales del Estado y a la vez, impulsó y autorizó a los más radicales y hábiles líderes grupales, para que por sus propios medios y a su leal saber y entender, tomaran control de espacios físicos en ciudades y provincia; para que a la vez, en esa misma dinámica, se dotaran de los medios de acción y de los recursos económicos para la aplicación directa del control social por las vías de hecho: La violencia indiscriminada.

Así, unos y otros grupos a la vez que se pertrechan con armas, municiones, explosivos, comunicaciones, medios de transporte y de enlaces y mecanismos de soporte operacional por vía de uno u otro fuera el órgano oficial y de seguridad pública, por otra parte, algunos, los más radicales, buscaron y logran vínculos y acuerdos de asistencia técnica con representantes de las más conocidas y experimentadas agrupaciones guerrilleras y terroristas, alzados en armas, dentro y fuera de Venezuela (FBL, FARC, ETA, grupos islámicos).

El derivado

A estas alturas del juego, luego de once años en el poder, para Hugo Chávez Frías y su gobierno una de dos situaciones se materializa, aún cuando no se puede descartar una dosificada combinación de ambas.

En todo caso, sea una u otra o su combinación, esa política y sus derivados, lo tienen a él y debe ser observado y señalado como el principal más no el único responsable.

Una de dos

a) El gobierno mantiene el control y los grupos armados de los afectos actúan bajo sus precisas instrucciones; por tanto, todos estos hechos son obra y expresión de una política. Política criminal de la cual no pueden olvidarse o dejar de considerar esas expresión del “endocidio” (Eugenio Raúl Zaffaroni) que en términos de cifras significan –para algunos defensores de los derechos humanos– más de 180.000 asesinatos en once años. Es decir, más de 16.000 asesinatos por año de permanencia en el poder.

b) El gobierno venezolano perdió absolutamente el control –el encuadramiento, el mando, la dirección y la conducción– sobre todos y cada uno de los liderazgos individuales consolidados en cada grupo y de los colectivos bajo el mando de sus pretendidos afectos; en cuyo caso, quedaría así confirmado lo sustentado en múltiples notas anteriores.

El Estado en Venezuela sea que, voluntariamente haya declinado o delegado su poder sea que, por error, conveniencia, incapacidad, complicidad o cobardía, lo perdió, la realidad es única:

Por tanto, en general el gobierno de Venezuela hoy en el 2010, Hugo Chávez Frías en lo particular, no tienen en sus manos ni el monopolio del instrumental letal ni menos aún el monopolio del uso y la aplicación de la violencia.

El ataque en comento

1. En la urbanización El Bosque, a las once de la noche del miércoles 271010, interceptan y atacan por sorpresa y a tiros al vehículo donde transitan cuatro directivos de Fedecámaras.

2. Con un vehículo tipo camioneta lo han interceptado en plena vía pública y seguidamente con una ráfaga o secuencia rápida de disparos dirigidas hacia el puesto del copiloto

3. Impactan con tres o cuatro disparos a la única mujer en el grupo de cuatro ocupantes del vehículo. Detenido el vehículo, no hay más disparos.

4. Bajan violentamente, a golpes y a empellones a los tres hombres y a la dama herida para meterlos a todos en el vehículo con que los interceptaron.

5. Secuestran y trasladan por la fuerza a la camioneta, vehículo interceptor, a los cuatro y a pesar de los quejidos o gritos de la herida.

6. Uno de los atacantes toma el volante del vehículo interceptado y ametrallado para seguir en caravana al vehículo con las víctimas confinadas y controladas.

7. Uno a uno los criminales incautan y revisan documentos de identificación, tarjetas y demás pertenencias de cada víctima.
8. Uno y otro criminal a golpes amenazan e interroga a una y otra víctima durante su confinamiento.

9. En plena ruta detienen la marcha en aledaños de la urbanización El Paraíso, para que el cómplice abandone el vehículo tiroteado y se incorporara al grupo de interrogadores.

10. A unas dos horas del tiroteo, el secuestro y lo que pareciera ser un pensado programa de presión psíquica y física, en plena autopista, cerca del hospital Pérez Carreño, se detienen y lanzan del vehículo y abandonan a su suerte a la dama herida.

11. Continúan en ruta con los otros tres secuestrados llegan a la Estación de Servicios ubicada en la autopista Valle Coche, allí bajan y abandonan a los en tres miembros directivos de Fedecámaras.

12. Luego de abandonar a las tres víctimas, se dan a la fuga: ¿Delincuencia común?.

“Ajuste de cuentas” o, más bien, Ajuste del Cuento

a) Los criminales actuaron sobre seguros, con absoluta libertad para la acción y a cara descubierta, aún cuando algunas informaciones señalan que se eran cinco sujetos con pasamontañas, en la rueda de prensa del presidente de Fedecámaras, éste acotó: Ninguno estaba encapuchado o cubierta de alguna forma sus facciones; no los pueden identificar porque si levantaban la cabeza para ver los golpeaban para obligarlos a mantener la cabeza entre las piernas y mirando al piso de la camioneta.

b) No es un robo de vehículo puesto que la ráfaga o secuencia de disparos de armas de fuego sobre éste indican que el interés de los criminales no estaba en el vehículo puesto que lo dañaron.

c) No es un Secuestro Express puesto que a pesar de los distintos celulares y de las llamadas, a nadie ni por nadie demandaron rescate.

d) No es un secuestro clásico puesto que tenían a todos los cuatro miembros de Fedecámaras bajo absoluto control y podían trasladarlos al lugar que mejor les pareciera sin la menor resistencia.

e) No es un atentado o intento de asesinato del presidente de Fedecámaras, aún cuando éste asegura que siempre que viaja en su vehículo se sienta al lado del chofer, el vehículo sujeto del ataque no está identificado como su vehículo, era propiedad y era conducido por el administrador de Fedecámaras.

f) No es un atentado contra la ex presidenta de Fedecámaras y a pesar de ser la única mujer en el vehículo y la única herida con cuatro impactos, los criminales se desentendieron de ella y salvo sus quejidos o lamentos no incidieron con otros actos físicos en sus lesiones, no provocaron más daños sobre su humanidad; más aún, la abandonan en la ruta y cerca de un hospital público.

g) No es un atentado contra uno u otro de los otros dos tripulantes del vehículo abaleado. En todo caso, según la información, el más golpeado de todos resultó ser quien estaba al volante del vehículo en el momento del ataque.

h) No es un atentado pasional o venganza por alguna afrenta de algunas de las víctimas puesto que las informaciones no señalan tratamiento alguno en ese sentido por parte de alguno de los criminales.

i) No es un asalto armado en busca de dinero efectivo, ninguna de las víctimas fue llevada a un Cajero para sacar dinero de su cuenta con su tarjeta.

j) No es un robo de prendas, ninguna de las víctimas ha mencionado que hayan sido despojados de algunas de sus pertenencias de valor.

Antecedentes

A) En el gobierno de Jaime Lusinchi, en pleno affaire de los escándalos policiales por hechos criminales –La Manzopol, el tráfico y reciclaje de drogas, Di Pussi Ponti versus Manzo González, los Pozos de la Muerte, los Desaparecidos, los Disipresarios, Las Masacres de El Amparo y Los Amparitos– los medios de comunicación a diario informaban de incidencias cada vez más escandalosas; dos de los medios más directos –Tv y prensa escrita– estaban relacionados con la empresa 1BC y un hecho fue preciso como forma para intentar detener la insistencia de los medios.

El presidente de esa empresa, en momentos en que en su diario hacer, en su vehículo y transitando por la avenida principal del Country Club se dirigía a su domicilio, fue interceptado por motorizados. Una vez detenido el vehículo, los asaltantes a ambos lados de éste le conminaron y le abrieron las puertas del vehículo; hecho esto, seguidamente se dieron a la fuga.

Mensaje: “… Te das cuenta de lo vulnerables que eres…”

B) No es de olvidar el atentado con un artefacto explosivo y los panfletos del denominado “Frente Guerrillero Venceremos” a la sede de Fedecámaras, el domingo 24/02/08, hecho criminal donde resultara muerto Héctor Amado Serrano Abreu, inspector de la Policía Metropolitana adscrito a la Dirección de Investigaciones, quien estaba domiciliado en el bloque 42, Zona F del 23 de Enero en Caracas y conocido miembro del grupo de afectos Los Tupamaros; cadáver que a pesar de la cédula de identidad, de la credencial y de la chapa del organismo policial, de un celular y de un radiotransmisor de la policía ubicados sobre él y la escena, fue ingresado a la morgue como desconocido.

Sin embargo, en este atentado a Fedecámaras y muerte de uno de los terroristas, luego de 645 días de ocurrido, ha guardado prudente silencio la Fiscal General Luisa Ortega Díaz, mientras el órgano de investigación criminal, ni se acerca al 23 de Enero.

Radicalización

Es la tónica; allí están las nuevos y en curso, asaltos armados contra empresas privadas en funcionamiento y suplidoras de la más grande y visible obsesión revolucionaria con la Polar: la Owen Illinois

La ex presidenta de Fedecámaras, señora Albis Muñoz, tenía pautado para el próximo sábado un viaje al exterior en representación de esa organización en la próxima reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Como se sabe es una reunión tripartita donde sesionan sindicatos, empresarios y gobiernos.

Recordemos que como informó El Correo del Caroní en su edición del 29/03/10: “… OIT certifica deterioro de libertades sindicales… En la reunión del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo, celebrada entre el 11 y 26 de marzo, se incluyen como casos graves y urgentes dos quejas presentadas por CTV y la otra por Fedecámaras…”

¿Qué tan grave tenía ahora como argumento a exponer o documentación a entregar y difundir la ex presidenta de Fedecámaras, Albis Muñoz?

¿Terrorismo?

Como afirma Umberto Eco: “… El fin del terrorismo no es solamente matar ciegamente, sino lanzar un mensaje para desestabilizar al enemigo…”

Si tal como queda comprobado en los hechos de ejecución cotidiana, por obra y decisión expresa de funcionarios de este gobierno revolucionario, la técnica destinada al control social está fríamente articulada sobre la desplegada y pública capacidad para producir miedo, terror, pánico, paralización e inhibición en los miembros de la comunidad venezolana, simples moradores de este territorio, queda como único recurso para interpretar este ataque, la respuesta a una pregunta:

¿A quién beneficia el crimen?

Nos preguntamos entonces:

¿Cuál será la conducta de Fedecámaras y de sus máximos representantes después de este ataque donde quedó suficientemente evidenciada y demostrada la vulnerabilidad de sus integrantes, tanto en grupo como en individualidades?

Conclusión

Definitivamente, pocas dudas quedan a cualquiera sea el interesado u observador imparcial de la política revolucionaria venezolana, dentro o fuera del territorio, cuando su líder públicamente en sus desempeños discursivos expresa su línea de acción, el odio y de radicalización, la violación de toda norma de convivencia. Como único recurso propio y de sus afectos, se impone entonces transitar por el camino hacia el absoluto control social por los medios de una cada vez más violenta expresión: Es la “política” por otros medios.

Una guerra no declarada pero si alimentada por un discurso y contra una población civil desarmada que habita o transita en el territorio de Venezuela.

En última ratio, Hugo Chávez Frías, su gobierno y sus leales, consecuencialmente, imponen el terrorismo de Estado y/o, algunas de sus variantes.

Thursday, October 7, 2010

ETA: Euskadi Ta Askatasuna

Maduro investigará la investigación investigada

Rafael Rivero Muñoz
Caracas 061010

“… No olvidemos nunca que el terrorismo es, en el fondo, en su naturaleza maligna, una guerra psicológica…”
Norman Bertram "Norm" Coleman (1949-?)

Nada sencillo resulta el tratamiento y la actividad regular para cualquier organización profesional de seguridad pública, cuando lo que tiene frente a sí como tarea, es todo el especializado y largo trabajo destinado a conocer, neutralizar, controlar y despojar o destruir definitivamente las capacidades bélicas de una decidida, experimentada, profesionalizada e internacionalizada organización terrorista.

Precisamente, cuando se trata en este caso, de una organizada y disciplinada estructura política y militar que en sus 52 años de dinámica existencia, ha logrando definir, mantener y consolidar sus objetivos políticos y militares en el corto, mediano y largo plazo.

Una organización que sobre esos invariados objetivos, ha edificado y apuntalado sus múltiples capacidades y habilidades, decidiendo, construyendo y cimentado las necesarias políticas para imponer su drástica y excluyente vía letal de acción.

Que como derivado de esas iniciales y sustentadas definiciones y experiencias en juego, esa organización ha acumulado paso por paso, otras reconocidas capacidades en el terreno político y militar; una organización que aún sujeta al hostigamiento y la persecución, ha logra hábilmente articular las múltiples coyunturas políticas y militares con los criminales desempeños de sus operadores dentro y fuera de su país de origen.

Con especializados métodos y operadores ha cooptados voluntades entre los más decididos de su comunidad social y política, tanto para la utilización eficiente de las habilidades de un seleccionado sector de sus afectos como para limitar, neutralizar y eliminar físicamente, si fuere el caso, a los potencialmente más definidos desafectos y a la vez, lograr aterrorizar hasta perturbar y sacar del juego político y militar a los neutrales y a los indiferentes dentro de su propia sociedad y a la que adversa.

En ese contexto

Esto de las vinculaciones de la izquierda venezolana con uno u otro miembro individualizado y con los colectivos, activos o durmientes, destacados en Venezuela por la organización terrorista ETA, es de muy vieja data.

Sólo que hoy en estos últimos once años y a partir de la llegada de Hugo Chávez Frías a la presidencia de la República y mediando un paciente y elaborado proceso de adaptación al medio social venezolano, ha revitalizado, incrementado y especialmente asegurado mediante los acuerdos político-militares, las propiciadas y derivadas complicidades y las bien administradas, cuidadas y veladas amenazas, ha impuesto su presencia, su actividad y su vigencia política; y como organización terrorista, su presencia y la de sus actividades militares con base en Venezuela.

Tanto es así, que, frente al hostigamiento, persecución y el incremento sustancial de las operaciones y capacidades técnicas de los servicios de seguridad en su territorio de origen y en ambos lados de la frontera entre España y Francia, nada de particular tiene que exista ya un desplazamiento físico de los más importantes operadores, de los medios y mecanismos financieros y de logística y de algunas capacidades bélicas de reserva, hacia otros territorios que brinden más aseguradas condiciones tanto para la captación y acumulación de recursos, como para la organización, la planificación y soporte logístico de capacidades para las acciones terroristas en la península.

El territorio de Venezuela desde esa perspectiva, ha sido y no es más hoy que un espacio físico y político coyunturalmente pertinente y necesario a tales fines.

Territorio que si bien en principio, una docena de años atrás, pudieren algunos expertos haberlo clasificado como zona de alivio, hoy, luego de la consolidación de las alianzas y los efectos de todo ese largo trabajo político desarrollado especialmente en la última década; tanto hasta engranar como parte importante, integrante y determinante en el curso de acción de esta supuesta Revolución Bolivariana, como para edificar y sustentar su autonomía de acción.

Por esa sostenida operación, Venezuela se transformó y tiene entonces ese extenso territorio, otro definitivo estatus político, estratégico y táctico para la ETA y sus operaciones; ello, dentro de esa conocida y clásica expresión de la guerra dictada por el autor von Klausevich.

“La política por otros medios”.

Frente a esta dinámica: El antes el durante y el después de más de una década:

1) Hugo Chávez Frías desde su llegada a la presidencia de la Republica, en función de las determinantes del programa de control absoluto del poder, dispuso en su momento y articuló con todos los responsables sectoriales de la estructura de seguridad venezolana, todo lo necesario para poner en marcha los acuerdos con los grupos extranjeros alzados en armas en distintos países y, en el caso específico de las FARC y de la ETA, puso bajo su protección, tutela, atención y cuidado, las ofertadas potencialidades, las capacidades, experiencias técnicas y capacidades bélicas de éstos; especialmente en el caso de los miembros de la organización terrorista ETA, por órgano de sus destacados personeros y representantes en Venezuela.

2) La jefatura de la ETA, dentro y fuera de fronteras, instalado ya Hugo Chávez en el poder y una vez en marcha los acuerdos preliminares y subsiguientes en cuanto a los ofertados y negociados apoyos a la Revolución Bolivariana; estructurados y en funcionamiento así mismo los mecanismos para la captación, recepción y manejo de los fondos financieros necesarios, procedieron de acuerdo a su estructurado plan de instalación y habilitación de capacidades para la actividad de sus importantes operadores, a ubicar sus piezas tanto en varias posiciones claves de la Administración, como en las ciudades y en los seleccionados espacios físicos de la geografía del país,.

De allí quizás lo que sorprende a algunos, el nombramiento y el género de actividades oficiales evidenciadas en el más conspicuo y publicitado operador de la ETA en Venezuela: Arturo Cubillas Fontán.

3) Vencidos los primeros escollos y adaptaciones y en función de sus propios intereses políticos, estratégicos, tácticos y bélicos, los delegados de la ETA iniciaron, acentuaron y consolidaron capacidades en un proceso que, con el tiempo, hoy les permite en toda Venezuela, la libre actuación en sus propios tiempos, a su propio libre albedrío, a voluntad de sus jefes y comandos dentro y fuera de Venezuela y en función de los bien definidos, propios y excluyentes intereses políticos y militares, internos y externos de la ETA.

De las actividades

Desempeños políticos, económicos y militares, que se desarrollan en Venezuela sin mayores inconvenientes y menos aún de la presencia de riesgos de ser perturbados o interrumpidos, menos aún reprimidos por el gobierno revolucionario de Hugo Chávez Frías.

Esa libertad de acción para los operadores de la ETA, se ejecuta sobre el terreno con o sin la anuencia tutelar de Hugo Chávez Frías, menos aún, de cualesquiera sean unos u otros los responsables de la seguridad pública.

En ese sentido, los responsables y delegados de la ETA, disfrutan de una cuidadosamente edificada autonomía funcional sustentada en sus tres edificados y solidificados elementos de disuasión y de control del medio o ambiente político y militar venezolano:

a) Los dinamizados acuerdos políticos y militares de alto nivel.

b) El articulado e instalado potencial soporte armado en caso de una situación que atente contra la salud política y física de Hugo Chávez y su permanencia en el poder.

c) La latente y potencial amenaza y el directo chantaje sobre varios encumbrados personajes de la izquierda dentro y fuera del gobierno; fuere ello mediando el pago de favores o las documentadas revelaciones comprometedoras; fuere en sus extremos, con acciones militares dentro del territorio de Venezuela, en caso de ser violados o ser traicionados de alguna forma.

Consecuencialmente

Si como ha quedado suficientemente evidenciado, los funcionarios de Estado venezolano frente a los recién emergidos e indisciplinados distintos grupos de civiles, naturales e importados, a los cuales dotó y/o ha permitido por años que se doten de armas, municiones y explosivos y de otros equipos militares; si esos funcionarios están técnicamente incapacitados para ejercer control alguno sobre esos grupos, esas actividades, asentamientos territoriales y sus capacidades bélicas, en términos prácticos, tampoco están por tanto en lo absoluto en capacidad para controlar, limitar, evitar, frenar o impedir las actividades políticas y militares de los –conocidos o no– disciplinados y experimentados –52 años– operadores de la ETA residentes, legales o no, en Venezuela.

Menos aún cuentan los responsables de la seguridad del gobierno venezolano, con la infraestructura y las capacidades técnicas para identificar, ubicar, controlar y neutralizar capacidades tanto de aquellos operadores quienes desplazándose de otros países y en forma clandestina, han ingresado y tiene residencia fija o itinerante en el país, como para despojarlos de la logística y de las capacidades bélicas que han acumulado y controlan a su propia voluntad e intereses –políticos y militares– la jefatura de la ETA, dentro y fuera de Venezuela.

Agréguese a esta circunstancia, el hecho no investigado –muy citado en los medios de comunicación–, menos aún sujeto a algún tipo de control por parte del gobierno, de las actividades “comerciales” clandestinas para mantenimiento y financiamiento a las cuales se han incorporado con sus asociados de las FARC algunos activos miembros –en cubierta o no– de la ETA: a) tráfico de drogas; b) tráfico de armas; c) tráfico clandestino de minerales estratégicos; d) el “cobro de la vacuna revolucionaria”.

Aparte claro está, de los derivados y necesarios desempeños para el tránsito y distribución clandestina de los fondos financieros derivados de esas actividades “comerciales”.

Antecedentes

Ya desde el año 1959 algunas individualidades de la ETA estaban radicadas en Venezuela.

Desde los primeros años de la década de los sesenta se registran operaciones terroristas asesoradas, planificadas, asistidas y/o ejecutadas personalmente por miembros activos de la organización terrorista ETA, residentes o transeúntes legales o clandestinos en territorio venezolano.

En pleno desarrollo de la operación terrorista de la subversión venezolana, “Un día un policía”, destinada ésta a la ubicación, emboscada y asesinatos de policías uniformados que circularan en solitario por las calles; en aquellas fechas y en paralelo, esa misma izquierda había organizado con miembros activos de la ETA y ejecutaba otras modalidades de operación terrorista: La fabricación y reparación de armas y municiones; la fabricación, colocación y detonación de artefactos explosivos en varias partes de la ciudad.

Fue en una de esas primeras operaciones terroristas del año 1961, cuando el experto en explosivos, el vasco Felipe Fermoso Linares (FFL), tripulando una camioneta cava robada y acompañado por su subalterno y alumno, un venezolano en proceso de entrenamiento para la fabricación, colocación y detonación de explosivos, se dispuso a ejecutar una operación terrorista.

Así, mientras el citado alumno a cubierto en el costado contrario al sitio donde se colocaría el explosivo, vam de por medio, “cuidaba el área y cantaba la zona”, FFL agachado en un desnivel de terreno y frente al ángulo derecho de la santamaría de un local comercial en San Bernardino, preparaba una carga de seis tacos de dinamita y comenzaba ya a habilitar el sistema de tiempo para la activación.

Al parecer, por precipitación, falta de iluminación o por descuido, cuando FFL conecta el dispositivo de tiempo a la batería, el sistema no estaba aislado y directamente activó el detonador.

La carga le estalló entre sus piernas lanzando su desmembrado cuerpo de noventa y tantos kilos a varios metros de distancia.
Semanas estuvieron las autoridades recogiendo en techos, balcones, ventanas y árboles, los colgajos o pedazos de FFL regados en un área no menor a cien metros a la redonda.

En la ejecución de la autopsia del cadáver de FFL, la esfera del reloj pulsera que utilizó para controlar el mecanismo de tiempo, apareció incrustada en el corazón de FFL; en la cara anterior y media del ventrículo izquierdo para ser precisos.

La camioneta, puertas desgonzadas y bien dañadas y el alumno “cantador de zona”, quedaría seriamente lesionado en la cabeza y sólo se enteró de lo que pasó, cuando luego de horas recobró la conciencia en el hospital.

Evidenciado ese vínculo

Quedaría luego confirmado y reafirmado el nexo directo entre la izquierda y la subversión venezolana con los operadores de la ETA.

Quien meses después en el mismo 1961 fundara el Frente Guerrillero José Antonio Páez en Cerro Negro Portuguesa y fuera luego uno de los fundadores de las FALN, sería con el seudónimo de “Alí Rojas”, el reconocido jefe de esas fuerzas guerrilleras e identificado como el Comandante del denominado en honor al ETA fallecido: Destacamento Felipe Fermoso Linares.

Por cierto, las investigaciones subsiguientes determinaron que el vasco Felipe Fermoso Linares, tenía desde mucho tiempo antes de su muerte, arrendada y pernoctaba a diario en la habitación de un apartamento en el tercer piso del edificio vecino, pared con pared, con el ala sur de la sede central de la PTJ en Parque Carabobo; lugar donde se ubicó dentro de sus propiedades, una pistola Mauser Oberndoff calibre 7,63 (.30) fabricada en 1911 en perfecto estado de funcionamiento; un arma que no se fabrica ni se comercializa en Venezuela.

Oficializada la presencia de la ETA en Venezuela

Ya desde el año 1986 el gobierno español había hecho varias solicitudes oficiales al gobierno venezolano para que acogiera en su territorio a individualidades y grupos de miembros de la ETA; en 1989, se firma un acuerdo entre Carlos Andrés Pérez y Felipe González y llega a Venezuela un primer lote de deportados procedentes de Argelia.

De esas negociaciones y acuerdos extendidos al gobierno de Jaime Lusinchi, llegaron en total, se instalaron y fijaron su residencia en Venezuela, unos 33 vascos, entre ellos, el más sobresaliente y constantemente citado por todos los medios españoles y venezolanos

Arturo Cubillas Fontán, quien de acuerdo a las informaciones conocidas, formó parte del “Comando Oker” y en su momento fue directamente señalado y acusado por la policía española por ante la jurisdicción, de los asesinatos del francés Joseph Couchot el 16/11/1984 en Irún; del crimen de Angel Facal Soto el 26/02/1985 en Pasajes y el del Policía Nacional Máximo García Kleinte en San Sebastián el 15/05/1985.

Y precisamente, el citado Arturo Cubillas Fontán, años después de su llegada e instalación en Venezuela, fundó y administró un restauran en la población de El Hatillo en Caracas, al cual puso como nombre Oker, a título de recuerdo y homenaje a su comando terrorista.

Precisiones en medios venezolanos

En una detallada y extensa nota publicada en cuatro partes, la primera de ellas en abril de este año y bajo el título “Terrorismo:ETA/FARC/Venezuela…Un barajo por Barajas” (http://bit.ly/d2cpBa), analizamos los detalles sobre los extraños robos, extravíos, distracciones y supuestas recuperaciones de componentes para la fabricación y de explosivos industriales y militares, de varios almacenes militares, entre ellos el de Cedeimague en Puerto Cabello estado Carabobo.

Cantidades significativas de explosivos y componentes para la fabricación de bombas y para lo cual los ejecutores del robo –extravío o distracción–, indiscutiblemente contaron con los apoyos necesarios y evidentemente, fueron asistidos y auxiliados por algunos funcionarios de gobierno.

Fue un total aproximado de cien toneladas entre varios tipos de explosivos y modalidades de presentación. Uno de ellos, muy particular por sus prestaciones técnicas, un componente identificado como ciclotrimetilentrinitramina, RDX, ciclonita, hexógeno y que es mejor conocido como el explosivo militar o explosivo plástico C4; además de granadas fragmentarias, detonadores eléctricos y no eléctricos, permanganato de potasio y cordón detonante.

Oficialmente confirmado, más no investigado, menos aún juzgado

Quedaría ello confirmado y ratificado oficialmente en las declaraciones públicas frente a los medios de comunicación en julio de 2004 y expuestas por los titulares del Ministerio del Interior, general Lucas Rincón Romero y del Ministerio de la Defensa, general Jorge García Carneiro.

Lo particular de ese nunca investigado robo –extravío o distracción– de explosivos y componentes para su fabricación en Venezuela –han transcurrido ya 77 meses, más de 2.300 días de un expresamente voluntario silencio oficial– y que es el tema de la nota referida en el párrafo anterior y en su potencial relación con el atentado del Aeropuerto de Barajas, es que los robos coincidían en tiempo, en espacio geográfico, en necesidades logísticas, en potenciales autores y en las precisas actividades para las cuales podrían haber estado destinados esos insumos.

Precisas particularidades que se concatenan sin lugar a dudas, con las informaciones que serían evidenciadas y conocidas luego por los medios de comunicación, como detalles y datos contenidos de y en varios computadores y bases de datos capturados por el gobierno colombiano, luego del ataque al campamento de las FARC en Ecuador donde muere el comandante Raúl Reyes.
Y detallando

Afirmó la columnista Marianela Salazar el 25 de junio de 2008 y sin que autoridad alguna la haya refutado: “… el etarra Arturo Cubillas dictaba ideología militar en la Escuela de Operaciones Especiales del Ejército, en Fuerte Cocollar, estado Sucre, a funcionarios civiles que fueron insertados como oficiales activos en la Fuerza Armada…”

Agregaría luego en otras notas: “… Posteriormente se descubrió que ‘el profesor’ Cubillas no sólo daba clase de ideología a capitanes y mayores venezolanos en Cocollar, sino que también dictaba cursos más avanzados de armas y explosivos nada más y nada menos que a los guerrilleros del bloque Caribe de las FARC…”.

Digno de atención

De todo ese enorme volumen de información que los distintos medios y soportes nacionales e internacionales han hecho público, tomemos precisos extractos para precisas consideraciones:

“… Durante los diferentes desplazamientos que realizaron por carretera, el convoy de etarras fue interceptado hasta en dos ocasiones por la Policía venezolana, pero en ambas ocasiones un documento exhibido por el funcionario Cubillas solventó el problema…” (http://bit.ly/CbiIs)

“… durante el viaje hicieron llamadas desde varios móviles; hablaban en español, francés y una lengua desconocida; paramos para comprar agua, tabaco y repelente para insectos. Tras varias horas de viaje llegamos a la finca donde les esperaban un grupo de guerrilleros de las FARC, Nicolás Pizarro …”

“… Camilo, nombre en clave de un ex terrorista de las FARC, presenció la llegada a la finca La Veremos de los dos miembros de ETA. ‘Los alumnos éramos 13 milicianos de las FARC y 7 del FBL. El curso duró 20 días y estuvieron presentes cuatro comandantes de mayor formación que el resto. Pizarro nos reunió y presentó a los instructores como miembros de ETA…”

Se concatena con otro detalle mencionado en el viaje de regreso en esa oportunidad, cuando al grupo en su desplazamiento de regreso, se le provee con una escolta oficial:

Declara uno de los arrepentidos de las FARC: “… y llegaron a Coro sobre las cinco y media de la tarde. Poco antes uno de los etarras recibió una llamada de un tal Fontán que le indicó que deberían dirigirse a una gasolinera donde les estarían esperando…

… Allí había un grupo de personas con dos coches... Los dos visitantes se bajaron del vehículo y saludaron efusivamente a Arturo Cubillas Fontán… a La Negra y a un hombre que respondía al nombre de Gualdrón…

… También aguardaba ‘un varón con vestimenta civil, pero que llevaba un chaleco con el escudo de la DIM (Dirección de Inteligencia Militar) y un grupo de personas armadas que a juzgar por sus conversaciones parecían militares venezolanos, que prestaban escolta y seguridad al resto del grupo…".

Evidenciada propiedad

Para quien por experiencia propia y para quienes se han topado en sus viajes con una alcabala de la Guardia Nacional o de la policía en una cualquiera carretera entre las ciudades de la provincia venezolana, conocen a cabalidad que una vez que un vehículo es detenido por cualquier circunstancia, mas si son varios los tripulantes y visible parte de una carga de cierto volumen, ese vehículo y sus tripulantes a partir de ese momento, quedan confinados en el lugar y no pueden seguir el viaje.
Dos “estatutarias” formas para continuar en ruta; un significativo y sustancioso pago en efectivo o una orden superior y expresa del comando y comandante del órgano de adscripción de los efectivos en la alcabala.

No existe posibilidad alguna de que un simple documento o una credencial oficial pueda liberar al vehículo, carga y los tripulantes sin una previa y larga revisión total de identidades, cargas e inspección del interior del vehículo.
Si se exhiben credenciales, carnet de identidad extranjeros, o pasaportes, menos aún se logra continuar el viaje sin el procedimiento pautado.

Por tanto

Para que Arturo Cubillas Fontán primeramente haya logrado evitar el registro del vehículo, la carga y los tripulantes, tomando en cuenta que posiblemente parte o el total de los equipos e insumos necesarios para la operación, formaban parte de la carga en el vehículo: Armas, municiones, explosivos, detonantes y demás requerimientos del curso.

Para que le permitieran continuara el viaje, habría sido necesario una orden expresa –con la individualización e identificación del interesado incluido– del jefe de guardia o superior de nivel en el comando de adscripción de la alcabala o punto de control.

Para que ese comando superior emita esa orden, tiene que haber recibido de su comando central, una orden específica en ese sentido y para que el comando central la emita, tiene que haber recibido el requerimiento directo del titular de un órgano político, comandante de fuerza, ministro o alguien superior a esa posición.

Significa que lo que Arturo Cubillas Fontán logró, lo hizo mediando no un papel, documento o credencial, sino el contacto directo, la alerta, rogatoria y requerimiento hecho en ese momento de la detención, a ese alto nivel de gobierno que dio la orden y dispuso su retransmisión en cascada hasta los funcionarios de guardia en el punto de control.

Y fueron dos veces en el mismo viaje, que debió Arturo Cubillas Fontán, solicitar la intervención del alto nivel político que lo liberó para continuar con su misión; de allí el otro especial logro de Arturo Cubillas Fontán en aquel momento y circunstancia: La asignación de una escolta oficial, integrada por efectivos del DIM y de una u otra de las unidades de la FANB.

Reactualizando affaire

Nada de lo que ha sido comentado sobre las relaciones de la ETA con el gobierno venezolano y de ambos a su vez con la organización terrorista FARC colombianas, resulta en lo absoluto una novedad o algo no conocido.

Desde finales del mes de febrero, luego de la publicidad del Auto de Procesamiento 75/09 (DP 263/08) dictado por el titular del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional, magistrado Eloy Velasco Núñez, todo el asunto de esta vinculación y de los desempeños de múltiples y variados niveles jerárquicos y funcionarios del gobierno venezolano con miembros, actividades y objetivos políticos y militares de la ETA de España y de las FARC de Colombia, quedaron a la luz del público dentro y fuera de fronteras y es objeto hoy de indagaciones jurisdiccionales.

Que ahora dos de los participantes en esos cursos de entrenamiento, Javier Atristain y Juan Carlos Besance integrantes del llamado “Comando Imanol” y detenidos en España, hayan confirmado uno u otro detalle ya conocido, sólo significa eso, una confirmación de lo ya actuado y en proceso por ante la Audiencia Nacional de España.

Lo significativo y que pudiere ser tomado como novedad, ha sido la airada reacción del gobierno venezolano por boca de su Embajador en España, Julián Isaías Rodríguez Díaz, quien a título de descalificación de las declaraciones, alega que éstas son falsas y que a lo sumo pudieren haber sido el resultado sino de torturas, sí de amenazas contra miembros de la familia de los dos encausados.

Lo más significativo es que ahora, varias declaraciones y varios días después, cuando ya el gobierno no tiene otro argumento o alegato como respuesta a lo evidenciado en actas procesales españolas, el Canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, declare que se realizará “una investigación interna”.

Bien lo afirma como respuestas el Sindicato Unificado de Policías (SUP) y la Confederación Española de Policía (CEP): “… la investigación anunciada por Venezuela en torno al miembro de ETA Arturo Cubillas… ‘ya está todo investigado con autos judiciales’… que le detenga y le extradite a España… ambas asociaciones dudan de que el Gobierno de Hugo Chávez vaya a hacer algo al respecto y creen que sólo ha anunciado estas indagaciones ‘para salir del paso’. (http://bit.ly/diD4As)

Es decir, en otros términos, el Canciller Nicolás Maduro al declarar oficialmente que se va a realizar una investigación interna, nos obliga a tratar de interpretarlo y no queda otra expresión que decir.

A la luz de todo lo evidenciado, sustanciado por la Audiencia Nacional de España y en parte expuesto esta nota, frente a ello, la declaración del Canciller significaría técnicamente, que los expertos criminalistas del gobierno venezolano van investigar una investigación investigada