Tuesday, June 19, 2012


La inseguridad: “… ta‘ muy barata…” para el “matemático” Nelson Merentes

El 8% del BM es, antes que costo, una merma en el PIB
Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 11/06/12
  • “… ¿Qué puede haber imprevisto para el que nada ha previsto?…”
Paul Ambroise Valéry (1871-1945)
Afirmó el presidente del Banco Mundial (BM) Robert Bruce Zoellick, que la inseguridad conlleva un “costo” de hasta un 8% del PIB.
Se trata de un reconocido gurú de la economía mundial que estuvo en ese cargo desde julio de 2007; sin embargo, desde nuestra óptica y en el caso Venezuela, pareciera que a lo que está obligado a referir el experto en finanzas mundiales –que no experto en seguridad–, definitivamente, es más bien a una merma que a un costo y eso, desde el momento en que, ha de asumirse para el caso Venezuela, que el asunto se expresaría en términos más bien de residuales.
Un resultado dentro de la pautada merma expresamente generada durante este proceso político revolucionario de la programada y sostenida destrucción de un país.
Cifras BCV
Con un PIB por sobre 58 mil millones según el “Informe a la Asamblea Nacional sobre los resultados económicos del año 2011”, marzo 2012 –anexo página 61– y según el expreso mensaje de fin de año del “matemático” y presidente del BCV Nelson Merentes publicado en la hoja oficial fechada el 30/12/12, significaría que en términos monetarios eso que en contraposición al BM calificamos de merma, tiene como cifra aproximada, unos BsF 4.651.061.440,oo.
Si la inseguridad se midiese entonces: a) sobre las cifras del “matemático” Nelson Merentes; b) en los términos de Robert Bruce Zoellick y c) por el más impactante de los números; exclusivamente sobre el de los asesinados en 2011 que fueron sobre 19.000 (4.651.061.440,oo/19.000), significaría que desde la óptica combinada Merentes/BM para la economía de Venezuela, cada uno de esos cadáveres significó una merma precisamente contabilizada, o lo que es lo mismo decir, con cada uno de los asesinados en 2011, se dejó de producir en Venezuela y su PIB mermó en apenas BsF 244.792,70 con cada asesinado.
Cifras TWFCIA
Conociendo las imprecisiones en las cifras del “matemático” presidente que quebró el BCV, Nelson Merentes, otra deberá ser la cifra que deberemos  asumir para ese cálculo y a tenor, asumamos las cifras del PIB para Venezuela pautadas en el The World Factbook de la CIA (TWFCIA) para el año en comento 2011, que a la sazón, vendrían a ser las más bajas, inferiores a las del BM (puesto 25) y a las del FMI (puesto 23).
Según ese listado CIA de la economía mundial, Venezuela ocupando el lugar 35 registró un PIB 2011 de trescientos nueve mil ochocientos millones de dólares americanos (US$ 309.800.000.000,oo).
Traducido a la tasa oficial (1US$/4,3BsF) significan un PIB de un billón trescientos treinta y dos mil ciento cuarenta millones de  bolívares fuertes (BsF 1.332.140.000.000,oo)
Por tanto ese 8% de la inseguridad de Zoellick salta y escala a la importante suma de ciento seis mil millones doscientos mil bolívares fuertes (BsF 106.571.200.000,oo).
Con lo cual cada cadáver de un asesinado en Venezuela en el año 2011, significaría una merma para el PIB equivalente a cinco millones seiscientos nueve mil diez bolívares fuertes y céntimos (BsF 5.609.010,50) que llevado a los dólares americanos de la TWFCIA y a la tasa oficial de 4,30 serían un millón trescientos cuatro mil cuatrocientos veintiuno cero cinco dólares americanos (US$ 1.304.421,05).
200.000 víctimas
Pautado como ha sido ya en notas anteriores el estimado de asesinatos durante el período de esta revolución y hasta el final del año 2012, unas doscientas mil (200.000) víctimas, significan un registro para la historia de esta oportunista izquierda venezolana y su revolución militarista de pacotilla, que en Venezuela y contados nada más los asesinatos, se dejó de producir o tuvo una merma económica equivalente a:
Veinte y seis mil ochenta y ocho billones cuatrocientos veinte y un millones de dólares americanos (US$ 26.088.421.000.000,oo) en 168 meses; más de ciento cincuenta y cinco mil millones de dólares americanos (US$ 155.000.000.000,oo) mensuales; que relacionados a los beneficiarios o víctimas, la población total de 28.834.000 habitantes; significa que cada morador del territorio, neonatos incluidos, dejó de percibir los potenciales beneficios derivados de cinco mil trescientos ochenta y cinco dólares americanos (US$ 5.385,6), de producción mensuales en cada uno de los 168 meses de este régimen.
En otros términos la inseguridad en la Venezuela 2011 y según el 8% estimado por Robert Bruce Zoellick, significaron para cada habitante el equivalente (4,3) a veinte y tres mil ciento cincuenta y ocho bolívares fuertes (BsF 23.158,08) mensuales; es decir, algo así como  once (11) salarios mínimos, al monto fechados al próximo aumento del 01/09/12.
Para precisarlo en términos comparativos:
A cada venezolano, neonatos incluidos, la inseguridad revolucionaria de Hugo Rafael Chávez Frías impuso una erosión constante y sostenida en los beneficios económicos durante los últimos 168 continuados meses, merma que medida en términos monetarios de la fecha, equivalen a casi el sueldo mensual más su cesta ticket especial, que cobra religiosamente Luisa Estela Morales Lamuño de Acosta y cada uno de los magistrado del TSJ, sin trabajar.
Allí, en ese sólo 8% de la inseguridad v/s PIB, pautado por el presidente saliente del BM, está una de las cifras del más estruendoso fracaso, civil  y militar, jamás conocido en los últimos 200 años de historia  republicana.
Como queda sustentado, si bien la inseguridad resulta que “… ta‘ muy barata…” para el “matemático” y presidente del quebrado BCV Nelson Merentes; otro gallo canta, cuando se aplica sobre cifras reales internacionales ese 8% del ex presidente del BM y antes que como un costo, como una trascendente merma sostenida del PIB en 168 meses.

Tuesday, June 5, 2012


¿Quieren policías o sólo bandas al servicio del régimen?

Supino fermento para la impunidad, la inseguridad y la violencia en Venezuela
Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 040612
  • “… La incompetencia es tanto más dañina cuanto mayor sea el poder del incompetente…”
Francisco Ayala (1906-2009)
 
Ya en nota anterior, en presencia de las drásticas ambigüedades en ideas, conceptos, funciones, controles y efectos esperados, tratamos sobre la experiencia de los afamados expertos en policía y ahora necesariamente, deberemos abordar ese nada oculto ángulo de la muy particular experticia en sus antecedentes “profesionales”.
A tenor, frente a las conocidas realidades de no menos de cinco décadas continuadas y experimentadas a partir de la huida de Marcos Evangelista Pérez Jiménez el 23 de Enero de 1958, tomamos de nuevo como referencia los términos publicados en los “Lineamientos del Programa de Seguridad de Gobierno de Unidad Nacional en Materia de Seguridad Ciudadana”.
Es una presentación en 28 láminas, 46% para insistir y remachar lo ya suficientemente conocido, 46% para lo que titulan como propuestas y sin sorpresa alguna, nos encontramos con la misma invariable cantaleta derivada de las mismas sempiternas comisiones de alto nivel que en cada cambio, sea de gobierno, de régimen, de ministro, de gobernador o de jefe de policía que hemos, invariablemente, visto y escuchado.
Déjà vu
Quizás la única comisión que innovó sobre la materia en su momento, fue aquella de 1959 con la división del Código Penal en dos pedazos, los delitos comunes y los delitos políticos y para la cual se crearon dos entidades de policía con mandos autónomos, parieron trillizos y saltaron a la luz por primera vez en Venezuela los apellidos incorporados al vocablo policía: Policía de Seguridad de Estado, Policía Preventiva y Policía Represiva; Digepol, Metropolitana y PTJ.
Y así comenzó la nefasta, ineficiente e impertinente labor de tanto experto inexperto, los desde ayer y los de hoy; tarea siempre destinada casi en exclusivo, a articular un marco político–argumental para la subsistencia de la sempiterna y expresa evasión sobre las ideas, los conceptos y las funciones propias y muy precisas a las responsabilidades que en materia de seguridad ciudadana en Venezuela, debían y deben atender ministros, jefes de policías y sus cuadros de dirección y de la que nunca rindieron ni rinden cuenta.
Articulada evasión mantenida muy en especial, para salvar la cara de quienes al frente del Ministerio de Relaciones Interiores y sus circunstanciales pandillas de colaboradores distribuidas en todos y cada uno de los mandos superiores y medios en todos y cada uno de los órganos para la ejecución material de las medidas y operaciones de policía.
Mantener las investigaciones y responsabilidades criminales, exclusivamente en el ámbito de la jurisdicción penal, ha sido la cincuentenaria y hábil metodología para salvar y salvarse y así evitar los derivados colaterales de las investigaciones administrativas y políticas sobre quienes como directores y jefes, habilitan a sus subalternos cuando les entregan las armas, las municiones, granadas, credenciales, uniformes, patrullas, cuarteles, calabozos e información y además, la impunidad.
Eso que ya ha sido expresamente contemplado a partir del 01/07/2002 y en el rubro de las responsabilidades de los jefes y otros superiores en el texto del vigente Protocolo de Roma, artículo 28: la responsabilidad de los autores tras los autores.
Es así como han sabido capear ayer y hoy y en más de cinco décadas, los temporales emergidos de una opinión pública contestataria ante las explosiones criminales y jamás; entiéndase, jamás, ministro alguno o director de policía, han rendido ante el país y la comunidad cuenta alguna de los asesinatos de civiles derivados tanto de su ineficiencia como por los otros ilícitos y crímenes ejecutados por los subalternos bajo su dirección, mando y conducción.
Jamás Congreso alguno los ha interpelado; tribunal alguno los ha sentado en la silla de los acusados; comunidad civil alguna le ha demandado precisas respuestas y, por su parte, los medios y anclas de la comunicación, imagen, sonido y papel, han preferido mantenerse al margen en beneficio de la fluidez en lo que denominan sus fuentes de información de alto nivel policial.
El quid del asunto
Recordemos que el único jefe de policía que en Venezuela ha sido enfrentado a los derivados de sus decisiones e indecisiones, fue el gobernador Félix Galavis Figueroa por la masacre de civiles en la Plaza Bolívar el 14/02/1936.
De eso, justamente, de eso, rendir cuenta por el no uso, uso y mal uso de los recursos y capacidades de violencia del Estado en manos de la policía, es lo que se negocia y se articula entre esta cúpula de expertos en estas ya sempiternas famosas comisiones especiales de seguridad ciudadana.
Y así, por más de cinco décadas de policía en Venezuela, cualquier adulante incompetente y hasta delincuente, ha ejercido y ejerce como ministro y peor aún, como jefe de policía donde desde el mismo momento que asume, impone a la par de su arrogante vínculo y apoyo presidencial, su ignorancia y criminal incompetencia.
Una misma pusilánime conducta que siempre, en las primeras de cambio, queda en evidencia frente a los propios subalternos; fuere por algunos de sus cotidianos e histéricos viernes de reuniones de comando: “… este fin de semana quiero sangre…”.
Fuere en los puntuales actos de evasión o de simples expresiones de incompetencia, los que, paulatinamente acumulados uno sobre otros, a la larga, inevitable e indefectiblemente, transitan pesadamente de allí hacia la complicidad criminal con los grupos de afectos que se articulan a su amparo: los de El Pote, los gatos o los equipos de soft ball, por mencionar sólo tres.
Policías o bandas
Si bien es verdad que la política no se hace con seminaristas de una humanista cofradía a lo Madre Teresa de Calcuta, siempre se ha sostenido que la policía tampoco se hace ni se podrá hacer jamás, con niños de pecho.
Por ello, cuando a la cabeza de uno u otro órgano de policía, en el poder político y en las cofradías del partido de gobierno sólo se busca y coloca sin importar antecedentes, experiencia, trabajo, moral, ética y capacidades técnicas –y por sobre todo controladas piezas de un juego–, a uno de sus fieles, la consecuencia de los derivados ha quedado y quedará –por aquello de la responsabilidad, que no culpa, in eligendo– siempre en cabeza de quien y de quienes hicieron esa selección.
Ejemplos dramáticos sobran: Secuestro del menor León Taurel (1970); Asesinato de Ramón Carmona Vásquez (1978); Rafael Antonio “Macho” González y los Pozos de la Muerte (1985); Asesinato de Danilo Anderson (2004); el Secuestro y Asesinato de los hermanos John (17), Kevin (13) y Jason (12) Faddoul (2006)ñ asesinato de Karen Vanessa Berendique Betancourt (2012).
Y allí comenzó la dinámica de sociedad de cómplices
Y no les queda otra que seleccionar entre quienes tienen “los pulmones bien sucios” –en términos de policías, aquellos distinguidos hombre de corcho que se adornan tanto con antecedentes como con sus negras hojas de servicio, anquilosadas en sus habilidades y capacidades adulatorias– no sólo por mala praxis, sino antes por el contrario, por ser internamente conocidos como operadores directos o quizás, ubicados en el borde, en la periferia, de grupos internos activos en las muy diversas modalidades de negocios criminales, entre otros: protección, extorsión, estafas, secuestros, los que se suman los indispensables grupos para la eliminación física de supuestos delincuentes.
Tan simple o compleja como pueda parecer esa dinámica, determina el supino fermento de lo que vive hoy la comunidad de moradores asentada en Venezuela: la impunidad, la inseguridad y la violencia.
Entonces
Queda por tanto saber, si los factores de poder político tanto en sus programas como en sus desempeños de gobierno:
¿Quieren policías o prefieren seguir con bandas al servicio del régimen?
A cada quien con sus responsabilidades, se asumen las propias.

Monday, June 4, 2012

La inseguridad nadando en el gatopardismo militante 1 JUNIO, 2012 1 COMENTARIO (EDITAR)

 “Comisión de Alto Nivel para la Seguridad Ciudadana”

Rafael Rivero Muñoz Caracas, 01/06/12

“… Algo debe cambiar para que todo sea igual…” Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Hasta ahora el tema de la inseguridad ciudadana se ha tratado exclusivamente desde la perspectiva derivadas de la reseña e interpretación de ejemplarizantes situaciones puntuales de la seguridad pública.

Ámbito y empeño que ha permitido adentrarse en algunos importante detalles tanto sobre las supuestas o llamadas políticas de gobierno, como sobre los personajes responsables de su ejecución; tanto como la interpretación de los desempeños o pretendidos métodos de abordajes de cada situación comentada y sobre los inevitablemente sostenidos y constantes resultados:

La inseguridad campante y hasta rampante sobre este elaborado, persistente y muy bien mantenido pedestal de la impunidad.

 Pareciera que ahora, en esta juvenil pretensión de aislarse totalmente del pasado, olvidarlo y no tomar siquiera en consideración sus drásticas y las severas enseñanzas de la historia vivida, han colocado a la comunidad de moradores del territorio de Venezuela, que no ciudadanos, en un disparadero.

Frente y de frente a una situación que evoluciona casi al calco con aquella del relato de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, recordemos: Cuando llega al pueblo de veraneo Donnafugata el funcionario piamontés Chevalley di Monterzuolo y en privada conversación le ofrece al príncipe Don Fabrizio la posibilidad de ser senador del nuevo Reino de Italia, Don Fabrizio rechaza de inmediato la oferta alegando estar demasiado ligado al antiguo régimen; como respuesta, también inmediata, di Monterzuolo acuñaría para la historia la mas famosa y conocida de las frases de la novela “Il Gattopardo” y que está al origen del gatopardismo:

  “Algo debe cambiar para que todo siga igual”

 Tangibles e indiscutibles los resultados que en ya catorce años se han convertido en una verdadera masacre de civiles; algunas de éstas hasta metodizadas de principio a fin y con un acumulado cercano ya a las 180.000 víctimas y esto, a manos y por obra de una llamada delincuencia común que opera a su libre albedrío, de unas individualidades y hasta de colectivos en hordas que por ser afectas al régimen actúan sin comedimiento y, finalmente, de la cotidiana actividad de calle de las individualidades y colectivos que operan en bandas al interior de los mismos y ya desbandados e incontrolados efectivos –activos, en proceso o en retiro definitivo– en los distintos órganos militares y civiles de policía.

Todos, operando e integrantes de eso que deberemos agrupar y reconocer como el instaurado complejo de seguridad pública revolucionaria. Complejo cuyo objetivo político, estratégico y táctico, hemos logrado interpretar, discernir y hasta aislar a los efectos de un ulterior tratamiento y que ha estado centrado casi en exclusivo en la destrucción de la capacidad instalada de policía.

  Escrito está

 Han sido un conjunto de notas de sostenida publicación desde el antes, en el durante y en el después de la instalación del régimen revolucionario y destinadas exclusivamente al registro de eventos y con la pretensión de servir como simple ayuda memoria propia y quizás para potenciales interesados, expertos y no expertos, en estas complicadas y distintas facetas del complejo tema de la administración de justicia en Venezuela y en el particular desempeño de los órganos de ejecución material de las operaciones y medidas de policía.

 Notas elaboradas siempre dentro de un criterio profesional de policía que, como es bien conocido y debe quedar claro, no tiene la tarea de juzgar, que por tanto no sentencia, que no denuncia y que menos aún acusa; sólo y exclusivamente, deja constancia escrita de los hechos y quedará siempre en manos del responsable de turno en el ente detentador del monopolio de la acción penal, la FGR, la asunción plena de sus responsabilidades tanto para la atención del particular evento comentado y su investigación criminal, como para la sustanciación y a instancias eventual de una definida voluntad política, si existiere, el ulterior juzgamiento por ante tribunales y si fuere ello el caso.

 Despolitizar la política

 Se guardó hasta ahora silencio sobre los desempeños “técnicos” y los resultados esperados de aquellos equipos y grupos con potenciales alternativas de poder, en el entendido de que, como profesionales en cada una de sus especialidades, bastaría ese material para alertar sobre detalles del verdadero trasfondo determinante en los desempeños y de los resultados de la Seguridad Pública en estos últimos tres lustros y sin embargo, reciente y necesariamente se debió terciar en el asunto desde el momento en que en la voz de algunos voceros de las rimbombantes Comisiones de Alto Nivel, nos topamos con ambigüedades y con criterios que si bien suenan muy populares para ignorantes –eso que es la moda que brinda a interesados páginas en los medios y tiempos en radio y TV–, carecen absolutamente de sentido en lo teórico y en lo práctico; más aún, con su expresión, se asume, estos “equipos técnicos” proponen una continuidad en la cadena de los acumulados y sempiternos errores, tanto en orden político como con las determinantes deformaciones para el ámbito de lo conceptual, de lo estructural; tanto, como en los desempeños técnicos sobre el terreno y derivados de ese muy extraño criterio: Despolitizar la política

  La Comisión de Alto Nivel

 Como siempre en toda la historia de Venezuela, estos rimbombantes títulos siempre se vacían a si mismos de contenido al caer en las tres persistentes características ya conocidas y suficientemente comentadas en notas anteriores; las propias a esta dinámica política, o más bien antipolítica de todos los tiempos policiales venezolanos: a) la evasión al conflicto; b) la ley del menor esfuerzo y c) la radical ausencia de rendición de cuentas.

Necesaria e imperiosamente hemos de abrir este polémico frente para entrar en algunas precisiones que inevitablemente se imponen, dados los mismos términos y publicados desempeños de esta hoy llamada “Comisión de Alto Nivel para la Seguridad Ciudadana de la Mesa de la Unidad Democrática”.


Precisiones

 A cada quien con sus responsabilidades, se asumen las propias soportados exclusivamente en el material oficial que ha sido difundido y hecho público, tanto en los medios de comunicación como en los públicos accesos electrónicos de la llamada Mesa de la Unidad y sobre ello, deberemos precisar algunos detalles:

Son las ideas o los personajes; son las primeras a la cual nos referimos pero, inevitablemente, esas ideas están intrínsecamente vinculadas a cada personaje y no sólo es la experiencia –en donde deberemos distinguir entre un año de experiencia repetido en tantos de permanencia en el cargo y la verdadera experiencia en años consecutivos– la que determina la calidad, oportunidad y propiedad de las ideas, sino más las resultas de su aplicación en sus desempeños de cargos; las que marcarían su concepción, expresión y praxis.

Si las ideas fueron en el pasado inconsistente o erradas, como queda en los hechos comprobado, la puesta en práctica más errada aún; si derivado de ello no existe el propio análisis y estudio de los desempeños en comparación con los resultados esperados, lamentablemente, no hay ideas a discutir, sino precisas experiencias a referir frente a un conocido axioma: Nadie puede alegar en su defensa su propia torpeza.

Personajes

 Esta integrada por no menos de 18 personas, entre ellos, respetables profesionales de reconocidas capacidades técnicas en sus respectivas áreas de especialidad y de renombrada y necesaria presencia en los medios de comunicación.

A los efectos, separemos profesiones y experiencias conocidas y respetadas y en este sentido, juntos están sentados a los efectos de esta consideración, tres especialidades o experiencias: no menos de una docena de titulados universitario de la especialidad de leyes, de las ciencias sociales y de muy reconocida trayectoria pública, algunos de indiscutida y brillante valía profesional tanto en lo académico como en sus actividades y desempeños profesionales y ciudadanos; otros, dedicados a la actividad política y entre ellos, están los que están allí, asumimos, como “técnicos” de policía, cinco de reconocido y recordado paso por jefaturas, mando y dirección de algunos de los órganos de ejecución material de las medidas y operaciones de policía, más uno que se agrega, o agregan, heredero de experiencia por la vía genética.

Por tanto, adelantamos en citar que algunos de estos expertos en policía, podríamos calificarlos de geniales en sus recomendaciones derivadas de sus experiencias, otros, no pasarán jamás de ser, dada su versada verborrea, genéticos. Entre geniales y genéticos estamos.

… El pasado castiga…”

 Dentro de ese grupo de expertos nos topamos con quien como juez, sería la pieza de fácil manejo en manos del veterano manipulador José Vicente Rangel cuando el asesinato de su yerno José Alberto Totesaut Salicetti y quien desde la misma funeraria, apenas a treinta minutos de ocurrido el asesinato y en improvisada rueda de prensa, ya había identificado y señalado a los medios la identidad del asesino, con nombre y apellido; Rafael Alcántara y luego, casi en exclusiva, contra toda otra potencial hipótesis, la juez centraría en exclusiva la labor del tribunal de la causa y por ese controlado camino en manos de JVR, el asesinato entró en ese enorme contenedor venezolano, en el grupo de los crímenes no resueltos o expresamente impunes para ser más preciso.

Así mismo veremos, a ese mismo operador años después y desde la vice presidencia, cómo manejaría también y esta vez, “técnicamente” y desde la propia escena del crimen, el caso del asesinato del fiscal Danilo Anderson y así, con la expresa complicidad del titular de la FGR Isaías Rodríguez, en otro tribunal y con otro juez, también quedaría impune y muy a pesar de las decididas condenas a los supuestos pero, no son los criminales, son sólo los seleccionados en un viernes cualquiera en la vicepresidencia (Eladio Aponte Aponte dixit).

 Pero lo trascendente del asunto y que nos obliga a terciar para precisar, son los reconocidos “expertos” en el ámbito de la policía con y sin apellido y veamos uno a uno el componente de este 30% del grupo de expertos y uno por uno, cómo de sus propuestas no puede emerger otra cosa que ese muy particular algo para los cambios pero por sobre todo, para que todo siga igual.

En el área de policía 


Secuestros:

 Nos encontramos con aquel Comisionado Especial del presidente Rafael Caldera Rodríguez para la investigación del secuestro del menor León Taurel (enero de 1970), para quien en calidad de ello, el problema no era el secuestro del menor sino recuperarle el dinero a los Taurel y a cambio de que le devolvieran el rescate que habían cobrado, negociaría con los jefes de la banda, Horacio Márquez Moreno, fiscal 5° en funciones del Ministerio Público; Miguel Antonio Espidel González, ex jefe de la PTJ a quienes bajo el compromiso formal de no detenerlos a ellos ni al resto de los implicados vinculados a la Tribu de David; entre otros se contaron en aquel caso, Douglas y Dixon de Jesús García, hijos de quien en ese momento ejercía como Director General Sectorial de la Fiscalía General de la República Douglas de Jesús Varela.

Y así el Comisionado Especial en compañía de Héctor Jacinto López Cardinalle, se fue hasta la venta de carros usados en la urbanización El Paraíso y recibió de manos de “Saperoco” una parte sustancial del dinero cobrado; dicho sea de paso, en el juego de manos, “Saperoco” apartó una paca y se quedó con ella.

Mientras, en contraposición a la misión del “comisionado”, los policías cumplían sus funciones y metían en los calabozos uno a uno, a todos y cada uno de los autores de aquel secuestro quienes por cierto, jamás serían sentenciados; justamente por los arreglos de muy “alto nivel” entre la Tribu y los comisionados de ayer y expertos de hoy.


Gatos pero de otro pelaje:

 No encontramos con aquel silenciado Jefe de Cuartel de guardia en la PTJ, quien recibiera la llamada por el ministerial desde Miraflores y recibidas las instrucciones, por el interno se comunicaría con el funcionario de guardia en la dirección, José Alberto Morales Gómez; de allí a la llamada en sentido contrario y pareciera haber sido el inicio del destape y el ulterior desarrollo de los acontecimientos relacionados con los negocios de la Mafia en Playa Moreno vinculados a Miraflores, su representante Renato Campeti y el chofer D’Antona, el famoso maletín, el director de PTJ Manuel Molina Gásperi y la extorsión; la supuesta información registrada por la vía de los “caimanes” de que le había llegado de Italia al defensor de D’Antona el esperado documento; una secuencia de concatenados eventos que culminarían en la avenida Andrés Bello con el asesinato del abogado de D’Antona Ramón Carmona Vásquez quien bajándose de un carrito por puesto es abordado por el Grupo Gato de la PTJ –entre otros Gilberto Castillo, Nelson Fuentes Torrealba, Xavier Anuel Pacheco, Pablo Díaz, Jesús Villarroel y Jesús Méndez Sánchez– y al resistirse, es barrido de abajo arriba con una Ingram.

Luego la desesperación en la precipitada y aparatosa huída de los Gatos asesinos; el traslado en la batea de una pick up del herido a la Cruz Roja y la ulterior, solitaria y minuciosa inspección del ya cadáver Ramón Carmona Vásquez y de sus pertenencias en la morgue de la Cruz Roja por esa comisión especial destacada e integrada por José Alberto Morales Gómez y Porfirio Valera (el después jefe de DISIP y denominado oficialmente “Mi Gordito” por el presidente Jaime Lusinchi)


Trivial:

 Nos encontramos con ese anodino jefe del Grupo Gato o su equivalente (1985), en la época de uno de los tantos períodos de dirección Pedro Arturo Torres Agudo “Pata”; quien una vez fracasada la intentona de silenciamiento y asesinato de los dos comisarios en el caso Rafael Antonio “Macho” González y su derivado a “Los Pozos de la Muerte” en La Cañada, Zulia –fracasada operación decidida en los predios del grupo especial de DISIP y en ese momento dominados por Ramón Emilio Rodríguez Chacín y su socio Henry López Sisco–, a pesar de disponer de capacidad de fuego y violencia bruta suficiente, sería incapaz de llevar adelante su misión de fuerza y para ejecutar una orden directa del director Pata y la simple tarea de someter físicamente a tres hombres y llevarlos a ser reseñados. Por cierto, hoy este anodino se desempeña como jefe de uno de los tantos cuerpos de policía.


El paisano

Nos encontramos con un activo paisano del hoy titular de Interiores y Justicia Tareck Zaidám El Aissami Maddah, quien tiene en su haber de fundador aquella majadera decisión para el cambio de nombre del Cuerpo Técnico de Policía Judicial y quien le acuñó uno nuevo con la expresa pretensión de que si se le incorporaba el término científico en la denominación, el cuerpo llegaría a ser alguna vez científico y así nació otra rimbombante denominación: Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC).

El mismo que en el secuestro de Richard Boulton recibiría directamente de manos de la madre de éste el monto en dólares efectivos de la primera parte del pago del rescate; en acuerdo con Ramón Emilio Rodríguez Chacín, ministro, monta en Caracas una aparatosa y fracasada operación de pago del rescate y luego en un extraño pase de manos del dinero con Henry López Sisco, todo el dinero se pierde en el camino, jamás llegó a los secuestradores.

El mismo experto que fuera detenido en Miraflores, desarmado y esposado, metido en un calabozo; de donde, luego de zafarle las esposas, fuera rescatado por el propio reinstalado Ramón Emilio Rodríguez Chacín.

Genética y Pelo e’ Guama

Y por último en el exclusivo ámbito de la experiencia en policía, nos encontramos con un muy publicitado opinante de oficio, hijo de un famoso comisario general ya fallecido; quien de vez en cuando se mete como espontáneo en una patrulla disque para patrullar, pero quien jamás ha pasado oficialmente por un cargo ni por entrenamiento de policía, pero aún así, es un reconocido y frecuentemente consultado como docto en la materia de policía; sigue como espontáneo.

Otro de los particularmente especializados asesores en policía pero sin experiencia alguna en policía, quien llega a las máximas posiciones en directivas de oficinas de Policía de Seguridad de Estado, lo hizo sentado sobre el especial regalo de un Pelo e’ Guama comprado en Barinas y que luego luciría a diario Luis Herrera Campins.

Es decir, en esta “Comisión de Alto Nivel para la Seguridad Ciudadana de la Mesa de la Unidad Democrática” y en la importante área de la actividad de policía, nos encontramos con una, pareciera, muy bien seleccionada combinación de experiencias donde se juntan lo genial con lo genético y las técnicas melifluas y es de allí de donde surgen o surgirán, las precisas recomendaciones para que todo siga igual.

Irrespeto

Lamentable que el valioso tiempo, la indiscutida experiencia y la dedicada labor de años de respetados profesionales, pueda ser dilapidada otra vez y de esta forma al ser equiparada con quienes a la busca de posiciones y como experiencia, sólo pueden mostrar fracasos en sus cargos de policía y en su aventurada o desventurada actividad de policía, jamás le han dedicado el tiempo al por qué de sus errores, ni estudiado el asunto y menos aún, han podido jamás siquiera acercarse e identificar el verdadero quid del asunto policial.

Siguen en la misma cartilla que les dejó el viejo y ya desfasado procedimiento del Código de Enjuiciamiento Criminal; no entendieron ayer la reforma, no la entienden hoy ni por tanto podrán hacer válidos los términos pautados por el COPP y de allí estas sempiternas y consecutivas reformas de los otros expertos, los del gobierno, ya van cinco reformas del COPP en este período, pero ninguna de ellas ha tenido ni tiene expresión material en la práctica y así, prefieren estos y aquellos expertos, seguir engañándose y engañando a otros en esa pretendida solución del problema de la seguridad pública, sobre un errado esquema de policía con apellido y esto será así, hasta que se abandone y deje la improvisación a un lado, se asuman los riesgos y conflictos derivados, se empeñe el esfuerzo sostenido en el tiempo y que verdaderos profesionales del área sean, por lo menos, escuchados y sobre todo, que se rinda cuenta precisa de resultados.

Conclusión

Mientras, la improvisación en seguridad pública determina la inseguridad y se incrementa y se repletan en forma sostenida uno tras otro contenedor de víctimas de la impunidad, ésta seguirá nadando a sus anchas en esta enorme alberca del gatopardismo militante y eso, con o sin la “Comisión de Alto Nivel para la Seguridad Ciudadana”

Sunday, April 8, 2012

Despolitizar la política




“Ahora si es verdad que se subió la gata a la batea”


Rafael Rivero Muñoz

Caracas, 07/04/12

“… La guerra es un método de desatar con los dientes un nudo político que no se puede deshacer con la lengua…”
Ambrose Bierce (1842-1914)



No cae ni se puede dejar en el vacío la opinión expresa en un escrito bajo el rubro de editorial publicado en El Nacional de hoy; diario que como mínimo acumula: a) tradición; b) penetración del formato escrito con una circulación mayor a 83.000 ejemplares diarios; c) con 11.000 puntos de distribución en todo el país; d) a lo cual se le sumaría su edición en web y e) el estrato social sobre el cual, al menos en teoría, tiene su mayor penetración.

Cuando se firma con ligereza –a lo mejor fue por la tiranía del espacio– en su editorial de hoy que “… el tema de la seguridad ha adquirido un cariz político del cual no se beneficia nadie…”.

Impacta en directo, primero porque deberemos reconocer que, o ignoramos entonces qué es política o al menos, no compartimos con el editorialista designado el criterio sobre el concepto política.

Y para contradecir su propia afirmación en 2.871 caracteres el editorialista remata: “… ciclos de violencia que atrapan en su vorágine a personajes de la vida nacional, que no tienen alternativa sino ser víctimas de un fenómeno que el Gobierno no puede y, algunos dicen, no quiere darle solución…”

¿Puede alguien imaginar algo más político que lo que precisamente es descrito por el editorialista en ese 7,2% de su editorial?

Despojar del cariz político algo, lo debemos interpretar como sinónimo despolitizar lo cual significa en el lenguaje común, perder contenido político, restar, quitar o sacar del contexto político un asunto, una reunión, un tema, un grupo, una persona.

Revelaría en el concepto expuesto en el editorial de El Nacional, una pretensión de apoliticismo y la realidad de ese despolitizar es la más política de todas las posiciones (Carl Schmitt) y un vano y absurdo intento de despolitizar lo que por esencia es un proceso de decisiones políticas fundamentales (Eduardo Jorge Prats)

Esas son precisamente, las fundamentales decisiones políticas que en contraposición con la temeraria aseveración de El Nacional de hoy, deberían ser estudiadas, preparadas y decididas en beneficio de todos los habitantes fijos e itinerantes del territorio de Venezuela.

Sostenemos que así como la política no se hace con émulos de la madre Teresa de Calcuta, tampoco la policía se ha hecho, se hace ni se hará jamás con niños de pecho; el problema para una y otra actividad, está precisamente en asumir con entereza la polémica –política– y como derivado de ello, los riesgos de emplearse a fondo en el conocimiento y en el tratamiento público del asunto; en la insustituible periódica rendición de cuentas; pero por sobre todo ello, en el ejercicio tenaz de la política con la imprescindible articulación y ejercicio total y sostenido de los controles, que antes que técnicos, entiéndase bien, son eminentemente políticos.

Desde nuestra experiencia y muy limitada perspectiva, ha sido y es precisamente la ausencia del tratamiento político de la seguridad pública, lo que ayer y hoy se pretende ocultar tras esas simples y frías cifras con las que se mide el hecho social: un acumulado cercano ya a los 200.000 asesinatos durante este período de gobierno que en teoría finalizará en enero del 2013 con una tasa nacional superior a 50 asesinatos por cada 100.000 habitantes y por sobre 110/100.000 en la región capital.

Parámetros de medición que para algunos expertos se resume a una expresión simple, ubicar a Venezuela como uno de los países más violentos del mundo y el tercero, de mayor a menor, en Latinoamérica.

Pareciera que de la antipolítica de “Los Notables” y sus aparatosos y descalabrados desempeños que permitieron a literatos, políticos y notorios oportunistas subsumir el país en sus personales venganzas e intereses privados, pasamos a la negación de lo político de allí a la estigmatización de la política, ámbito que permitiera en un momento de reciente data, entronizar el liderazgo de la antipolítica sobre un “chiripero” y para llevar de nuevo a la cabeza del Estado a un ex–presidente y por ese camino y en escalada, por sobre el sostenido e impunemente salvaje ataque a la política, llevar a un faramallero y fracasado teniente coronel a Miraflores y ahora, en la obra de algunos “expertos en seguridad” secundado por medios de comunicación y la pluma de algunos editorialistas, expresamente evitando lesionar susceptibles dermis y epidermis en gobierno y oposición, entramos de lleno en el territorio de la apolítica.

Ya en una extensa nota toqué el tema como reacción y derivado de una necia y muy irresponsable sostenida pretensión para “despolitizar la inseguridad, el crimen y la policía” , algo así como despolitizar la política y ello en boca una y otra vez, de uno y otro opinantes que los medios de comunicación escritos y en imagen y sonido, han venido posicionando como “expertos en seguridad pública”; algunos son definitivamente geniales y otros no pasan de ser genéticos, pero conocido es que no tienen experiencia alguna sobre el terreno práctico y de ello deriva, también, ni la más absoluta idea de lo que es la razón de ser, cómo y para qué es el trabajo de la policía y si alguno pudiere eventualmente alegar haber pasado por la policía, definitivamente, la policía no pasó por ellos; pareciera que pasa igual con algunos titulados universitarios.
(http://rriverom.wordpress.com/2012/03/27/expresa-destruccion-de-la-capacidad-instalada-de-policia-cip/)

Despolitizar la política es el lema y enfrentados están el casa por casa de la oposición al calle por calle de la violencia programada, frente a ello asombrados gritarían los abuelos, “ahora si es verdad que se subió la gata a la batea”.

Thursday, March 22, 2012

Expresamente abortaron la investigación técnica del crimen




El asesinato de Karen Vanessa evidencia paso por paso, la ruta a la impunidad

Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 230312

“… No hay hechos, solo interpretaciones… los ‘hechos’ revelan no ser otra cosa que interpretaciones, y la interpretación se presenta a sí misma como el hecho… tenemos que encontrar hilos conductores que nos permitan predecir su futuro acontecer…” Fiedrich Nietzsche (1844/1900)

En la nota anterior se desarrollaron al detalles la secuencia de una hipótesis de ocurrencia en el asesinato de Karen Vanessa Berendique Betancourt el 16/03/12 sobre las veinte horas en el sector el barrio Teotiste de Gallegos, en un atajo entre la urbanización Monte Bello y la avenida Milagro Norte en la ciudad de Maracaibo.

En lo absoluto pretende y puede ser esa nota una apreciación o examen técnico.

Imposible ello si quien la redacta no está en la escena del crimen y menos tiene a mano protocolo de autopsia, levantamiento de la escena, planimetría, inspección ocular con sus fotografías generales y de detalles sobre la escena del crimen en su estado probada y documentalmente original.

Originalidad de la escena del crimen y los derivados, garantizados por el proceso técnico documental de su ubicación, su fijación, etiquetado, el levantamiento, su transporte, el almacenamiento, la conservación y preservación técnica y documentalmente registrado y validado en actas; además de los resultados de los exámenes y peritajes técnicos sobre uno u otro elemento físico originalmente levantado en la escena del crimen y de acuerdo al estricto e insustituible patrón de preservación de originalidad pautado y normado para una Cadena de Custodia.

La última información suministrada por el principal testigo, el hermano de la víctima, no viene a otra cosa que a complicar la ya de por si evidenciada severidad en la consideración de los pormenores de este alevoso crimen.

Afirma Fernando Brendique Betancourt que Karen Vanesa, venía a su lado en el asiento delantero:

“… Ellos no me ayudaron. Yo mismo fui al otro lado y traté de sacar a mi hermana. Estaba herida. Me pesaba mucho… Los oficiales no le tomaron importancia… sacaba los documentos mientras pensaba en su hermana, mientras pedía ayuda. Los uniformados, al verlo distraído, lo empujaron y ofendieron. Ya a él no le dolía otra cosa… gritó. Pidió ayuda. Los uniformados, indolentes, la cargaron y llevaron al hospital…”

Conciente y deliberada conducta en los criminales

El testigo afirma que mientras su hermana herida se agravaba en su estado clínico, los funcionarios le exigían mostrara la documentación personal y del vehículo; que luego ni siquiera le prestan auxilio a la víctima y que es sólo a sus gritos que le ayudan a sacarla de donde estaba y trasladarla: en términos prácticos, si fuere cierto, ese tiempo de ausencia de auxilio a un herido, señala intencionalidad en la aplicación de un daño mayor.

Agravando la apreciación de los hechos por la conducta individual y colectiva de los criminales, ella jamás podrá ser considerada y aceptada como propia a una policía profesional.

El animal sólo mata por hambre y en defensa

En la nota anterior, como afirmamos, en una apreciación lógica en la secuencia de los eventos, ubicamos a la víctima sentada detrás del conductor del vehículo.

Tomando en cuenta el hecho de que si los disparos realizados debían estar destinados a detener al vehículo en su huida, el lógico blanco habría sido el conductor, pero como la víctima estaba sentada detrás de él, justo entre el tirador y el blanco y por tanto en el medio de la trayectoria de las balas, habría sido ella la que recibió los disparos.

El segundo elemento, la reacción de la víctima en el primer disparo que al levantar la mano derecha hacia el cuello, ubica el dedo meñique en la trayectoria del segundo disparo, de allí la lesión en la mano. Siendo que ahora el disparo es de izquierda a derecha, de atrás adelante y de arriba abajo, el movimiento de la mano de la víctima hacia la herida con el primer disparo y su ubicación en la trayectoria del segundo, lleva más tiempo; es decir, un argumento de más peso para la estabilidad del tirador y el tipo de arma, puesto que ese tirador tardó algo más para el segundo certero disparo.

A esas dos apreciaciones iniciales, se unía la información de que tres ocupantes viajaban en el vehículo: el conductor, Fernando Berendique Betancourt, su amiga personal que asumimos como novia pero no identificada y Karen Vanessa Berendique Betancourt.

Voluntaria ejecución criminosa


Desde el momento en que el testigo principal ubica a la víctima de los disparos a su lado en el asiento delantero, sea porque quiere sacar de escena a la amiga o porque ésta no existe, esa declaración añade al crimen un determinante factor: el dolo.
Deliberadamente se disparó hacia el sitio donde estaba el acompañante del conductor, a conciencia de que esa acción no detendría el vehículo puesto que muy bien podría seguir su ruta de huida; es decir disparos asegurados hacia un lugar donde se asume partes vitales de la víctima quedan expuestas al daño de los disparos; de hecho se detiene el vehículo, sólo porque Fernando Berendique Betancourt se percató que su hermana estaba herida, desgonzada y no respondía.

El hecho no anula la apreciación en la nota anterior, antes por el contrario, como se afirma, agrega el factor dolo a la acción del tirador, quien apoyado, desde una posición estable y segura, por sobre la cota y con uso de instrumentos para visión a distancia y con baja luminosidad, disparó dos balas seguidas hacia un blanco que no detendría la huida del vehículo y que impactaron a la víctima en cuello y cabeza, en un área de una circunferencia menor a cinco centímetros de radio:

Un francotirador o su equivalente, aseguró y disparó contra un blanco distinto al conductor del vehículo en huida; dos certeros disparos y eso, como insistimos por la modalidad y calificación del crimen, no es posible hacer con un arma corta y sobre un blanco en movimiento.

La absoluta eliminación del ámbito técnico para la investigación del crimen

Queda en los hechos confirmado, ninguno de los elementos técnicos del crimen sobrevivieron a la expresa voluntad y actividad de los criminales; por sólo mencionar los citados, esos elementos no existen ni están en la escena, ni son posibles de reconstruir con valor probatorio.

En manos de quienes hoy, con su escenografía teatral, pretenden atender técnicamente las determinantes criminalísticas en la investigación del crimen de Karen Vanessa, sólo existe una escena del crimen contaminada, alterada y modificada, un vehículo tiroteado, un protocolo de autopsia y unas conchas de proyectiles, algunas recogidas “técnicamente” en la escena 72 horas después del crimen o, recogidas por vecinos y entregadas a la FGR.

Y no tienen evidencias físicas originales porque, las que no fueron destruidas desde el mismo momento posterior al crimen, se prestarán a severas dudas en cuanto a su origen y procedencia y sus resultados “técnicos” de laboratorio, en una audiencia controvertida, son total y absolutamente dubitables y ello, como determinante del valor y de su eventual peso probatorio en el acumulado de evidencias y en la pretensión de pluralidad indiciaria de los alegatos y argumentos de una acusación, son perfectamente refutables por una mediana defensa, lo que hace nugatoria la plena prueba e impidiendo una sentencia condenatoria en primera instancia, necesariamente ratificada en la apelación, imprime al caso el valor de cosa juzgada.

Por tanto los sospechosos, investigados y juzgados, si bien en un publicitado juicio, no será más que un enorme parapeto para garantizar, no sólo la impunidad de los criminales, sino la de aquellos quienes desde los altos mandos del gobierno, si bien no matan, dejan matar y garantizando a su vez total impunidad de los operadores y ejecutores de estos órganos armados lanzados a la calle como tropas de ocupación.

Es el derivado directo de dos factores: a) la eficiente destrucción de evidencia y modificaciones en la escena del crimen por parte de los criminales y b) la ulterior y especial negligente desempeño de quien tiene bajo su absoluta responsabilidad, el monopolio de la acción penal, Luisa Ortega Díaz desde la FGR.

A lo sumo todo conduce al mismo trillado camino del silencio, a lo máximo y a los efectos públicos, a una imputación por responsabilidad correspectiva, a una pena por exceso policial, a unas precipitadas jubilaciones y a unas negociadas sentencias menores; a ser cumplidas éstas en condiciones especiales y garantizando, a cambio de silencios, sueldos, prebendas y acumulación de antigüedad en los cargo durante el cumplimiento de la sanción y con ello, a la vez que la satisfacción de los deudos e interesados, la impronta del silencio sobre la particularidades del crimen y, especialmente, la impunidad de ese francotirador o su equivalente.

Así es como se comienza y como se termina esa ardua y especializada tarea revolucionaria de Luisa Ortega Díaz, con o sin testigos estrellas, para garantizar la impunidad para las huestes del líder, Hugo Rafael Chávez Frías.

Desapareciendo lo técnico, sólo queda lo político

Indiscutible el hecho político que no técnico, desde el momento en que, como hemos visto, la escena del crimen no fue preservada en las condiciones originales puesto que estuvo bajo el total control de los criminales desde el antes, en el durante y en el después de ejecutado el asesinato de Karen Vanessa Berendique Betancourt.

Decisión política y sólo fue setenta y dos (72) horas después, que pasó la escena del crimen al relativo control de un equipo dizque técnico destacado para atender el asunto; por tanto, toda esa parafernalia de la FGR en sus anuncios de prensa y el despliegue de sus capacidades sobre una escena del crimen total y absolutamente contaminada, sirven sólo para lo que son, para cubrir las apariencias en el ámbito de lo político, jamás de lo técnico criminalístico porque eso fue destruido.

Por tanto, pretender que en el asunto del asesinato de Karen Vanessa Berendique Betancourt la FGR tenga a mano las determinantes técnicas y que sus peritos trabajen sobre una escena de crimen original, sin alteraciones, modificaciones, sembrados o destrucción de evidencias, son absolutamente falsas desde el momento mismo en que la escena y todo lo que se refiere al crimen, estuvo y sigue estando en manos de quienes ejecutaron el asesinato.

Los detalles elaborados en la nota anterior y al igual que aquellos que pudieren ser emitidos por el equipo técnico de la FGR, sobre un hecho y una escena modificada, alterada y puesta en escena por los criminales en el antes el durante y el después del asesinato, previo a la intervención técnica y, lo que se deriva de ello, no puede ser considerado técnico, ni en lo criminalístico; ni tiene peso en lo jurídico y mucho menos en lo argumental acusatorio.

Y es político, porque político es el desempeño estructural para garantizar la impunidad, para ello expresamente se abortaron las determinantes de una investigación técnica del crimen; aún así, el asesinato de Karen Vanessa ha dejado sobre el terreno un cúmulo de evidencias que paso a paso, señalan la ruta revolucionaria hacia la impunidad.

Ese es el contexto de la impunidad donde se inscribe y debe ser tratado y analizado el texto del asesinato de Karen Vanessa Berendique Betancourt y siendo ello, decisión, obra y acción política, será ese el tratamiento para una siguiente nota.
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Tuesday, March 20, 2012

Un francotirador o su equivalente, asesinó a Karen Vanessa









Ahora Tarek El Aissami, acobardado, intenta licuar el crimen como un “exceso policial”

Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 18/03/12

“… El crimen hace iguales a todos los contaminados por él..” Marco Anneo Lucano (39-65)

Como es ya costumbre reiterada en los funcionarios del alto gobierno de estos últimos trece años, dizque revolucionarios, a la vez que van explicando uno y otro cada vez más dramático crimen, lo van complicando y a la vez, dejando en la ruta un sembradío de moléculas; como en aquel cuento infantil de los hermanos Grimm: Hansel y Gretel.

En la medida de las horas y que uno y otro trémulo funcionario del gobierno central en turno, trata de explicar el asesinato de Karen Vanessa Berendique Betancourt en Maracaibo y forzadamente imponer el oficialmente reconocido “exceso policial” o “mala praxis”, en esa medida, van dejando en el camino un plagado de rastros.

Sobre cuatro observaciones se argumenta la enorme y sustentada duda sobre la versión oficial de este alevoso crimen.
Esa versión que seguramente, para lavar la cara al gobierno, tratará de imponer Luisa Ortega Díaz a los fiscales subalterno y jueces, en su ardua tarea por garantizar a Hugo Rafael Chávez Frías la vigencia de la impunidad para sus huestes.

Observaciones:

Karen Vanessa Berendique Betancourt habría recibido tres tiros; uno en la nuca otro en el occipital y una herida de bala en el dedo meñique de la mano derecha.

La detenida observación y apreciación sobre los impactos de balas en las pocas fotos de la camioneta Trail Blazer publicada por los medios.

La versión de que tres días antes del asesinato el mismo conductor, en el mismo vehículo, en la misma zona de la ciudad, fue objeto de un primer ataque, una violenta y artera intercepción en la ruta de desplazamiento de su vehículo, de la cual logró zafarse y ponerse a salvo.

La excesiva y sostenida perorata oficial mantenida por niveles medios e insistiendo aquí y allá, unos en un supuesto “exceso policial” otros en mala “mala praxis policial”.

Observación 1:


Entre el impacto en la nuca, que no parece haber sido mortal y ya veremos por qué y el impacto en el occipital que si fue mortal, tomando la distancia vertical entre uno y otro impacto, no hay más de diez centímetros, por tanto, eso permite inferir que fueron sólo dos disparos seguidos los que recibió; el primero en la nuca lo que produjo una rápida reacción de la víctima llevándose la mano derecha a la nuca y en el momento que deslizaba de arriba hacia abajo la mano hacia la herida, recibió el segundo impacto que le atraviesa y pasa entre los dedos y le penetra en el occipital.

Ese corto lapso entre los dos disparos, permitió una instintiva reacción vital antes de recibir el segundo impacto que la mata.

¿Qué nos indicaría?

Que la víctima estaba sentada en el asiento trasero, detrás de su hermano, el conductor de la camioneta.

Que Karen Vanessa recibe uno y otro impacto de balas seguidos y en un área no mayor a una superficie ubicada dentro de una circunferencia no mayor a cinco centímetros de radio.

La trayectoria intra-corpórea de ambos disparos en el organismo de Karen Vanesa, pareciera ser, fue de atrás hacia delante, de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo

Que el primero de los impactos fue el de la nuca y ese, definitivamente, no la mató.

Que al sentir el impacto en la nuca reaccionó y se llevó la mano derecha hacia la herida y en el preciso momento en que desde la parte superior de la cabeza bajaba la mano hacia la herida, recibe el segundo impacto que le hiere la mano y entra en el occipital y es el tiro que la mató.

Observación 2:

Las fotografías publicadas nos indican los sitios de impacto de los seis (6) disparos sobre la Trail Blazer
Visibles e inconfundibles:
i. Uno en algún lugar del neumático trasero derecho, el del lado del chofer; neumático que se desinfla

ii. Uno sobre la lata de la puerta basculante trasera o llamada maleta, a la izquierda de la línea media vertical y sobre la línea media horizontal; es un impacto de grueso calibre que bien pudiera ser 9mm o más.

iii. Uno sobre el borde inferior de la misma puerta trasera, a no más de quince centímetros de la línea media vertical, es de mayor calibre que el anterior, pudiera ser .40.

Tapados con lo que parecen ser hojas de papel o precinto oficiales para limitar accesos al interior.

i. Sobre el paral derecho a la altura del asiento del acompañante del conductor.

ii. Sobre el paral izquierdo asiento del conductor.

iii. Sobre el parabrisas delantero, en el lugar del conductor, se asume tapando el tiro que ha sido referido.

iv. Sobre el parabrisas trasero, en el borde superior, a la izquierda y a no más de seis centímetros de la línea media vertical, otro papel que no pareciera ser un precinto para limitar el acceso puesto que debería estar colocado en el borde inferior del cristal; en este caso, se usó para tapar los dos impactos de balas, al igual que fuera tapado el del parabrisas delantero.

v. Los dos disparos que recibe Karen Vanesa, entraron a la Trail Blazer por el mismo lugar y sin impactar en su trayectoria superficies duras.


¿Qué nos indicaría?

Son los seis (6) disparos que han sido reconocidos oficialmente como los que recibió la Trail Blazer, de ellos, centremos la atención en los dos tapados disparos que se asumen hicieron impacto en la humanidad de Karen Vanesa:

Son dos impactos que penetran por sobre el borde superior del parabrisas trasero y que no dañan éste, por tanto, ambos tiros entran al interior de la Trail Blazer por sobre el cristal, atravesando los soportes blandos, de goma alrededor y marco de esa ventana.

El arma que mata a Karen Vanesa no fue una pistola, un revólver o un arma corta individual (≤ a 6 pulgadas o 15 cm, de cañón)
Tan juntos están los dos impactos que con apenas un pedazo de papel pueden ser cubiertos ambos.

Que los dos disparos fueron hechos en secuencia rápida, con un arma larga (≥ 6 pulgadas o 15 cmm de cañón) que denominan fusil o sub-fusil, no en secuencia automática, sólo en secuencia tiro tras tiro, uno tras el otro a voluntad del tirador.

De mayor trascendencia:

Que los dos disparos fueron hechos sobre la Trail Blazer en huída a una distancia entre 20 y 40 metros; medidos desde la boca del arma a la camioneta.

Que los dos tiros fueron disparados con una misma arma, por un mismo tirado y desde una misma posición fija y relativa con referencia al blanco.

Que el tirador estaba colocado en una cota por encima de la calzada por donde circulaba la Trail Blazer.

Que el tirador en el uso del arma y para hacer esos dos disparos, contó por lo menos con dos firmes apoyos, quizás tres.

Tomando en cuenta el tiempo de reacción: sumando que la camioneta frena, retrocede rápido, pivota sobre el eje trasero en maniobra de evasión y a velocidad trata de abandonar el área del ataque y sumando ello el lugar de entrada de los dos proyectiles a la Trail Blazer, la posición de la víctima dentro de la camioneta y la asumida trayectoria intra-corpórea de los tiros indicaría:

Que el usuario del fusil o sub-fusil tiene algún entrenamiento y alguna experiencia en su uso.

Que el arma usa una bala de bajo calibre, de tensa trayectoria, de alta velocidad, de poca caída y destinada en específico a disparos de precisión a distancias entre veinte y cien metros.

Que este tipo de proyectiles, cuando impacta sobre un blanco humano, dependiendo de la zona, tiende a fragmentarse.

Que el lugar desde donde se realizaron estos dos disparos estaba detrás, a la derecha y por sobre la cota por donde circulaba la Trail Blazer.

Que el tirador estaba en posición de alerta, con el arma lista, cargador aprovisionado; sólo faltaba accionar y colocar una bala en la recámara.

Que el arma estaba dotada de algún sistema para visión a larga distancia y quizás para lugares de poca luz.

Que el tirador disparó con precisión hacia la posición del conductor de la Trail Blazer que huía y que en los dos disparos en su trayectoria encontraron e impactaron a Karen Vanessa.

Que el tirador luego de esos dos únicos y certeros disparos, detuvo el fuego seguro del acierto y al notar que el conductor de la camioneta aplicaba los frenos (luces) y se detenía.

Observación 3:

Tres días antes de asalto y asesinato de Karen Vanesa, el mismo conductor, su hermano, en la misma camioneta Trail Blazer, desplazándose por el mismo sector de la ciudad de Maracaibo, había sido objeto de una intercepción rápida, violenta, inesperada de la que habría logrado escapar.

Este es quizás el principal elemento del cuento, de donde derivan todo el resto de los eventos:

Sea que se trate realmente de una “investigación” sobre el robo de vehículos; lo fuere de aquellas operaciones para “martillar” víctimas que circulen por el área y que según las informaciones era una actividad coordinada con funcionarios de varias dependencia de la delegación local y que estaba en pleno proceso de ejecución.

La escapada de la Trail Blazer en esa primera intercepción, tres días antes del crimen, demostró debilidades en el plan de ejecución en curso e impone a los fracasados “interceptadores”, un programa de acción que se resume en:

i. De allí la designación de un cuadro medio para la coordinación de la operación sobre el terreno.

ii. La designación de una tropa que en total sumaron doce individuos.

iii. La utilización de varios vehículos, por lo menos uno de pasajero, una doble cabina, un camión y motos.

iv. La selección y apostado de un tirador especializado a cubierto y en una posición de ventaja y de dominio táctico sobre el terreno.

v. La plataforma del camión como base de operación del tirador y como apoyo, el techo de la cabina del mismo camión.

Seleccionar tiempos y espacios que garanticen una mejor oportunidad en la ejecución de la operación.

i. Se selecciona el viernes porque es precisamente el día de la semana en que mayor número de personas se desplazan en horas nocturnas hacia lugares y actividades de diversión y con disponibilidad líquida, dinero efectivo o cuasi líquida tarjetas de telecajeros.

Y el motivo queda claro, la retaliación contra aquellos que pudieren haber escapado del cerco:

i. Vengar la afrenta con el escape de la Trail Blazer tres días antes y someter al insolente a detención y una mayor cuota de daños.

ii. Incrementar la dosis de amenaza contra la población civil desarmada.

¿Qué nos indicaría?

Resulta que a los efectos de cualquier técnica de investigación criminal, la persecución e imputación, juicio y condena de los delincuentes por ante los tribunales, se edifica sobre la argumentación e indicios que la acusación pueda llevar y soportar en la controversia sobre esos tres elementos: a) capacidad; b) oportunidad y c) motivo

Observación 4:

Cada detalle que oficialmente se deja correr a los medios, deja esa “sensación” tan cacareada por Gabriela del Mar Ramírez (Defensora del Pueblo y presidenta del llamado Poder Moral) pero quizás, algo bastante sensacional:

Los directivos del CICPC y sus superiores políticos, ministro del Interior, FGR en especial, una vez conocidos de primera mano los detalles del crimen, están perfectamente conscientes de que, esa cantidad de impactos sobre la Trail Blazer y en especial la trayectoria de los dos específicos disparos que penetraron en la camioneta por un mismo lugar y hasta la humanidad de Karen Vanesa, delatan la presencia de un arma tipo fusil y de un efectivo del tipo francotirador en la operación, no les queda otra alternativa que acortar lo más posible la distancia entre los tiradores y la víctima.

Allí nace la especie de los motorizados persiguiendo y disparando contra la Trail Blazer en fuga.

De allí nace la necesidad de desaparecer de la escena al francotirador.

De allí nace la necesidad de desaparecer de la escena el fusil, las conchas y los restos de proyectiles.

De allí nace la necesidad de poner en los medios la información sobre las Glogk y sus proyectiles.

De allí nace la especie de que fue recuperado un proyectil de Glogk, pero no ha sido en la humanidad de Karen Vanesa como puedan pretender sea inferido, ese proyectil es uno de los cuatro que impactaron y entraron a la Trail Blazer pero que no impactaron a la víctima.

De allí nace la necesidad de la intervención directa sobre la escena del crimen para desaparecer, alterar, contaminar, sembrar evidencias físicas.

De allí nace la necesidad de ejercer control directo sobre inspección, registro, levantamiento, traslado, almacenamiento y conservación de los físicos que hayan podido ser recabados tanto en la escena, como en el vehículo.

De allí la necesidad de controlar el desarrollo y los resultados en la autopsia realizada sobre la víctima y en los extremos, hasta la de sembrar como extraído de ella, un proyectil de Glogk.

De allí nace la necesidad de hacer pública la entrega de las pistolas y armas individuales de los doce funcionarios a la FGR; pero también, de la desaparición del fusil y del tirador que estaba de apoyo en la operación

Incapacidad técnica, ignorancia y complicidad en el órgano que monopoliza la acción penal, son garantías para la vigencia de la impunidad.

Conclusión

En este brutal asesinato no se trató como quieren hacer ver los segundones del gobierno de un exceso policial o mala praxis, pareciera más bien que la joven de diecinueve años Karen Vanessa Berendique Betancourt, estaba en el lugar equivocado y en el momento equivocado y fue la inocente víctima de una muy mal planificada y mucho peor ejecutada retaliación de unas revolucionarias, incompetentes e incontroladas tropas de ocupación que pretende en el gobierno seguir llamando policía.

Ante este asesinato que se arropa con todas y cada una de las agravantes que señalan los códigos y que indiscutiblemente puedan ser evidenciadas y sustentadas en la controversial dinámica de un verdadero juicio penal y como derivado de una verdaderamente técnica investigación criminal; una, donde se deje al descubierto la identidad de un francotirador o su equivalente, como el seleccionado pero desaparecido experto para asesinar, en este caso a Karen Vanessa; es por eso que, ahora el acobardado y silencioso Tarek El Aissami, intenta licuar el crimen como un “exceso policial” y para ello,
indiscutiblemente explotará la ignorancia de los subalternos y contará por seguro con el desempeño cómplice de Luisa Ortega Díaz desde la FGR.

Ya los detalles sobre la determinación de responsabilidades por el Estatuto de Roma es tema ampliamente tratado.
http://rriveromunoz.blogspot.com/2012/01/en-ruta-sin-escala-la-corte-penal.html

Friday, March 16, 2012

Histórica la patraña de la FGR Luisa Ortega Díaz



Con sus cifras, su nivel de eficiencia tiende a cero y es igual a: 0,013

Rafael Rivero Muñoz
Caracas, 160312

“… Nada hay más terrible que una ignorancia activa…” Johann Wolfgang Goethe (1749-1832)

Oronda “… La Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, informó que la Unidad de Criminalística Contra la Vulneración de Derechos Fundamentales del área metropolitana de Caracas ha realizado 1.453 procesos…

… Durante el programa ‘En Sintonía con el Ministerio Público’, transmitido por Radio Nacional de Venezuela, Ortega Díaz destacó que dicha dependencia ha recibido 75 expedientes para investigación y se han elaborado 324 experticias, 494 informes periciales y 78 informes técnicos…

… dicha unidad fue inaugurada el 15 de marzo de 2010, con el fin de cumplir con el compromiso que tiene el Estado venezolano de garantizar los derechos humanos…

… explicó que dicho laboratorio es único en el mundo, pues cuenta con un equipo de 60 funcionarios especializados en diversas áreas de la criminalística que permiten profundizar en las investigaciones …”

Luisa Ortega Díaz en sus funciones de policía

De policía, puesto que es la tarea que le fue asignada y asumió una vez que el Ministerio el Interior como política de Estado, iniciara el desmantelamiento total de los cuerpos de policía para la eliminación de la idea, del concepto y de la función de la policía dentro de los parámetros clásicos conocidos y vigentes en el mundo entero, desde aquella fecha en que Eugène-François Vidocq en 1817 organizara el primer cuerpo de policía civil en París.

Ahora según afirma este brazo ejecutor de la política del gobierno de Hugo Rafael Chávez Frías, Luisa Ortega Díaz, flanqueada esta vez por su asociada y principal operadoras tras bambalinas, la designada rectora de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (Unes), Soraya El Achkar, dijo que la policía no es la policía de antes: “… El nuevo modelo policial venezolano es de carácter preventivo…”

¿Qué quiere decir con eso?

Como profesionales de policía, no somos expertos en políticas revolucionarias, si es que así pretenden y se pueden llamar, estos expresos desempeños, destinados a consolidar un objetivo: la inseguridad como política de Estado.

Medida la eficiencia:

Puesto que es un servicio de policía de investigación criminal, es y debe ser una oficial y continuada actividad, sin interrupciones, 24 horas diarias, siete días a la semana y 365 días al año.

Siendo 60 los funcionarios de la unidad sujeta al examen, para cubrir las venticuatro horas deberán estar divididos en tres turnos de ocho horas de trabajo diario cada uno; es decir: 20×8+20×8+20×8, lo que tiene como resultado 480 horas/hombre/hembra (h/h/h) diarias (h/h/h para sujetarnos estrictamente al estilo y lenguaje revolucionario de la Constitución que arduamente defiende la magistrada y presidenta del TSJ Luisa Estela Morales Lamuño de Acosta)

El lapso de observación dos años contados a partir del 15/03/2011 fecha de fundación de la unidad “técnica” hasta la fecha de hoy; es decir: 365×2 que resultan 730 días de actividad continuada.

Esas 480/h/h/h diarias debemos multiplicarlas por el número de días hasta este corte de cuenta o de cuento, 730 días, lo que arroja un total de 350.400 h/h/h.

En unidades de tareas realizadas se suman 1.453 + 324 + 494 + 78 para un gran total de tareas igual a 2.349 actividades realizadas en 730 días continuados.

Así 350.400 h/h/h/ divididas en las 2.349 tareas ejecutadas arroja un promedio de 149,17 horas por cada tarea o lo que es lo mismo, cada tarea demandó a la Unidad de Criminalística Contra la Vulneración de Derechos Fundamentales del área metropolitana de Caracas bajo el mando de Luisa Ortega Díaz, un total de 6,22 días completos de actividad técnica.

En síntesis, existiendo 180.000 asesinatos por resolver el Nivel de Eficiencia (2.349/180.000) sería N/E: 0,013 y la Velocidad de Ejecución (2.349/350.400) de la Unidad de Criminalística Contra la Vulneración de Derechos Fundamentales del área metropolitana de Caracas de la FGR, tienden por tanto a cero y sería con exactitud igual a NE/ 0,013 en un caso y VE/0,0067 en el otro.

A confesión de parte…


Con esa capacidad instalada en la FGR, en la mejor de las circunstancias y para que Luisa Ortega Díaz cumpla su revolucionaria tarea y pudiere “técnicamente” investigar los 180.000 casos de asesinatos pendientes ocurridos entre el año 2000 y el 2011 necesitará: 1.119.600 días; es decir 3.067 años; no menos de 53 generaciones y eso sin contar en este caso, los asesinatos que ocurran de esta fecha en adelante y durante esos 3.067 años.

180.000 homicidios por 6,22 igual 1.119.600 días igual 3.067 años igual a 53 sucesivas generaciones.

Y tal como alega en su perorata oficial la deficiente FGR Luisa Ortega Díaz, con ese nivel de eficiencia técnica con tendencia a cero, “… refirió que entre las investigaciones procesadas por la Unidad se encuentran los casos de los años 60, 70 y 80, en los que se han realizado 19 exhumaciones…”.

Ese es el resultado esperado de una política


No podía ser otro el de esta revolución; por una parte, para cubrir con manto de silencio las tropelías y crímenes de los afectos al régimen acabó con todo hasta anular por completo cualquier rastro del acumulado de sesenta y seis años de tradición, información y método de la policía venezolana; el Archivo Criminal ya no existe y lo que queda de ello, está en manos exclusivas de cubanos quienes son los que incorporan, agregan y borran información policial de acuerdo a las “teleinstrucciones” superiores.

Mientras paralelamente, se incita y lleva adelante la misma tarea de aquel pasado donde bajo la égida de Fidel Castro Ruz con su operación “Un día un policía” se asesinaba a los efectivos policiales en las calles; hoy, tienen y optaron por otra forma para la ejecución de la tarea: 84 policía asesinados en el 2011, uno cada 4,3 días y en lo que va del año 2012, en apenas 75 días, ya se acumulan 26 policías asesinados, lo que es lo mismo, un policía asesinado cada 2,8 días.

En otros términos, un incremento del 50% sólo en los primeros dos meses y medio del año; así en el año 2012 serán asesinados un 50% más de policías y elevarán la cifra a un estimado de 126.

Otro detalle de la cacareada eficiencia de la FGR en manos de Luisa Ortega Díaz y sus cómplices, lo encontramos en el número de causas adelantada por ante los tribunales comparado con el número de condenas: por cada cien asesinatos que ocurren en Venezuela, sólo siete de ellos llegan en algún momento ante un juez y a juicio y a sentencia, sólo 3 de cada cien asesinatos.

Política de inseguridad

Allí están las cifras de la inseguridad, jalonada por la fabricada y mantenida impunidad que la alimenta y ésta a su vez, en manos de Luisa Ortega Díaz y sus asociados: idiotez, incompetencia, complicidad, cobardía; una u otra y sus combinaciones.

Está por verse, por ahora esta histórica patraña que monta la Fiscal General de la República Luisa Ortega Díaz por la radio oficial, porque no tiene precedentes en los anales policiales venezolanos, con sus propias mediciones de los dos últimos años en su principal unidad pantalla, permiten cifrar su nivel de eficiencia y velocidad de ejecución, que como hemos visto, tiende a cero y es igual a: 0,013 y 0,0067